PRÍNCIPE VALIENTE. 1939.

Se hace difícil elegir una sola viñeta, de entre todas las publicadas el año 1939 en la serie Príncipe Valiente en los días del Rey Arturo.   Pero, puesto que me impuse esa misión yo mismo, cumplo con ella y elijo la Fortaleza de Andelkrag.

Durante ese año Hal Foster narra diversos hechos significativos, protagonizados por Val, muchas de cuyas ilustraciones magníficas merecen encabezar esta entrada:

  • Los sajones de Horsa pretenden invadir el país, y se concentran cerca de los pantanos donde el Rey de Thule vive en el exilio.  Val los descubre, y regresa a Camelot para avisar al rey, y diseñar la estrategia de defensa.  La imagen de la carga de los caballeros de la Mesa Redonda contra los sajones es de una fuerza impresionante.
  • El nombramiento de Val como caballero, por el propio Rey Arturo, en el propio campo de batalla anterior, cuya victoria se debe en gran medida a la actuación del Príncipe Valiente y los hombres de su padre.
  • Como pago, a sus servicios, Aguar solicita de Arturo una de las naves capturadas, con la que regresar a Thule y recuperar el trono usurpado por Sligon.  Una vez conseguido, y tras un tiempo en la corte, Valiente decide abandonarla y se lanza a recorrer los caminos como caballero errante.  Aquí tiene lugar uno de los episodios más fantásticos de la serie, cuando busca cobijo en una cueva habitada por una bruja, quien le embauca para que se adentre en su interior, donde se debe enfrentarse a un viejo; éste no es otro otro que el Tiempo, en persona, y cuando le vence, Val queda convertido en un anciano, pero recobra su juventud al beber de nuevo el vino de la bruja.

  • En una taberna de los caminos, Val recibe la noticia de la caída de Roma y que Europa se encuentra en poder de los hunos.  También oye la historia de Andelkrag, la inconquistable, donde su rey Camorán ha reunido a cuanto aman la belleza, las artes y las hazañas nobles, y resisten victoriosos al asedio de los hunos.  Tras abandonar el lugar y conocer la peste roja, atraviesa las montañas y alcanza la fortaleza (en algún lugar del sur de la actual Alemania, o Suiza), donde se une a los sitiados hasta su destrucción final por los hunos.  La ilustración de Val contemplando la fortaleza de Andelkrag sitiada, que encabeza la entrada, o la de la batalla sobre sus almenas, son ya imágenes clásicas, representativas del arte magnífico de Foster.

  • Como único superviviente de Andelkrag, Val conoce a Slith, un pícaro descarado, con el que hostiga a los hunos que encuentra a su paso, utilizando técnicas de guerrilla.  Pronto reúne una partida de 300 valientes, cuyas hazañas atraen a caballeros de todas las tierras: Valentiniano envía a 500 jinetes desde Roma; el rey de España, un millar de visigodos; también desde Bretaña llegan dos caballeros errantes: sus amigos Tristán y Gawain, con quienes participa en varias batallas.  Sin embargo, la liberación de la ciudad de Pandaris no se logra con ejércitos y batallas, sino -una vez más- gracias a su ingenio y arrojo individual, que consigue el levantamiento de su población frente a los hunos.  Las imágenes interiores de edificios de la ciudad al claroscuro son impactantes, como la viñeta que cierra el año, la noche de terror en que sus habitantes, ya libres, dan caza a los invasores hunos a la luz de las antorchas.

De entre tantas ilustraciones, cada una obra de arte (todas las imágenes adjuntas se amplían al picar sobre ella), he escogido La Fortaleza de Andelkrag porque contiene como pocas la grandilocuencia e inmensidad del trabajo magnífico de su autor.  No voy a repetirme describiendo de nuevo su excelencia, la profundidad de campo en planos sucesivos, sus juegos de sombras, el detallismo, o la naturalidad de sus figuras; el impresionante movimiento que transmite en una imagen estática…  Pero no puedo dejar de citar la grandiosidad de acción que supone la introducción y dibujo de innumerables “extras” (esta vez, me niego a contarlos, muchos cientos), como en una película de De Laurentiis, o tratada por Industrial Light & Magic, de Lucasfilm…  solo que a mano, y 50 años antes.

¿Alguien duda aún por qué tantos admiramos la obra del maestro Foster?

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PRÍNCIPE VALIENTE. 1938.

Es la imagen de Príncipe Valiente en los días del Rey Arturo que más vívida se mantiene en mi memoria desde tiempos lejanos, la que mi inconsciente primero y mejor relaciona con la obra de Hal Foster: la batalla sobre el puente del prado de Dundorn (picar sobre la imagen para verla ampliada).

