EL TAPIZ INVISIBLE, de Juan Antonio Fernández Madrigal

Ficha El Tapiz Invisible

Fantasía especulativa o prospectiva es un termino que no existe (o no se utiliza), lo reconozco; pero quiero usarlo -conscientemente- porque resulta difícil clasificar esta obra de Juan Antº. Fernández Madrigal, autor fácilmente catalogable como de Ciencia Ficción por su obra previa, que sí se enmarca en este género (con el adjetivo o subgénero [Space Opera, New Wave…] que cada cual decida aplicar, que tampoco ahí nos pondremos de acuerdo). Pero, si bien en algún momento El Tapiz Invisible posee reminiscencias de Dune, que el autor reconoce sin ambages y con orgullo, creo que la Space Opera (donde muchos la incluyen no sin polémica) no le es aplicable.  Y aunque en el prólogo se la cataloga como Fantasía («épica o alguna de sus variantes»), tampoco puedo estar de acuerdo con mi admirada y sabia Gabriella Campbell.  Así que, para no cometer un error involuntario de catalogación incorrecta, y sabiendo que será tema y polémica alguna tarde en la TerMal (se hablará de ello, estoy convencido), me decido por ese subgénero ecléctico inventado, no sin pedir disculpas previas por la arrogancia.

AcomtéY es que en un principio la acción de El Tapiz Invisible discurre por caminos cercanos a la fantasía, (una tribu primitiva, errante y nómada en el desierto, con la misión “divina” de seguir siempre un mismo rumbo guiado por su shamán, el único que regresa cada tiempo para recibir instruccio-nes; y otro pueblo de corte feudal, organizado en un acomté disperso en distintas ciudades rodeadas de hierma venenosa, en la que que una clase, los uremos, somete a otra, los altenos, gracias a unos collares que leen o dejan leer, respectivamente, las mentes).  Pero con el transcurso del tiempo y las páginas, alcanza terrenos cercanos a la Ci-Fi soft (esos collares, restos de una tecnología que nadie sabe de dónde proviene; La Mina, de donde se extraen artilugios de un pasado perdido que utilizan como armas; o Esfinge, de quien no voy a seguir hablando, os lo aseguro, y tendréis que descubrir vosotros mismos).  Para terminar enlazada en esa Saga de las Víboras de las Formas que compone la obra del autor, aunque se puede leer por separado (sinopsis editorial aquí).

CiudadesSí coincido con Gabriella en que, más allá del género utilizado como trasfondo de su relato, lo que realmente persigue JAFMA (acrónimo del autor) es contar una historia, tejer un tapiz de interrelaciones personales en principio inconexas pero más unidas de lo que parecen, y en cierto modo predefinidas por el tejedor del tapiz. Historias de relaciones entre sociedades diferentes, o las formas de dominio de unos grupos sobre otros. Historias individuales de crecimiento y superación, en unos jóvenes adolescentes que no comprenden cuanto ocurre con sus vidas, pero que aceptan -o se somenten a- la misión que se les encomienda.  Una misión más allá de individualismos concretos, en aras de una colectividad que, en el macrocosmos creado por el autor y la evolución de su obra resulta -por lo que intuyo-  la opción definitiva.

En este caso, además, el ecosistema, la naturaleza y sus otras formas de vida, son un componente importante.  Y los animales… (¡ah, los animales!)  Creo que en algún lugar del libro falta una recomendación importante, implícita en la ilustración de portada, y que el propio autor resalta en la presentación de la obra (enlace al vídeo aquí): prestad atención a los animales, cada uno de ellos, su más mínima presencia, pues son determinantes.

El Tapiz Invisible es, curiosamente, la primera obra escrita por el autor, hace más de 20 años; una obra de juventud (que entonces era sólo de fantasía), remozada con el tiempo y hábilmente engarzada en ese macrouniverso espacio-temporal (ya sí de ciencia ficción) que conforma el resto de su obra; novelas diferentes, pero enlazadas en un continuum progresivo y diferentes épocas de una humanidad que evoluciona.  Es verdad que esta novela puede leerse de forma separada a las anteriores de la Saga (de la que, por el momento, sería la última, cronológica-mente hablando). Pero estoy convencido que se disfruta más si se conocen las anteriores.  Y os animo a embarcarse en esa aventura completa.

