MÁS ALLÁ DEL RÍO NEGRO en BD (Conan le Cimmérien, vol.3)

“La barbarie es el estado natural del hombre.  La civilización es antinatural, un capricho de las circunstancias. Y, en definitiva, siempre acabará triunfando”.

Se trata de la adaptación de una de las últimas novelas de Conan que escribió Robert E. Howard, ya en su plena madurez como autor.  A decir de muchos aficionados y especialistas, su mejor relato; quizás, junto a Clavos Rojos.  Escrito sobre agosto de 1934, tras una racha de éxito personal (en esos momentos, encadena varios relatos vendidos; Conan es ya un personaje consolidado entre los lectores y lectoras) y sin necesidad económica que le acucie, decide escribir el relato que le pide el cuerpo, sin concesiones comerciales o sexuales (-1-), con un entorno que refleja sus inquietudes por aquella época (los primeros colonos americanos, que le son tan cercanos, enfrentados a los indios en la frontera de su propia tierra: Texas, Nuevo México…), y con el mensaje principal que siempre quiso transmitir, esta vez sin tapujos ni distracciones que atenúen su salvajismo: la barbarie natural, frente a la decadencia de la civilización. 

Y bien que lo consigue.

Más allá del Río Negro es una obra completa, contundente, donde el tejano nos muestra la personalidad más sombría y concentrada, silenciosa, del cimmerio, acorde a las circunstancias del relato.  Tan orgulloso se siente REH del resultado que así lo transmite a August Derleth  H.P.Lovecraft  en sendas cartas personales.  O -como recuerda Patrice Luinet, co-director de la colección-, se lo confiesa a Novalyne Price, en una de las conversaciones que recogió su amiga en su diario personal: «He escrito esta novela de forma experimental, para ver qué hacía Wright (editor de “Weird Tales“).  Tenía miedo de que no la aceptara, pero la ha comprado» (-2-)

La adaptación del relato a BD que realizan Mathieu Gabella y Anthony Jean (-3-) es, como el original, contundente, una adaptación muy fiel al relato de Robert E. Howard.  La pareja, cuyo trabajo conjunto se remonta a 2005, cuando deciden iniciar su andadura con La Licorne, una sola historia, una obra que, hasta el momento, contempla 4 álbumes (-4-), consigue recoger en las 48 páginas de la historia el ambiente opresivo de las selvas situadas entre el río del Trueno y el Negro, tierras pictas, la región de Conajohara, que los aquilonios empiezan a colonizar tras arrebatarla a sus dueños, al amparo del Fuerte Tuscelan, en la frontera del Rio Negro.  Los pictos, pequeños clanes y tribus dispersas, no lo pueden impedir si alguien no los une.  Y ese alguien será Zogar Sag, un picto ultrajado por los hombres del fuerte, que ha jurado venganza; también un mago, capaz de convocar demonios de los pantanos y bestias antiguas, que pueden desequilibrar la balanza a su favor.

El Conan que dibuja Anthony Jean es también contundente, sombrío; refleja espléndidamente el carácter rudo, maduro, cínico y a vueltas de todo  y no por ello menos comprometido, del mercenario veterano en mil batallas que tan bien retrata Howard en su relato.  Un Conan que, según la nueva cronología “oficial” de Dale Ripppke tiene casi 35 años (unos 40 en la de Miller y Clark, que sigue deCamp (-5-)), y ha sido de todo en la vida (bromea con que sólo le falta ser rey).  Su imagen poco convencional con las sienes rapadas (tan a la moda hoy) podrá disgustar a unos y entusiasmar a otros, entre quienes me encuentro, pero fue una acción consciente del dibujante, admitida por los directores de la colección (Louinet uno de ellos), a quienes se la dedica y agradece en los créditos finales (-6-) que, además, no desentona ni con el cimmerio de REH en esta época de su vida, ni con la intención declarada para la colección de ofrecer en cada obra una nueva visión del personaje, por un autor diferente.  En este caso, como digo, aciertan de pleno, pues aporta frescura a un personaje ya muy manido tanto en imágenes como en aventuras impropias.

Algo menos conseguido puede quedar el otro protagonista de la historia, Balthus, el aquilonio de Tauran, verdadero trasunto del autor, en quien se refleja (junto a su perro Patch, como Segador) y con quien el lector puede identificarse  (no con Conan, demasiado elevado aquí, en su elemento, para un simple mortal).  No sé si su heroísmo y actitud heroica, su concepción como verdadero hombre de la frontera en el relato, queda suficientemente patente en BD tras el brindis en su honor del cimmerio, o ensombrecido por su figura. Pero no desentona, en ese ambiente opresivo de las selvas y eriales pictos, sombríos por cerrados y en una acción que transcurre de noche.