Publicada en la plancha 71, de 19 de junio de 1938, recoge esa ilustración excelsa de Val enfrentando en solitario la horda de hombres del Norte que han raptado a Iléne, su amor juvenil, a quien pretende rescatar; portando por primera vez la Espada Cantarina (1), regalo del príncipe Arn, su amigo y rival en amores (no mucho más tarde la bruja Horrit la identificará como Flamberge, forjada en la misma magia que Excalibur del Rey Arturo).  La poética del cómic de Foster alcanza aquí su máxima expresión, cuando la descripción ilustrada supera a la del propio texto que la acompaña,  y expresa, sin palabras, poesía pura comprimida en una imagen, más que cualquier narración posible.  Una supuesta traslación escrita de la misma alcanzaría diversas páginas para poder transmitir al lector toda la intensidad que Foster consigue comunicar en media plancha dibujada: la descripción del terreno dominado por la piedra; el embate impetuoso de una tropa de norteños que carga arrogante por la angostura de un puente; la dificultad de su avance, el estorbo de unos compañeros frenados en seco ante el arco que describe la hoja afilada en su canción de muerte; el grito de dolor de un herido; el miedo del retraído; el imposible esfuerzo por avanzar de su segunda fila, el desaliento de los primeros derrotados, ya superados; el ímpetu de quienes acuden y se suman nuevos al grupo atacante; la recia voz del jefe que arenga a su tropa mientras observa confundido el resultado increíble que obtiene un sólo hombre bien posicionado; la caída -casi a “cámara lenta”- del vencido por sobre el puente; la rabia del que aterriza sobre las aguas -¡qué aguas!- de un arroyo vivo y rugiente, en movimiento, bajo las sombras cambiantes de un arco de piedra; la incredulidad de quienes han salvado las aguas -y su vida- y observan sobre sus cabezas a un Val inspirado, destacado en claroscuro profundo de sombras que definen la garganta de piedra.  Un Val superior, de gesto tenso y movimientos flexibles, implacable en su embate, señor del dominio que marca con sonido sibilante su mágica Espada Cantante (1).

Todo eso transmiten los rostros, expresiones y movimientos -flexibles y naturales- de 28 cuerpos contenidos en una sola ilustración de Harold Foster (que, sin embargo, para nada aparece sobrecargada, sino repleta de espacios vacíos).  Todo eso, y mucho más: invito a cualquiera a detenerse y disfrutar observando cada detalle de realismo y veracidad contenido en toda arma, cota de malla, gleba, escudo, adorno o vestimenta que porta cada contendiente (el color de Planeta-Bocola, lo permite y facilita).

Todo eso… en una sola viñeta, demuestra la grandiosidad de su obra.

¡Honor y gloria por siempre a Hal Foster y su Príncipe Valiente!

  1. No puedo dejar de recoger la reflexión y lamento de ese gran amante de la obra que es Rafael Marín, ante la imposibilidad del castellano para recoger una traducción idónea para Singing Sword, nombre original de la espada que canta: “no transmite el sonido del término en inglés (“Singing sword” hace que oigas la “s” sibilante que se supone entona la espada), y cualquier adjetivo está viciado de antemano: Cantante, Cantarina, Cantora.” (en http://crisei.blogalia.com/historias/41526)


PRÍNCIPE VALIENTE. 1937. Sinopsis y viñeta.

Aprovechando que Planeta DeAgostini inicia la publicación de la obra Príncipe Valiente en los días del Rey Arturo en volúmenes anuales, quisiera compartir con vosotros la admiración que siempre he sentido por el trabajo de Hal Foster, seleccionando una sola viñeta de cada año que me haya llamado especialmente la atención; trabajo arduo, sin duda, debido a la gran cantidad de ilustraciones magnífica que es posible encontrar en 52 páginas de este autor, cada una de las cuales es una pequeña obra maestra en sí misma, por la enorme calidad y trabajo artesano que contiene, como podréis comprobar.  Trabajo fácil también, porque, elija la que elija, tendré la certeza de haber acertado y contar con vuestra aprobación.

Sinopsis de la historia.  1937: “¿Quién es ese joven audaz que captura guerreros armados y mata monstruos?” (El Rey Arturo)

Durante este año Foster narró el inicio de las aventuras del Príncipe Valiente, hijo de Aguar, rey de la legendaria Thule, en Noruega, quien, acosado por sus enemigos, se ve obligado a huir con su familia hacia el mar, donde embarcan hasta las costas lejanas de Bretaña.  Tras un primer enfrentamiento con los semi-salvajes bretones, negocian con éstos la cesión de unos terrenos en la zona pantanosa de Fens, en el golfo de Wash.  Aún niño, Val inicia su formación como guerrero, aprende el uso del arco y otras armas, y desarrolla su ingenio y valor adentrándose en los pantanos en compañía de un chico bretón.  Un día, la bruja Horrit le predice un gran dolor; pero también un futuro junto a caballeros de armaduras relucientes, castillos y brillantes ejércitos; batallas, junto a un gran rey y su reina; viajes por el mundo, donde se enfrentará al unicornio, al dragón y al grifo, y a hombres con piel negra o amarilla… Cuando regresa al fuerte, días después, encontrará que su madre ha muerto.  Un año más tarde parte en busca del futuro predicho, con el beneplácito de Aguar.