No quiero dejar de indicar, por significativas, las citas que inician el libro:

«Decidme, ¿cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia?»

«Cualquier tecnología excesivamente avanzada es invisible»

Y, por último, su dedicatoria inicial:

«A aquellos tejedores de mundos que todavía no han aprendido:  ningún tapiz es invisible»

Animales 1

Doctor Ingeniero en Informática, profesor titular  e investigador en robótica e inteli-gencia artificial en la Universidad de Málaga, Fernández Madrigal, como autor de ficción, ha sido galardonado con diversos premios, nominado al Ignotus de la AEFCFT, y elogiado en las críticas por su enfoque original y cuidado de las formas y el lenguaje. Incluso se le ha definido como «uno de los aportes más novedosos y necesarios para la moderna ciencia ficción española» (1).  Personalmente, tenía bastante interés por acceder a su obra, que desconocía más allá de algún relato concreto (algo que ahora lamento y voy a solucionar, os lo aseguro).

Su lectura, sin embargo, no es fácil.  Tampoco complicada: su narrativa es fluida.

Pero no resulta cómoda o sencilla de leer, aunque sus planteamientos enganchen, sino densa (más en estructura que en estilo), algo críptica en sus propuestas (originales sin duda), y dosifica en exceso la información que ofrece al lector (juega con describir pensamientos de los personajes, pero sin compartir cuanto imaginan o saben). Requiere, por tanto, un esfuerzo añadido por parte de quien la lee (aunque después lo agradece).  Si queréis, está enfocada a un lector inteligente, esforzado, que se trabaja la historia.  Un perfil que el autor mismo requiere cuando confiesa buscar que su obra, que admite densa, pueda leerse de forma fluida (2).

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No quiero dejar de indicar (vicio de antiguo fan-editor) la excelente edición de la obra que realiza El Transbordador: como editorial pequeña -pero arrojada- que es, transpira cariño, y ganas de hacer bien las cosas.  Desde la suave textura de su portada a la ilustración doble que la ilumina, obra de Juan Carlos Rivas, muy implicada en su contenido; sin olvidar los dibujos de animales (¡ah, los animales…!) que animan el interior, esos ideogramas de las dieciséis ciudades del Acomté al frente de cada capítulo, o la vidriera-mapa del mundo, al inicio (todos dibujados por el propio escritor, 20 años atrás).

¡Qué gran suerte has tenido, Juan Antonio!.

Si un día publico un libro, también quiero que me traten así.

NOTAS:

  1. Literatura Fantástica (2004). Mariano Villareal, en la reseña a su novela «Umma»
  2. Literatura Prospectiva (2010). Entrevista al autor, con motivo de la publicación de «Fragmentos de Burbuja»

CIUDAD DE HERIDAS, de Miguel Córdoba

Ficha Ciudad de Heridas

«A la ciudad de Gran Salto acaba de llegar un forastero. Es un tipo muy alto —casi parece un zancudo—, viste de negro y lleva puesta una ridícula chistera. Sus ojos, de un extraño color violeta, contienen todas las estrellas del cosmos. Lleva consigo una maleta pasada de moda donde guarda el destino de cuatro chicos, una cuchilla con la que cortar una sonrisa y un plan para que se deje de construir la ciudad. Ha venido a curar viejas heridas.»

Ciudad de Heridas sorprende.  En muchos sentidos: resulta una obra difícil de clasificar a priori dentro de un género definido, por cuanto en sus planteamientos utiliza el terror (psicológico y urbano pero, a veces, también gore; sin olvidar esa cuchilla para cortar la sonrisa oculta en Los Cantos de Maldoror, de Lautréamont) y la confusión que genera un surrealismo que no es tanto, sino el desarrollo de unos personajes-escritores cuyas vidas forman parte de historias escritas dentro de otras historias que se entremezclan y conviven entre realidad y ficción (¿confuso?, no te preocupes, así se pretende, pero todo se aclara), y como desenlace la Ficción Especulativa (una rama de la Ciencia Ficción), para ofrecer una explicación.