Más allá de cómo dibuja Jean la figura humana o su realismo, agrada la definición de página que utiliza la pareja, en composición individual -ninguna página doble al estilo de Brugeas y Toulhoat, como en el álbum anterior- en la que se intercalan y alternan de forma sucesiva viñetas horizontales o verticales, entre 6 y 10 por página que no por ello resultan sobrecargadas, gracias a un dibujo fino y puntillista que, en ocasiones, resulta grandioso: grandes espacios naturales, abiertos en planos generales y lejanos, al tiempo que opresivos, incluso asfixiantes, en la mayor cercanía del plano medio y americano.  Todo en el diseño genera una sensación de movimiento y dinámica; una acción que, lejos de utilizar las descripciones y narrativa de Howard -como hacía en abundancia Roy Thomas-, deja paso a una sucesión de viñetas mudas, sin palabras, en la que el propio dibujo, con cambios continuos en planos y enfoques, se erige en protagonista único de la acción y consigue un dinamismo extraordinario.  El resultado es excelente, a mi entender, hasta el punto de que, sin ser perfecto, lo considero el mejor álbum de los publicados hasta el momento.

Un álbum que, al igual que los anteriores, se ofrece en dos versiones, en edición estándar (a color, 64 págs. 24×32 cms. 14,95 €) y en edición coleccionista (blanco y negro, 64 págs. a mayor tamaño: 27,5×36,8 cms. y tirada limitada, por 29,50 €). Ambos incluyen el habitual artículo de Patrice Louinet: tres páginas en la que sitúa al lector en el contexto de la obra y Howard en el momento en que escribió el relato; una amplia galería de dibujos y estudios de personajes de Anthony Jean, y otra con sendas láminas de seis dibujantes: Mikaël Bourgouin, Laurence Baldetti, Cristophe Regnault, Yann Tisseron y Jean-Baptiste Andreade.

Tanto una versión como otra no desmerecen su contenido: en una, el trazo fino y sombreado detallista en blanco y negro de Jean resalta con fuerza; en otra, el color suave que él mismo aplica en tonos casi pasteles y distintos degradados, contrasta con las tintas sin ocultarlas. Para que podáis comprobarlo y decidir cuál os gusta más incluimos dos planchas en ambos formatos (se amplían al pinchar en ellas).

Curiosamente, de este álbum se ha editado por Bruno Graff una tercera versión, de lujo, con las siguientes características:
– Edición limitada a 300 ejemplares 
– Nuevas ilustraciones de portada (abajo) y contraportada
24 páginas adicionales en color no publicadas previamente
96 páginas en blanco y negro con el story-board y las planchas entintadas 
– La historia en color publicada en el álbum de Glénat 
– Un ex libris firmado por Anthony Jean

Eso sí, al módico precio de 109,00€ …

NOTAS:

  • -1-  Muy al contrario de lo ocurrido en sus inicios, sus primeras obras, como se ha comentado en la reseña anterior, para  El Coloso Negro.
  • -2- Sin duda, Farnsworth Wright era consciente de su calidad, pero no llegó a encontrarle suficiente “punch” comercial hacia sus lectores, pues publicó el relato dividido en dos números de WT (mayo y junio de 1935), y en ninguno le concedió portada (previamente, parecía abonado a las portadas “picantes” de Margaret Brundage).
  • -3- Fichas en Wikipedia de Mathieu Gabella, y Anthony Jean, autores desconocidos en España, excepto por su obra conjunta El Unicornio, a continuación. De este último incluimos aquí un enlace a su blog, donde se recoge un reportaje fotográfico sobre la exposición de planchas del álbum en la Galería 9ºArte, así como numerosas muestras de éstas.
  • -4- El Unicornio integral, publicado en España por Ponent Mon en 2018, en base al volumen francés de 2014, que reúne los 4 álbumes previos: 1 – El último templo de Asclepios (2006), 2 – Ad Naturam (2008), 3 – Las aguas negras de Venecia (2009) y 4 – El día del bautismo (2012).
  • -5- Miller y Clark sitúan a Conan en este relato con casi 40 años y poco antes de hacerse con el trono de Aquilonia; una solución factible, teniendo en cuenta que es mercenario de sus tropas en la frontera. Pero en el esquema original de la cronología que ambos remiten a Howard y éste acepta, no aparecen los últimos relatos que escribió, algunos sin publicar en ese momento; entre ellos, El Negro desconocido, íntimamente ligado a éste, y donde se ofrece información adicional:
    • DeCamp alteró después el relato a su conveniencia y lo publicó como El Tesoro de Tranicos, en el que, sin reparo alguno para cambiar su final, utiliza dicho tesoro (que no pueden conseguir en el original) para financiar la campaña de Conan contra Numédides.
    • En El Negro desconocido queda claro que tanto Zarono como Strom conocen a Conan, como capitán pirata de la Barachas. También se indica (capítulo V) que el hundimiento del Wastrell, el barco del que es capitán (tras El Estanque del Negro), acontece tres años antes de los hechos que
      aquí se narran. Conan tiene unos 32 años cuando pierde su barco.
    • Cierta información sobre un personaje que aparece en Lobos Más allá de la Frontera (fragmento incompleto de unos hechos que suceden mientras Conan asciende al trono de Aquilonia, y Miller y Clark no llegaron a conocer) y que recuerda los hechos de Conajohara siendo un niño hace pensar que han pasado 5-6 años desde entonces.
  • -6- “Gracias al equipo editorial, Benoit, Jean-David y Patrice, por confiar en este álbum y permitirme ofrecer un nuevo corte de pelo al cimmerio más conocido del planeta”.