Tras aprender la lucha con cayados y conocer a Sir Lancelot,  a quien querrá parecerse, doma unos caballos y se fabrica su propia armadura con cuero, dispuesto a convertirse en caballero.  En el camino encuentra a Sir Gawain, miembro de la mesa redonda, con quien comparte comida, derrota a otro caballero ladrón y, gracias al joven, vencen juntos al monstruoso dragón que amenaza a un pueblo.  Al llegar a Camelot, Gawain propicia que el Rey Arturo se fije en él y lo conozca, y entra al servicio del caballero como su escudero.  Juntos participarán en una aventura donde serán raptados por el Conde Baldón y Sir Gawain resulta herido, siendo el ingenio de Val quien propicia la huida.  Arturo interrumpe el torneo y parte con sus caballeros a luchar contra el conde desleal.

Cuando Iléne, una hermosa joven llega a Camelot solicitando ayuda y reparación para la afrenta sufrida en el castillo de sus padres, capturados por un Ogro, en la fortaleza sólo queda un caballero: Gawain, convaleciente de sus heridas, pero dispuesto a atender la petición.  En el camino son asaltados por el Caballero Rojo, por lo que, abierta la herida de su mentor, deberá ser Val quien lo derrote.  Después deja a Gawain e Iléne con un ermitaño, y el Príncipe Valiente se encamina sólo al castillo del ogro.  El año acaba apenas iniciado este enfrentamiento.

Nota curiosa:  Para derrotar al ogro con sus propias armas, Val se fabrica una máscara con la piel de un ave.  Años más tarde, Jack Kirby se basaría en ese diseño para crear su personaje el Demonio Etrigan, para DC comics, en homenaje a Hal Foster.

La Viñeta: El Torneo de la Reina de Diamantes.

Son muchas las viñetas de 1937 que podría haber elegido para comentar: la llegada a Camelot (plancha 19), el regreso triunfal de Arturo sobre los hombres del Norte (p. 23, que contiene también un hermoso picado desde las murallas de Camelot)… pero entre todas, por su grandiosidad y composición magna, me quedo con la del Torneo que encabeza la p. 38, de 30 de Octubre, y se reproduce al comienzo del artículo.  Observadla bien (picad sobre ella, para ampliarla en pestaña aparte).

Su estructura está pensada para destacar Camelot, fortaleza magnífica, que resalta a primera vista, al fondo, en el centro de la viñeta; y utiliza las diagonales para definir los diferentes planos de profundidad, repletos de detalles, personas y movimiento.  Así, en un primer nivel, en su ángulo inferior derecho, encontramos el motivo principal que se nos narra: la llegada de Valiente y Gawain herido, tras su huida de la trampa de Baldon, presentándose a caballo ante el pabellón real, donde un rey Arturo majestuoso (observad su porte sereno) detiene el torneo y centra su atención en los recién llegados, ante la reacciones diversas de quienes le rodean, unas aún centradas en el torneo, otras -especialmente mujeres- comentando entre ellas la inesperada presencia; o los caballeros a pie de terreno, que se acercan preocupados para ayudar a su compañero.  Un segundo nivel viene definido por la propia esencia del torneo, el enfrentamiento de dos contendientes, frenando en seco el galope sus caballos ante la interrupción del paje o senescal que interpone una bandera ante ellos, mientras otro permanece atento a las órdenes del rey.  Una tercera línea de detalle, centrada casi en horizontal para divergir en profundidad, nos ofrece la multitud de personas que asisten a la justa, espectadores o participantes, a caballo, en pie, o sentadas en el suelo; en una ampliación superior (las guardas del volumen) pueden contarse hasta 100 figuras o cabezas en este plano, sin considerar animales; ninguna de las cuales resulta igual a otra ni permanece estática, todas en postura diferenciada y natural, atentas a cuanto sucede, entablando conversaciones, o intentando controlar esa montura que se ha encabritado de pronto.  Tras ellas, las tiendas y pabellones de los caballeros, con pendones coloridos ondeando al viento, y el bosque de árboles que precede a la fortaleza.  Hasta cinco o seis niveles de profundidad pueden encontrarse en sus murallas escalonadas, conteniendo cada una de ellas construcciones enormes en su interior, hasta alcanzar la estructura central de cúpula dorada, supuesta residencia de Arturo y la Mesa Redonda.  Y aún más allá, las nubes; también en movimiento, sugerido por sus formas y alguna línea cinética que las acompaña.