ChisteraSorprende, por la portada simple y magnífica de María Delgado, con esa mirada enigmática del zancudo de chistera y ojos violetas que es parte del surrealismo (que luego se aclara); el suspense que genera ciertos hechos inexplicables conexionados entre sí, o los sobres con frases que definen el futuro de los personajes, uno de ellos desconocido hasta el final.

Un final que también sorprende, por lo acertado que resulta como explicación a todo lo que de otra forma sería una paranoia del absurdo, que sin embar-go, termina por encajar y se justifica a la perfección. Una propuesta de des-enlace bastante imaginativa, y que a muchos agradará, es lo que me ha decidido finalmente a catalogar la obra como Literatura Prospectiva, según el término propuesto por Julián Díez (A.C. Xatafi) (1).

No he podido dejar de intuir planeando sobre Ciudad de Heridas la sombra alargada de Stephen King.  Y no tanto en esos perros-zombies que al principio me hicieron temer lo peor (un Cujo multiplicado por mil, que gracias a dios no lo fue y tienen más de Los Pájaros, de Daphne Du Maurier), sino en el tratamiento de los Ratas Azules, la pandilla joven de protagonistas que marca su desenlace futuro, como en It.  Pero no por la inevitable influencia del maestro (si la hay) deja de ser una obra personal. Sus personajes están bien construidos y resultan cercanos (apellidos nacionales se entremezclan con foráneos), como cercano resulta el entorno (que la ciudad de Gran Salto recuerde una de esas en las que transcurren las series americanas, es explicable); y se intuyen reflejos del Miguel Córdoba familiar en el Daniel Mustieles escritor de ficción (como me ha sido imposible no evocar con el nombre de la escritora ficticia a esa otra Gabriela, literaria y tertuliana, que conocemos).

Ciudad de heridas bubokComo digo, Ciudad de Heridas sorprende.  Y se lee de un tirón. Porque no puedes dejar de saber qué ocurre realmente con esos personajes que son escritores y a su vez lectores de una obra (escrita por uno de sus personajes) en la que ellos mismos son protagonistas; hechos descritos en obras de juventud, que toman cuerpo y suceden ahora, en la vida real… y una maleta antigua… y esa lechuza…

Miguel Córdoba es un autor novel.  Esta es su primera novela publicada (aunque antes pasara por la autoedición).  Pero no es un novato.  A sus espalda arrastra varios premios o menciones en concursos de relatos.  Y habrá que estar muy atentos a su evolución, porque estoy convencido de que volverá a sorprendernos gratamente con su próxima obra; madera no le falta para hacerlo.

LOGO_EltransbordadorY a  la joven editorial malagueña que ha arrancado con una fuerza inusitada en el último año, le corresponde el mérito de haberlo sacado a la luz.  Esta fue su primera obra publicada, hace unos meses. Desde entonces le han seguido otras cuatro, todas ellas de género (Supermalia, relatos de 16 autores; Deriva, de Magín Méndez; Relatos del Universo Lejano, de Carlos Almira; y El Tapiz Invisible, de J.A. Fdez.Madrigal), y está en capilla Las Tostadas de la Libertad, de Fran Romero.

¡Impresionante!

Estragos Literarios: El Club de la Lucha entre dos libros de género.

Hoy he vivido en directo una experiencia curiosa e inolvidable:un Estrago Literario ¿Que qué es eso? Nada más y nada menos que un combate entre dos libros, un enfrentamiento pugilístico verbal entre dos publicaciones de género, enfrentadas en el ring acogedor de la librería especializada En Portada cómics:

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A un lado del ring, y en representación de Orciny Press, su editor Hugo Camacho, esgrimiendo citas de la novela Fantasma, de Laura Lee Bahr, nominada este año al premio Ignotus en la sección novela extranjera; de otro, y con el factor cancha a favor, representando a Ediciones El Transbordador, Pilar Márquez, su editora, armada con los textos de su primera novela, Ciudad de Heridas, de Miguel Córdoba, que si no está nominada, lo merece igual (para quienes no estén familiarizados con las obras y editoriales, he puesto enlace a sus páginas o reseñas sobre las mismas, a los que acceder como información).