EL COLOSO NEGRO en BD (Conan le cimmérien, vol. 2)

La fuerza y juventud (no exenta de experiencia) del tandem Brugeas/Toulhoat consigue en la adaptación de EL COLOSO NEGRO una versión llamativa y vibrante, impactante en color y planos cinematográficos, de la sangrienta batalla en el desfiladero de Shamla, donde las fuerzas de Khoraja enfrentaron a las tropas de Natok el Velado

Publicado junto al nº 1 de la colección, “La Reine de la Côte Noire(ver reseña aquí), ambos al mismo tiempo, a una vez, para incrementar el impacto mediático del lanzamiento oficial de la colección, el dibujo oscuro de Toulhoat servía, además, de contrapunto perfecto a ese otro, tan personal -casi de animación-, de Alary.

Este segundo volumen, “Le Colosse Noir“, adaptación del relato “El Coloso Negro” de Robert E. Howard, llama poderosamente la atención con una portada de impacto, por su composición y color, refrendada en su interior con un dibujo sombrío y oscuro, repleto de manchas propias del blanco y negro, que cuando recibe color lo hace, de forma intencionada, en una gama cromática reducida a fin de mantener el juego de sombras para el que está pensado.  El dibujo de Ronan Toulhoat, no es menos personal que el de Alary, aunque al menos no recuerda a Disney.  Evidentemente, no es Buscema; vaya esto por delante, para anticipar la inevitable comparación entre ambas adaptaciones (-1-) que, en este caso y salvando innegables diferencias de estilo, resiste el enfrentamiento con bastante dignidad, gracias al dinamismo de sus figuras, un admirable diseño y composición de viñetas, en el que destacan los dibujos a página doble o un tercio de la doble plancha, planos de enfoque variable y un impresionante diseño cinematográfico del que, imagino, no resulta ajeno Vincent Brugeas, su guionista, la otra mitad del equipo que ambos forman desde 2003 (-2-).

Primeras 4 páginas, en las que se narra la incursión de Shevatas en las ruinas de Kuthchemes.

El Conan de Brugeas y Toulhoat es oscuro, sombrío como la descripción que de él se hace en las Crónicas Nemedias, muy personal, y de imagen distinta a la que estamos acostumbrados; su pelo es negro sí, aunque rizado, lejos de aquella melena que Howard describe lisa en La Reina de la Costa Negra y otros relatos; tampoco es el gigante que imaginamos, puesto que las proporciones de los cuerpos de Toulhoat se acercan más al canon de 7 cabezas que de de 8 habitual (-3-).  Pese a todo, es un Conan en toda regla; una representación excelente del personaje que imaginó su creador para este relato, cuya adaptación es bastante buena; tanto o más que las realizadas por el gran Roy Thomas (-4-).

Salvando rizos (como Momoa…), el personaje se comporta como hace el cimmerio en el relato de Howard, en una adaptación muy fiel al original, en la que sólo introduce pequeños cambios en el orden de narrar acontecimientos (flashback de las apariciones de Natok Yasmela) que no afectan a la historia, y algún añadido (lógico, si se piensa bien), como ortos dos mercenarios, Bran y Kane, colegas y compañeros de bebidas, mujeres y batallas.  Aparte de eso, nada falta en la narración de unos hechos que, mediante el dibujo y muchos silencios, son recreados sin escatimar páginas para describir acontecimientos.

Desde inicios (ver primeras páginas de Shevatas en Kutchemes) el diseño a doble plancha, con viñeta de 1/3 de ancho, se vuelve dominante en una gran proporción, para destacar escenas majestuosas o sobre las que llamar la atención.

Pero es a partir de la llegada del ejército al Paso de Shamla donde alcanza su auge, para mostrar una perspectiva grandiosa que, junto a la movilidad y dinamismo de las figuras y caballos generan una sensación de movimiento que es de agradecer.

Es ese nerviosismo que Toulhoat confiesa le domina cuando quiere comunicar al lector la fuerza e intensidad de un personaje o historia.  A partir de ahí, también, pero la narración, la batalla en el último tercio del volumen, se transforma en una epopeya épica ilustrada de movimientos y rojos, acción, sangre y flechas que surcan el cielo y lo ensombrecen, furia, desconcierto, frenesí, matanza, y carnicería en exceso.

El lector de cómic sabe disfrutar estos momentos, cuánto más si es aficionado al personaje del cimmerio.

Es este un cómic pensado para blanco y negro.  La densidad de las tintas y sombras así lo definen; tal es el estilo del propio autor, que se confiesa un fanático declarado del b/n. y así concibe las imágenes en su primer pensamiento.

Pero el color no lo desmerece; al contrario, le otorga una dimensión diferente, otra mirada.  En la medida que es el propio dibujante quien lo concibe y aplica, sabe cuándo va a apoyar la tinta o no, completar el dibujo, o comple-mentarlo.  En este caso, con predomi-nio de los tonos rojos y distintos matices de arena.  Como dice, es otra faceta, y dos placeres en realidad. Cada uno que opine según sus gustos y preferencias, que opciones hay para ambos:

Como el resto de la colección, Glénat ofrece “Le Colosse Noir”  en dos versiones:

  • A todo color.           72 págs. 24    x 32 cms.
  • En blanco y negro. 72 págs. 27,5 x 36,8 cms. siendo ésta última edición de coleccionista, de tamaño superior  y tirada limitada a 1000 ejemplares.