IMG_20160604_194028Así que una vez hechas las presentaciones (la de Orciny Press y sus obras; que Ediciones El Transbordador ya es conocida en Málaga, y más por la peña de TerMal que allí nos encontrábamos), los contrincantes se dirigieron a sus puestos (en pie), y tras una obligada ceremonia de iniciación (pues no se puede participar en un Estrago sin ser invitado, ni previamente iniciado en sus ritos), dio comienzo el debate, en el que tanto Hugo como Pilar cruzaron citas elegidas (en su caso por el propio autor, Miguel Córdoba, ausente por motivos laborales) de sus respectivas novelas, en el sano intento de hacerlas atractivas a los oyentes. Y he decir que ambos cumplieron con brillantez su cometido, resaltando frases y momentos álgidos, describiendo los personajes a partir del texto, en base a una lectura dinámica y entretenida gracias a una buena entonación (a veces, incluso, interpretación).

IMG_20160604_191801Reconozco que me ha resultado una experiencia estimulante, más allá de la tradicional presentación de un libro por su autor (o en su caso editor) que cuen-ta, desde su punto de vista particular -e interesado-, las maravillas de una obra (su obra).  Este nuevo formato resulta refrescante y un magnífico complemento a la presentación clásica, pues es la propia obra la que habla sobre sí misma y describe hechos o protagonistas de una forma real y cierta, con sus propias palabras, su propio texto, en boca de un defensor.  Si, además, son dos obras las que compiten en este Club de Lucha literario, en el que el enfrentamiento más que combate deviene en duelo dialéctico para resaltar virtudes, los oyentes -potenciales lectores y compradores-, salimos ganando (además de pasar un rato divertido).

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La idea de Estragos Literarios surge de Sven Jorgensen y Orciny Press, como forma de hacer más amena y diferente la presentación de un libro. Y a fe mía, lo han conseguido.  Comenta Hugo Camacho que éste es ya el cuarto combate que se realiza, y que el formato está concebido para que se transmita y expanda a todos cuanto lo quieran utilizar.

Reglas de un Estrago Literario

Reglas de un Estrago Literario

No puedo sino dar la bienvenida -y enhorabuena a sus creadores- a este tipo de formato, que consigue hacer más divertida la cultura.

Ediciones El Transbordador ha recibido el testigo, y ha sido iniciado en este Club de la Lucha tan especial.  Es de desear, y espero, nuevos combates literarios por su parte (prefiero llamarlos duelos).  Aquí en Málaga lo tiene fácil, con GasMask (o entre dos autores de la misma editorial).

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Es curioso -lo hemos comentado- que este primer combate en Málaga se haya producido en un día muy especial, el del fallecimiento de alguien muy especial, en el cuadrilátero y la vida: Muhammad Alí, Cassius Clay.  No soy especial seguidor del boxeo, pero es justo recordarlo.

Estragos 1

SEMILLAS DE CTHULHU. Relatos, de Jose Fco. Sastre. Serie Autores Españoles 1.

Ficha de Semillas de Tchulhu

No voy a negar que, para alguien que lleva muchos años relacionado con esto de lo fantástico, y además ha vivido de cerca la edición -aunque sea fanedición-,  es un verdadero placer y alegría saludar la aparición de nuevas editoriales o coleccio-nes dedicadas a la literatura de género.  Últimamente, la alegría es grande, pues son varias las propuesta que han surgido en este campo, con el nacimiento de editoriales como Costas de Carcosa, especializada en literatura pulp, o Ediciones El Transbordador para autores actuales (y además en mi ciudad), a las prometo dedicar espacio en próximas entradas.

Pero esa alegría es doble en el caso de esta nueva Serie Autores Españoles de La Biblioteca del Laberinto, y quiero felicitar a Francisco (Paco) Arellano a quien tanto debe el género (autor, traductor, recopilador y editor; a quien conocí en persona), por esta apuesta decidida a dar paso a autores españoles actuales, en una serie dedicada de su conocida Biblioteca; e incluso triple, por cuanto el autor elegido para su nº1, José Francisco Sastre, es todo un trabajador del relato, colaborador incansable de artículos para revistas, escritor de libros de fantasía o terror, y colega.

Cthulhu por Dominic Qwek

Cthulhu por Dominic Qwek

Semillas de Cthulhu recoge seis relatos suyos ambientados en esa atmósfera asfixiante y opresiva que caracteriza a los Mitos que creó Howard Phillips Lovecraft:: lugares oscuros y misteriosos, sombras amenazantes, simas infinitas de las que surgen vientos espectrales, seres reptantes o reptiloides con tentáculos y fungosidades; grimorios y grabados de saber ancestral; signos o símbolos protectores; puertas dimensionales, meteoritos caídos que portan las semillas del mal; sueños premonitorios, pesadillas atávicas; situaciones imposibles llevadas al límite de lo racional… y sobrevolando todo, la omnipresente sombra ominosa de unos dioses primigenios ante cuya elección es imposible actuar…

El Símbolo Arcano

Y es que, salvo excepciones, Jose Francisco Sastre imbuye en sus protagonistas de esa misma pasividad o impotencia que caracteriza a los personajes del maestro de Providence. Y cuando, como August Derleth, considera posible que un humano sea capaz de enfrentar a los Primordiales o sus mensajeros (o provoque al menos esa confrontación entre elementales que Derleth define en «El Morador de la Oscuridad»), casi siempre gracias a la disposición de un Símbolo de los ArcanosSastre opta por esa visión pesimista y letal de los hechos que es habitual en Lovecraft, y la victoria, si es que llega, sucede a costa de un precio muy alto pagado a cambio; a veces, más aún que la vida…

cthulhu_spawn por mrzarono

cthulhu_spawn por mrzarono

Sastre se deja arrastrar a veces por el propio creador de los Mitos para ubicar alguno de sus relatos: así ocurre en El Final del Camino, un remedo sin duda de La Ciudad sin Nombre con todo tipo de monstruosidad similar, cuya acción transcurre de nuevo en el desierto árabe de Rub al Khali, el Lugar Vacío, la mayor extensión de arena del mundo, donde su supone se ubica la perdida Iram; y es en Arkhamy su famosa universidad de Miskatonic, donde tienen lugar los hechos narrados en La Sombra de Horus.  Pero ahí acaba todo paralelismo.  En el resto de historias da un paso adelante y abandona ese complejo provinciano que -cada día menos- abate a veces a nuestros autores hispanos (hoy mismo he defendido esta tesis, tras una presentación en la Feria del Libro de imageMálaga), y se decide -felizmente- a ubicar los Mitos de Cthulu también en nuestro país, y con protagonistas autóctonos.  Y así, aunque En las Salas de los Reyes Perdidos los hechos suceden en mitad del Atlántico y un barco de la Fundación Cousteau, la acción se inicia en Madrid, con Alberto Ballesteros, un investigador español en busca de la Atlántida. Y en otros relatos sus protagonistas se llaman Carlos, Sonia, Jaime, Martín, Laura o Jerónimo, nombres que, para ser expuestos a penurias demoníacas y hechos sobrenaturales, suenan tan bien como los Herbert, George, Walter, Jan o Gustaff que ya conocemos.

Nyarlathotep por Alcatena

Nyarlathotep por Alcatena

Y es que -digo yo- ¿por qué el Caos Reptante, Señor del Engaño, Nyarlathotep, para preparar el advenimiento de su Amo y los Señores Primigenios va a desear menos poseer un buen cuerpo serrano de cálida sangre española que otro frío y más pálido de lejanas latitudes…?  Si ya, antes, Gustavo Adolfo Becquer o Pedro Antonio de Alarcón, Tirso de MolinaZorrilla, condenaron el alma de algunos nuestros; y, más recientemente, Carlo Sisí o Alejandro Castroguer trajeron la desolación zombie a nuestras costas ¿por qué no condenar también durante la Eternidad Primigienia a otros compatriotas?