Como complemento a las 64 páginas de la BD, incluye 6 láminas con la versión del personaje de otros dibujantes: Yoann Guillo, Djet, Julien Carette, Julien Télo, Thibaud de Rochebrune, y Alexis Sentenac.  Y, por supuesto, el artículo que pone obra y autor en situación y tiempo, a cargo del entendido Patrice Louinet.

En él cuenta cómo “La Máscara de Fu Manchú“, de Sax Rohmer pudo ser referente para Natok, el Velado.  También que las dificultades financieras que atravesaba Weird Tales llevó a F. Wraight, su redactor jefe a ser más permisivo en materia sexual.  Fue cuando contrató a Margaret Brundage para dibujar las portadas, una especialista en desnudos femeninos.  REH acababa de vender “La Reina de la Costa Negra“, el relato con el que había llegado más lejos en cuanto a desnudos y sexualidad, elementos que incrementaba las ventas de libros.  También pasaba dificultades económicas… y se subió a ese carro.  Pronto comentaría con uno de sus mejores amigos: “Uno de los últimos relatos que he vendido termina con una relación sexual, en lugar de la masacre habitual… Creo que el individuo medio tiene en su interior el deseo secreto de ser un aventurero valiente que se dedica al beber, luchar y violar“.

En una versión previa del relato (inédita) Conan rechaza la proposición de Yasmela y le pide que se vista para regresar con las tropas.  No fue ese el final publicado… ni el de esta adaptación.

 

NOTAS:

-1- La adaptación de Marvel, por Roy Thomas y John Buscema fue una de las primeras historias publicadas en “Savage Sword of Conan” (“Relatos Salvajes nº 8, 2º de Conan) con tintas de Alfredo Alcalá. El resultado fue espectacular, y así ha quedado en la memoria de los aficionados, que lo recuerdan con gran cariño.

-2- Compañeros de estudios y aventuras, en 2003 decidieron realizar cómics juntos.  De esta colaboración han surgido la saga “Block 109” (5 tomos autoconclusivos), una ucronía de guerra mundial en la que Alemania domina el mundo sin Hitler, asesinado; “Chaos Theam” (2012), 4 álbumes y dibujos animados de S; y los éxitos de crítica y público “Le Roy des Ribauds” (2015), de formato histórico (París medieval, 1194) e “Ira Dei” (2018), normandos, bizantinos y vikingos en la Sicilia de 1040, con un estilo muy similar al del álbum que nos ocupa.

En España no hay publicado nada de Brugeas, y sólo algunas portadas o colaboraciones de Toulhoat, como en “Sherlock Holmes Society“, o el tomo 3 de “Elric” (fuente: Tebeosfera).  Por si alguno quiere ver más sobre el dibujante, dejamos aquí su cuenta en Instagram.

-3- Un canon de 7 cabezas es el del Doriforo, de Policleto (siglo V a.C.).   Actualmente, el más real y utilizado es el de cabezas, más esbelto, como el de Lisipo (siglo IV a.C.) y su Apoxyomenos (es el que utiliza Buscema en su adaptación, por ejemplo). El canon de 8 cabezas y media, o superior, se reserva para los dioses, como el de Leocares (s. IV a.C.) en su Apolo de Belvedere, ).

-4- Posiblemente, mejor que las de Thomas, por cuanto es conocida por todos su excesiva literalidad a los textos de Howard, que originaba repeticiones entre lo narrado y lo descrito en las viñetas.

 

LA REINA DE LA COSTA NEGRA en BD (Conan le Cimmérien, 1)

Puede que el dúo Morvan/Alary no sea el más adecuado para dar inicio a la nueva colección CONAN el Cimmerio, dada la imagen predeterminada del personaje que tiene el aficionado.  Pero se trata de un nuevo concepto, un nuevo enfoque, romper con la visión preconcebida y probar otra distinta en cada obra, diferente con cada autor.  Y diferente sí es este Conan… que en nada se parece a otras versiones, algunas magníficas, de números posteriores (4 hasta el momento)

Cuenta Patrice Louinet en el artículo que acompaña al álbum, que no es de extrañar que “La Reina de la Costa Negra” sea el relato de Conan elegido para inaugurar esta serie de adaptaciones al cómic de sus aventuras.  Y aduce varios motivos para ello.  De inicio, esa magnífica definición que hace Howard del cimmerio al inicio del relato, como personaje ajeno a la civilización, que no entiende el modo de vida civilizado, resulta ser la mejor carta de presentación de un personaje a un público que lo desconoce (1); por otro, la presencia de Bêlit, una mujer muy especial, su gran amor; pasional, carnal y salvaje, fuerte y guerrera como él mismo, un personaje único y desconocido hasta entonces, lejos de aquellas damiselas en apuros que proliferaban en los pulps de la época.  Su fiereza, el salvajismo en la relación, que suponemos y Howard deja entrever en sus descripciones, contrasta con el romanticismo de un amor más fuerte que la muerte y que le hace regresar cuando su amado más le necesita.