R'Lyeh por Alcatena

R’Lyeh por Alcatena

Eso es lo que hace José Francisco Sastre en Semillas de Cthulhu, sin que sus relatos o contenido desentonen o chirríen.  Y es en esos relatos situados en tierra patria y con protagonistas de nombres cercanos donde mejor funcionan sus historias.  Y aunque La Puerta en el Cielo -un relato que bebe del ciclo onírico y los Mitos a un tiempo- no requiera ubicación y pueda ser situado en cualquier parte, La Semilla, transcurre en Errillun, un supuesto pueblecito cercano al bosque de Irati, en Navarra; y El Negro Vacío, el más largo (y, para mí, mejor construido) traslada su acción por diversas localidades del noroeste de España: un pueblo en León, una capital de provincia (muy posiblemente la Valladolid de adopción del autor) Madrid,capital del reino, con final en Cantabria.

8F2El acierto de José Francisco no se limita a trasladar hechos terroríficos a lugares conocidos; más allá de ello, se atreve a realizar aportaciones propias a los Mitos, como Sham’Goath (Los Ojos del Vacio, o el Ladrón de Almas), una deidad menor, afín a Yogh Sothoth, incluso grimorios o tratados antiguos sobre magia, como «Hijo de las Estrellas», de Tomás Salvador, del S.X, copia de una copia de un tal Axanias de Tartessos; o «Magia Prohibida y Abominaciones», de Pedro de la Riva, quien en 1887 llegó a escribir una edición comentada del mismísimo «Necronomicon», ambas conservadas en secreto en la Biblioteca Nacional.  Pero, quizá, su aportación más interesante a los Mitos se encuentre en esos «triángulos necronomiconmalditos» que indica De la Riva como zonas de influencia de algún Ser; el más conocido, sobre el que escribió Lovecraft, se encontraría en Norteamérica, entre las poblaciones de Arkham, Dunwich e Innsmouth; aunque los hay también en otros países como México, Perú, China… o España: entre Valmeiga en Lugo, Errillum en Navarra, y Draguestel en la costa Asturiana.

Azathoth por Alcatena

Azathoth por Alcatena

Puede que no todo sea excelente en Semillas de Cthulhu; y algunos relatos serán mejores que otros, están narrados con estilos diferentes, y en eso, como en todo, el gusto individual decide.  Personalmente, si algo no me ha atraído es esa reitera-ción en citar a Lovecraft como referencia en todos y cada unos de los escritos, ya sea como oposición o justificación a unos hechos imposibles, increíbles, e injustificables. Y es que Jose Francisco, todo autor que siga los pasos de Lovecraft, ha de saber que no es necesario predicar a los conversos, y aquel que va a leer un libro con Cthulhu en el título lo es, y sabe a qué se expone.

Aparte de eso, saludo la aparición de este libro y alabo el paso dado por Arellano con esta nueva Serie de Autores Españoles de La Biblioteca del Laberinto, que no puedo sino apoyar, animar su continuidad, y recomendar a todos su lectura.

Trilogía EL MAR QUEBRADO, de JOE ABERCROMBIE: Medio Rey, Medio Mundo, Media Guerra (II)

Esta entrada es la segunda parte de la reseña sobre la trilogía El Mar Quebrado

Si no has leído aún la primera, puedes hacerlo, en este enlace.

Trilogía Fantacsy2. – SOCIEDAD, RELIGIÓN Y MAGIA ÉLFICA

Como se ha dicho, la historia transcurre en un mundo de corte medieval y reminiscen-cias nórdicas antiguas, sin llegar a serlo; pero todo en ella lo recuerda, nombres, paisajes, relaciones, armas, profesiones, utensilios o barcos.  Los distintos pueblos que rodean el Mar Quebrado se organizan en una estructura jerarquizada, a cuya cabeza se encuentra un rey, por lo general varón, valorado por sus éxitos militares, mientras el gobierno de la casa (y la hacienda general) queda en manos de su reina.  La regencia se transmite por herencia familiar, y se extingue por sometimiento guerrero.  Sobre ellos, existe un alto rey, aceptado por el resto, que marca los designios en todo el Mar Quebrado.

Mapa Mar Quebrado

Sin embargo, la religión es distinta a la nórdica antigua. No hay dioses antropomórficos, sino naturales, manifestaciones de lo cotidiano, a las que ponen nombres impersonales.  Se basa en hechos históricos anteriores, cuando el orgullo desmesurado de los elfos declaró la guerra que los extinguió, y provocó la Ruptura de la Diosa (¿tierra?) en cuatrocientas nueve astillas: 400 dioses menores (Aquella que golpea el Yunque, Aquel que Germina la Simiente, Aquella que encuentra el Rumbo…), 6 altos dioses (Madre Mar y Padre Tierra, Madre Sol y Padre Luna, Madre Guerra y Padre Paz), el primer hombre y la primera mujer, y la Muerte.  Pero sí existe un clero, la clerecía, mayormente mujeres, las Madres, entre las que el Padre Yarvi parece ser la excepción; sabios consejeros de reyes, siempre a su hombro, custodios de la tradición, a las órdenes de la abuela Wexen, quien está al servicio del Alto Rey de Casa Skeken (¿o es al revés?) y el restaurado culto a una Diosa única, que impera en el Imperio del Sur, y ya existía en la antigüedad.

El Viento del Sur, por Jon McCoy

El Viento del Sur, por Jon McCoy

La magia (leve siempre en Abercrombie), está prohibida, se le teme y es perseguida, porque proviene de los antiguos elfos, a quienes su uso llevó a la extinción.  Pero la cultura élfica, sus vestigios, están presentes por todas partes, restos de un pasado venenoso y temido, atractivo y maldito, en forma de reliquias y ruinas de cristal y piedra élfica, construcciones mucho más poderosas y resistentes que las de los hombres.  Y es ahí donde el autor parece construir una sociedad y un mundo no por completo basado en la fantasía y su imaginación, sino en el nuestro físico, pretérito o por venir, remodelado al antojo de las circunstancias o la Ruptura.

Geográficamente, el Mar Quebrado tiene más de nuestra tierra de lo que en principio parece, pues se asienta en tradiciones y culturas escandinavas antiguas; incluso los nombres utilizados para poblaciones y reinos son trasuntos modificados de los actuales. No creo desvelar nada nuevo en cuanto sigue, de dominio público, pero si alguien aún no ha iniciado la trilogía y lo prefiere, puede dejar de leer (o no, porque no influye demasiado y los posibles spoilers no se mostrarán a quien no quiera) a partir de aquí.

Europe Shattered Sea por Adam Whitehead

Concordancia de zonas,        en The Wertzone

Desde inicios, Abercrombie, consigue hacernos recrear ese mundo, sumergir nuestra imaginación en pautas para que lo visualicemos con imágenes definidas.  Ya cuando escribí aquella reseña perdida de Medio Rey, recién publicado en España (Medio Mundo había aparecido en inglés, con el mapa ampliado al Mar Dorado), encontré en un foro de Westeros.org (sí, el de ASOIAF) un mapa con la concordancias entre nombres y zonas (sobre el que se construyen otros posteriores, como el de The Wertzone), que confirma las sospechas del lector en que el Mar Quebrado se basa en el Báltico actual con cambios en su orografía, el Mar Dorado en el Mar Negro, y la navegación por los ríos Divino y Denegado reconstruye la antigua Ruta del Ámbar en su primera versión griega, a través del Dvina (Düna) y el Dnieper.  El mapa en Westeros, girado en ángulo apropiado, reproduce mejor la zona que imagina Abercrombie:

Mapa de concordancia

Pero si es cierto que, con matices y cambios, la geografía de ambos mundos es muy parecida, no lo es menos que Abercrombie  también introduce elementos de ruptura con esa tradición nórdica que usa de base, en especial con las referencias omnipresentes a los elfos, que nos conducen a sospechar que más que una sociedad pretérita se trata de otra aún por venir.  Ya desde inicios, en Medio Rey, el autor deja pistas significativas al respecto (1), que apenas ofrecen dudas en Medio Mundo (2), y se desvelan claras tras la visita a Strokom en Media Guerra (3).