Por eso no entiendo -no consigo entender- la elección (ni su realización) del dúo de autores elegidos para llevar a cabo esta adaptación al cómic de uno de los relatos más significativos del cimmerio. Menos aún que sea el primero de la serie que se publica (una obra = una aventura completa = una visión = un autor).  Desconozco otras obras de Jean-David Morvan, su guionista (“Estela“, publicado aquí por Norma, es la más significativa) y no puedo opinar o comparar; pero mucho me temo que ser uno de los co-directores de la colección haya podido influir en la decisión… Después comentaré más.

El dibujo de Pierre Alary (“Belladona“, “Simbad“, “Mobby DIck“…) tampoco parece una elección afortunada para el álbum que inicia la serie, dado su estilo: ágil, dinámico, sorprendente en la ambientación… pero caricaturesco, poco realista y rostros de animación (no en vano, trabajó para Disney).   Quizá fue por eso que el álbum 1 y el 2,  “El Coloso Negro” (ver aquí), muy diferente a este, aparecieron al mismo tiempo.  Por suerte o desgracia, el estilo gráfico de Conan viene predeterminado por ese canon realista -maxi-realista- que implantó Frazetta y continuó Buscema y, como tal, se encuentra imbuido en la mente del aficionado, que podrá aceptar variantes, pero difícilmente variaciones extremas.  Ese fue también el fallo de “Dark Horse” (además de abandonar la promesa de adaptar sólo relatos originales de Howard o sus fragmentos): utilizar un dibujo experimental y atípico.  Cuando quisieron recuperar el canon ya era tarde.

Ruinas en el Zarkheva

Alary es un dibujante con persona-lidad.  Construye paginas de impacto, con esa gran agilidad y el dinamismo que imprime a sus figuras y un detallismo impre-sionante a sus construcciones (su rereación de la ciudad perdida en la selva, semi-inundada en el río Zarkheva es hermosa y brillante). Todo su trabajo destila aciertos, sus rostros impresionan y transmiten sensaciones… pero ese trazo tan personal (en ocasiones me recuerda a Tha, el gran Joseph August Tharrats i Pascual) no es apropiado para Conan: cuesta trabajo introducirse en su propuesta para el personaje y la historia.  Cuando se le revisita, en una segunda mirada, superado el impacto inicial, la percepción es distinta, comienzas a apreciar y valoras la intensidad de sus miradas y expresiones.  Pero se hace muy difícil sentir la sensualidad y fiereza que genera una mujer-volcán como Bêlit si en ella vemos a Pocahontas; o el terror de una criatura, el mono-demonio, si nos recuerda a “Sulley“, de Monstruos S.A… Frente a una representación genial de unos corsarios negros con máscaras y calaveras para influir terror en el enemigo, no encuentro suficiente limpieza de trazo en unos dibujos de páginas completas repletas de viñetas, que terminan perdidas en el diseño general, poco nítido, aunque de gran impacto visual.

Tampoco JD.Movan consigue introducirnos en la genial historia de Howard.

Ni tan siquiera al principio, esa carta de presentación única que confecciona el autor tejano, diluida en una primera página en la que destaca una visión soberbia de la ciudad de Argos sobre enormes acantilados rocosos (-2-) en lugar de la personalidad del bárbaro, que debía ser la esencia del mensaje.  La narración en off y no en conversación con el capitán TiTo, hace también que el mensaje pierda impacto, aunque a cambio conseguimos una imagen impactante de Conan y su caballo cayendo al mar desde la ciudad elevada (otra de las muchas licencias artísticas que no se contemplan en la historia original).

Esa magnífica oportunidad perdida de definir al cimmerio con sus propias palabras y hechos se pretende compensar, más adelante, con una página completa en la que se describe su ferocidad con una cabeza cercenada del cuerpo en primer plano y escenas de guerra… mientras el texto relata los distintos estados por los que navega el Argus, siempre un poco más al sur, antes de encontrar al Tigresa. Y aunque la batalla posterior está bien narrada, de forma intensa e impresionista en su estilo -incluso la reacción de Bêlit en el combate-, su posterior danza de apareamiento deja mucho que desear en cuanto a sensualidad y erotismo…

Danza de apareamiento de Bêlit

Encuentro otras carencias en la adaptación: no hay más personajes que Conan o Bêlit: en las 48 págs de la adaptación, N’Yaga apenas aparece en un par de viñetas; a N’Gora ni se le ve, ni se le cita…  La batalla en solitario contra las hienas en las ruinas, se ha perdido… y la aparición espectral de la pirata shemita carece del más mínimo dramatismo.  Puede que si lo haya -a su estilo- en la escena de la masacre en el barco, cuerpos destrozados por el mono-demonio y la visión desgarrada de su amada, mutilada y colgando del mástil.

No se trata de hacer comparaciones.  No tiene sentido hacerlo cuando se busca obtener una nueva visión del personaje, un nuevo enfoque (cada cual que obtenga sus propias conclusiones).  Pero tampoco podemos evitar hacerlas…

Y, aunque contiene aciertos visuales, ésta no es -ni por asomo-, la mejor adaptación de La Reina de la Costa Negra.  Más completa me resulta la tan denostada de Dark Horse, por Brian Wood con dibujos de Becky Cloonan, una adaptación sombría y oscura, y una Bêlit más dura y voluptuosa…  Pero ninguna será como la de los maestros Roy Thomas y John Buscema para Marvel: con ser la más fiel, completa y romántica de las adaptaciones al cómic (con una duración similar a la actual, 52 páginas) es la que, a mi entender, quedará para siempre en la memoria del aficionado.

El regreso de Bêlit desde la muerte

Junto a las 48 páginas de la adaptación en viñetas, la edición de Glénat incluye, en esta primera tirada, un bono de 16 páginas extras, dedicadas a los interesantes comentarios de Patrice Louinet (cuatro dedicadas a la génesis del personaje, tres al relato adaptado, con numerosas ilustraciones de Alary) y un portafolio de Conan por  otros cinco autores conocidos: Roberto Ricci, Andreas, Didier Poli, Gess y Tanino Liberatore.

El álbum “La Reine de la Côte Noire” se edita por Glénat en Francia en dos ediciones:

  • A todo color.           64 págs. 24    x 32 cms.
  • En blanco y negro. 64 págs. 27,5 x 36,8 cms.

Ojalá veamos pronto la colección en España… hasta el momento, sin confirmar por ninguna editorial.

NOTAS:

-1-.  No puedo estar más de acuerdo con él.  La narración en primera personal del bárbaro (Howard no utiliza nunca este término para referirse a Conan), incapaz de comprender al juez que le conmina a traicionar a unos amigos, con un discurso plagado de deberes hacia el estado, la sociedad y cosas similares que no puede entender… hasta que, harto de su insistencia, decide que el hombre está loco, saca su espada y abre en dos el cráneo del juez es toda una carta de presentación del personaje.

Curiosamente, REH utiliza una experiencia personal (con otras consecuencias), descrita en “Post Oak and Sand Roughs” (una especie de autobiografía de juventud bajo el personaje de Steve Costigan), cuando llega tarde a la oficina en en su primer día de trabajo en Redwood  y su jefe, un mal bicho, se lo recrimina con excesiva superioridad y condescendencia, y el reacciona y se balanza hacia él. (“Ambición a la Luz de la Luna y otros textos autobiográficos”, págs. 241-246, publicado por GasMask Editores, 2017)

-2-.  Otro fallo de concepto: la orografía descrita aquí hubiese impedido a Argos ser uno de los puertos comerciales más importantes de la Edad Hiboria, como lo era.

 

 

 

 

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“Conan le Cimmérien” Vs. “Conan the Barbarian”. El «toque francés» en el cómic.

Destacado

He querido encabezar el artículo parafraseando la introducción de Michael Moorcock al volumen “La Fille du Geant du Gel”, que titula “La «French Touch»”, para resaltar ese toque de distinción que Robin Recht, autor completo del citado volumen, le había otorgado al personaje de Conan, al igual que años antes hizo con el suyo, Elric (1):

«…posee esa capacidad de capturar la esencia de un personaje y aportarle una dimensión complementaria.  Se podría decir de él que agrega y quita, hasta identificar la forma más pura y absoluta de lo que ve.  Quizás sea eso que los anglosajones llamamos el “toque francés”».

Porque llevamos casi 50 años cantando las alabanzas y maravillas de unos autores  (Thomas, Smith, Buscema…) que consiguieron alcanzar con el personaje las más altas cotas en el olimpo del cómic, pero no es menos cierto que, a fuerza de insistir y entre todos, también mataron a esa gallina de oro en que se había convertido el personaje y hay mucho bodrio, mucha mierda vendida bajo la marca Conan.  La nueva edición USA de Dark Horse en 2003, con Kurt Busiek y Cary Nord, aportó cierta frescura porque, en sus inicios al menos, se basó exclusivamente sobre originales y fragmentos del propio Robert E. Howard, actuando con criterio a la hora de “rellenar” huecos entre historias y crear un nexo lógico de unión, utilizando como referencia la nueva cronología oficial de Dale Rippke.  Pero cuando Busiek decidió abandonar el proyecto en 2006 y poco después lo hizo Nord, la editorial optó por utilizar autores diferentes en cada arco argumental, cambiados conforme avanzaba la cronología del cimmerio.  Y esto fue su perdición, porque ni la presencia de Richard Corben al dibujo (pura anécdota) ni el regreso de Roy Thomas al guión (mejor olvidarlo), y salvo realizaciones notables como las de Timoty Truman y Thomás Giorello para los episodios de Conan Rey, pocos de los responsables del guión y dibujo estuvieron a la altura de lo esperado y se merecía el personaje, ni se mantuvo la premisa de seguir los relatos originales de REH o la cronología de Rippke