3.- PALABRAS Y CITAS.  EL CAMPO DE BATALLA DEL CLÉRIGO.

Algo de clérigo ha de tener Abercrombie pues, como el Padre Yarvi, utiliza muy bien las palabras, sabe defenderse con soltura en ese campo de batalla.  No voy a descubrir a nadie que Lord Grimdark construye buenas historias; y sabe narrarlas, hacerlas interesantes para el lector, utilizar bien las palabras.  Porque otro de sus puntos fuertes, además de moldear personajes atractivos y escenarios convincentes, es el estilo natural con que lo hace, sencillo y llano, sin artificios grandilocuentes pese a que utilice sorprendentes golpes de efecto o una crueldad narrativa sin concesiones (tal vez menos descriptiva en esta ocasión, mas no por eso con menor crudeza) con la que consigue personajes y situaciones naturales en un ejercicio de pura imaginación fantástica.

Espina Bathu y Grom-Gil-Gorm.  Jon McCoy

Espina Bathu y Grom-Gil-Gorm. Jon McCoy

Y es que, con un estilo muy diferente al de Robert E. Howard, me ha traído su recuerdo, por ese refuerzo narrativo que utiliza en sus descripciones mediante metáforas y alegorías, que aportan al lector una imagen gráfica de la situación.  Y no solo mediante adjetivos, palabras de sentido figurado, sino con frases completas de comparación tácita, utilizadas de forma con-tinua en la narración.  Y citas. Muchas citas. Pero no referencias externas a otros autores, copiadas y pegadas como refuerzo a lo que intenta expresar, sino frases propias, auténticas, elaboradas en unos diálogos imaginativos que enriquecen lo escrito y convierte la obra en un verdadero catálogo de frases para utilizar, máximas y sentencias grandilocuentes que harían las delicias de aquellos antiguos antiguos sacerdotes de Apolo en Delfos (tenían su santuario repleto de ellas, pues las conside-raban aportaciones a la salud espiritual del hombre).

  • Sólo los necios discuten por lo que no poseen
  • El poder exige tener un hombro siempre en las sombras
  • La palabra adecuada puede cercenar cualquier soga de imposibles
  • La confianza es como el cristal. Encantadora, pero sólo un necio apoya demasiado peso en ella
  • Sólo media guerra se libra con espadas (pero sólo media paz se gana con arados)
  • Un luchador nunca deja de aprender. Pero la mejor lección es la que se enseña a sí mismo

Son sólo algunas, extraídas al azar del último volumen.  Pero la obra está llena de ellas.

No voy extenderme más, pues podría parecer una crónica servil y no es mi estilo. Creo haber dejado claro que la Trilogía del Mar Quebrado me ha gustado, posiblemente más de lo que esperaba de una serie tildada como juvenil, pero que, por suerte, no sigue esas pautas, y sirve perfectamente para adultos (y es que jóvenes adultos somos todos, más allá de la edad que uno tenga).

Disfrutalda, si no lo habéis hecho aún.

—o0o—

Pistas-Spoilers

(Escritas en “tinta” blanca.  Para leerlas, deben seleccionarse con el cursor):

  1. La tablilla élfica que porta la mujer shendo en las páginas 130-131, es una descripción válida de un circuito impreso.  La descripción de las ruinas élficas, cristal y piedra lisa, casi moldeada y mucho más resistente que el mortero; en la página 242 cuando dice que “de su desmoronada parte de arriba asomaban varas de metal oxidado”, describe el hormigón armado.
  2. La reliquia élfica que utiliza Skifr contra los uzhakos es, claramente, una pistola automática.  El brazalete élfico de Espina Bathu, un reloj con carcasa y correa de metal, que se ilumina.
  3. Enfermedad y muerte por radiación, y una suerte de armas letales automáticas de distinto tipo.  Todo ello demuestra que la acción transcurre en nuestro mundo, en un futuro post-cataclísmico.  La fantasía épica del Mar Quebrado se sustenta sobre ficción especulativa de tonos apocalípticos.