Así hasta este 2019, cuando, pese a todo, los echaremos de menos, pues los derechos de la gallina de los huevos oro han revertido a Marvel donde, con seguridad, según se deduce de su primer número y sin criterio para situar sus nuevas historias (¿quedan acaso huecos donde situarlas? ¿existe alguna lógica en su concepción?) se volverá a exprimir esa gallina que, por mentalidad y agotamiento de ideas, cayó difunta en el campo de batalla hace ya tiempo y sólo conseguirán revivirla como un muerto viviente (¿un Conan-zombie…? quien sabe).  De las tres series con que realizan este relanzamiento pantagruélico, “Conan the Barbarian”, “Savaje Sword of Conan” y “Age of Conan”, sólo esta última tendría cierto sentido, si la dedican a desarrollar personajes complementarios, como parece, en lugar de insistir y repetir con más de lo mismo; aunque siempre me quedará la pregunta si es realmente necesario… O ¿por qué no desarrollar otros personajes de Fantasía Heroica como Kane, que tanto juego podría dar, o series limitadas sobre la base de otras franquicias y autores, como están haciendo -con mucho más criterio- las cadenas de televisión?. Geralt de Rivia,  La Compañía Negra, La Primera Ley…  ¿será por opciones y posibilidades?

Por ello, sin renunciar a lo que ya tenemos y nunca podrán quitarnos, creo que es hora de cambiar de enfoque.  Ya lo dijo Edward de Bono en 1967: para obtener nuevas ideas es necesario un pensamiento lateral.  Y, en el caso de Conan, una nueva mirada, un nuevo aliento, un nuevo toque… quizá ese “french touch” al que se refiere Moorcock.

Tras quedar libres en Europa los derechos del personaje (no la marca), parece que, en Francia, así lo han sabido ver (2-) y Glénat, el gigante francés de la BD, tras enfocar con gran éxito la adaptación de las novelas de Elric de Melniboné, de Michael Moorcock (tres tomos, de momento, en la que el propio autor reconoce “la mejor versión gráfica de Elric” (-3-)), decide lanzar una nueva colección dedicada al cimmerio, dirigida por Patrice Louinet y Jean-David Morvan, en la que han propuesto, a los mejores autores de cómic (BD) francófonos, realizar su versión de los textos originales de Howard con la siguiente premisa:

una obra = una aventura completa = una visión = un autor (o equipo de autores).

Una premisa un tanto arriesgada tras la experiencia en los arcos argumentales de Dark Horse, pero bien calculada: no en vano cuentan con la dirección y asesoramiento de uno de los mayores entendidos mundiales en HowardPatrice Louinet (4) quien, respetando la libertad creativa de cada autor, permitirá situar al personaje en su entorno y sensación concreta de cada momento, así como transmitir los sentimientos y percepciones de REH, su creador, en el instante de dar vida al relato.  Cada álbum contiene por ello un extenso artículo de Louinet para orientar al lector, más allá de la propia versión de sus respon-sables.

En resumen, en lugar de pretender contar nuevas historias, que nada nuevo aportan al personaje, volver a narrar gráficamente las mismas historias que concibió su creador aportando un nuevo enfoque, una nueva interpretación e imagen, distinta entre sí de un álbum a otro, y distinta también, en ocasiones, de ese canon que estableció Frazetta y continuó Buscema, y ha marcado el estándar más reconocible del bárbaro.

El resultado es una obra que aporta frescura y creatividad añadida a un personaje que estaba perdido y consigue regresar a sus orígenes; que estaba muerto y hoy luce con más vitalidad que nunca.

Porque, independientemente de que algún resultado guste más o menos a alguien (son muchas  las visiones, diferentes y no todas bajo los estándares previos), es imposible negar la fuerza con que estas creaciones enfocan al cimmerio, que nos llega más vivo y sorprendente que nunca.

Al igual que no pienso comentar de forma regular la evolución de las colecciones del Conan-zombie (salvo que alguna me sorprenda agradablemente) tened por seguro que sí estaré al tanto de «Conan le cimmérien» de quien espero sea publicado pronto en España (ojalá que por Yermo, que tan buena labor está haciendo).  Hasta la fecha, han aparecido 4 volúmenes (formato europeo, álbum de tapa dura, entre 48 y 72 páginas de ilustración más complementos), y otros en preparación (siguiendo el enlace tenéis impresiones sobre cada uno):

Conan el cimmerio, 1:  La Reina de la Costa Negra

Conan el cimmerio, 2:  El Coloso Negro

Conan el cimmerio, 3:  Más allá del río Negro

Conan el cimmerio, 4:  La Hija del Gigante de Hielo

Conan el cimmerio, 5:  La Ciudadela Escarlata.

NOTAS:

1ELRIC“, 3 tomos (hasta el momento), de Julien Blondel, Jean Luc Cano, Didier Poli, Robin Recht, Jean Bastide y Julien Telo. Éditions Glénat 2013-2017. Publicado en España por Yermo ediciones,

2 Recientemente, se ha anunciado una nueva concepción italo-brasileña, de la editorial Red Dragon, de la que sabemos poco y aún no podemos opinar (aunque parece seguir los pasos USA del Conan-zombie).

3 «Entre todas las adaptaciones gráficas de las historias de Elric, hay una muy cercana a la visión original del personaje.  Esta que tienes en tus manos.» Michael Moorcock, marzo 2013, en el prólogo a Elric #1, “El trono de rubí”.

4 Patrice Louinet. Co-director de la Fundación Robert E. Howard (USA). Director de la 1ª edición integral de los volúmenes dedicados a Conan en los EE.UU.  Director de la colección Howard de éditions Bragelonne (Francia) de los cuales ha traducido doce volúmenes. Autor de la “Guide Howard” (2015).  Galardonado con diversos premios en Francia y USA por su trabajo.  Actualmente, finaliza la redacción de su tesis doctoral sobre Howard en la Sorbona.

LA DANZA DEL GOHUT | PROCESO DE REALIZACIÓN DE LA PORTADA

El pasado 26 de octubre tuve el honor de presentar en Málaga, junto a su autor y editora, una de las novelas más importantes de las publicadas durante 2018: «La Danza del Gohut», de Ferrán Varela (reseña y comentarios aquí).  Fue en ese evento donde conocí también a Manuel Gutiérrez, autor de la impactante portada que la precede y enriquece, y sus no menos impresionantes bocetos. Y supe que tenían que publicarse.  De ahí surgió el post anterior, en el que Manuel nos regaló ese avance dibujado del proceso de creación de la portada (ver aquí).  No contento, le pedí más.  El resultado: 


PROCESO DE REALIZACIÓN DE LA PORTADA DE «LA DANZA DEL GOHUT»

Por Manuel Gutiérrez

En el verano de 2018, Ediciones El Transbordador me encargó la realización de la portada de la primera novela de Ferran Varela, La danza del gohut.  En las siguientes líneas, hago un resumen del proceso de elaboración, desde su concepto a la maquetación.

Lo abstracto y la dirección.
Me enfrenté al diseño de la portada a partir de las primeras páginas de la novela. En ella hay dos momentos poderosos de la acción que Pilar Márquez, la editora, me sugirió como imágenes clave (a elección) para plasmar en la portada.
No obstante, me faltaba información sobre el mundo que Ferran había creado, de los personajes, los ambientes… Pedí estos datos y pronto tuve una perspectiva global que me permitió acercarme al universo del autor.
Pero me alejé de lo evidente y tomé otros caminos. Unas rutas no citadas en esas primeras páginas. Una senda que me enfrentaba a los personajes principales de la novela sin saber muy bien a dónde me llevarían.  Al menos ya tenía un objetivo.

Los bocetos de los bocetos.
Para centrarme en la idea y no perderme en detalles innecesarios, en esta fase suelo trabajar en un formato muy pequeño. Apenas unos 3×5 cm. donde respeto la proporción del tamaño final de la portada.
Poco a poco, con la dirección elegida y los personajes danzando en mi cabeza, me lancé a esquematizar con dibujos rápidos la esencia de lo que quería contar. En esta etapa no me pongo trabas creativas y acepto cualquier idea, por alejada que parezca en un primer momento.
El resultado para La danza del gohut fueron 38 esquemas. Bocetos arcaicos que ya hablaban el idioma que quería transmitir y que, sin estar reflejados literalmente en la novela, eran trozos de ella. O lo que es lo mismo, el germen del nacimiento de los verdaderos bocetos.

Los bocetos.
Comencé la fase de selección y eliminé aquellos que no pasaban un filtro autoimpuesto de contenido, forma y coherencia.  Me quedé con 9.
Con la selección hecha, aumenté el tamaño de estos bocetos a un formato A5. Sobre la marcha, cambié todo lo que fue necesario de estos esquemas rápidos en pos de los filtros antes mencionados.
Una vez terminados, era el momento de que, tanto la editorial como el autor, dieran su opinión de los enfoques de los bocetos. No hubo muchas dudas y la elección fue rápida. El primer boceto del documento fue el elegido.

El lápiz y el falso entintado.
Con el modelo seleccionado, empecé la documentación anatómica y realicé un lápiz muy terminado tanto en contraste como en matices. Así, evitaba la posterior fase de entintado que me suele matar la frescura de los trazos.
A pesar de todo, en la posterior etapa de edición digital, subí los contrastes para obtener un negro más intenso en aquellas partes que lo necesitaban. O lo que es lo mismo, hice un falso entintado.

El color.
Con el dibujo escaneado, limpio y editado, comencé el color digital.
En mi caso, esta parte no tiene mucho misterio ya que suelo usar paletas cromáticas muy sencillas, bastante veladas, que complementan el lápiz de fondo y dan el contraste necesario para que el mensaje sea claro.  Ya solo tocó pintar, elegir la tonalidad global y poco más.

La maquetación.
De la maquetación se encargó El transbordador. Para ello, usaron una tipografía sencilla que no competía con la ilustración y la dejaba respirar.

No me queda más que agradecer que pensaran en mí para este trabajo, fue grato de hacer, salió relativamente rápido y acabé contento con la edición. Además, la novela es una joya y las críticas están siendo excelentes.

Como curiosidad final, añadiré que me leí la novela una vez editada. Ahí fue cuando me di cuenta que la portada había dado con uno de los pilares conceptuales de la obra sin ser consciente de ello hasta terminarla. Como dice el propio Ferran: “La portada es mejor sinopsis que la sinopsis”.  La mejor crítica que tendré sobre este trabajo nunca.

Posfacio
Desde que hice la portada ya no soy yo, volví a nacer con otro nombre.  Ahora soy Raíz Osada. Soy un gohut.