Todo es movimiento en esta composición magnífica, increíble de realizar hoy día -salvo excepciones- y posible sólo gracias a utilizar unas planchas enormes como base (la ilustración ocupa media página), que puede ayudar a concebir la ingente labor artesana de su autor.  Un movimiento, además, natural y en nada forzado, de gestos y posturas serenas y espontáneas, fruto del dominio increíble que poseía sobre la figura humana y el paisaje.  Naturalismos y detalle, en base a líneas y sombras de contrastes suaves, sin apenas manchas, muy trabajadas.

Así era Hal Foster, el maestro: pura poesía en imágenes (y si una simple viñeta da para tanto, imaginad cuánto se consigue disfrutar contemplando todo un volumen, o la totalidad de su obra).

¡¡Larga vida al Príncipe Valiente y su creador!!, allá en el cielo de los cómics, o donde hoy se encuentre.

PRÍNCIPE VALIENTE, de Planeta. ¿Edición definitiva?

Como continuación-ampliación de la entrada anterior, pero ya con el primer volumen de la edición de Planeta en la mano, comento mis impresiones sobre la misma, en comparación a otras anteriores en español (*).

Aunque han existido otras, las más populares han sido:

  • 1972. Burulan. 96 fascículos recopilados en 8 tomos.  Contiene sólo la Época de Harold Foster.  Reeditados posteriormente en formato álbum de 48 páginas (tipo Blueberry o Asterix), a un tamaño de 318 x 235 mm.  Edición nostálgica, supervisada por Luis Gasca, pero poco respetuosa con el original, dado que faltan planchas, no publica “El Castillo Medieval”, y con páginas remontadas.  El color, bastante desafortunado a veces, no sigue las pautas del original.  Se puede conseguir por internet a un precio entre 500 y 600 €.

  • 1988. Ediciones B, Edición Histórica. 91 fascículos de 32 páginas, recopilados más tarde en 15 volúmenes (3-4 años cada uno).  Contiene las planchas de 1937 a 1992, por lo que incluye también parte del trabajo de John Cullen Murphy.  Tamaño: 300 x 210 mm.  Mucho más respetuosa con las planchas originales que la anterior, utiliza un coloreado variable, comenzando con Fantagraphic, pasando por la edición francesa de Zenda (en peor papel que ésta) y terminando con otro personalizado de Marta Cardona; en todo caso, no se disfruta del trazo base a tinta, demasiado oculto por el color.  Artículos de Javier Coma, y comentarios de Víctor Baringo.  La colección de 15 tomos puede adquirirse aún, por unos 300 euros.

  • 2006.  Edición de Manuel Caldas. Edición en castellano de una excelente restauración artesana, en blanco y negro, realizada en persona y con enorme pasión por el portugués Manuel Caldas, uno de los mayores conocedores y expertos mundiales en Foster y Val (nombre del fanzine que comenzó a publicar en 1998; recopilado después  en libro).  La edición española dispone de la traducción de Rafa Marín, quien vuelca en ella todo el cariño que profesa al personaje; también publica un artículo en cada uno de los 6 tomos editados hasta el momento (de los 22 previstos).  Cada volumen contiene 2 años de planchas en gran tamaño: 350 x 270 mm, y contiene numerosa documentación adicional.   La calidad del trabajo realizado hace que la obra de Caldas sea considerada por muchos la mejor edición mundial de la obra de Foster; eso sí, en glorioso blanco y negro.  Los volúmenes se pueden adquirir en la página web del autor, al precio de 25 € c/u,, aunque los dos primeros se encuentran agotados.

  • 2006. Planeta DeAgostini, Biblioteca Grandes del Cómic. 26 tomos, conteniendo cada uno dos años de la serie, hasta 1981 (los últimos seis tomos, por J.C. Murphy).  Tamaño inferior a los anteriores, 293 x 205 mm.  En sus primeros 3 tomos utiliza un colorido preciosista, obra de Adolfo García, si bien oscurece en exceso la tinta de H. Foster, que queda perdido tras él; a partir del 4º volumen pasan al de Fantagraphic Books, basado en los originales de prensa, que luce muy bien gracias a la calidad del papel, aunque continúa matando un tanto el pincel de su autor.  Artículo de Antoni Guiral, y comentarios de José M. Pallarés.  Hasta entonces, la mejor edición de la obra en castellano. Los 26 volúmenes se pueden adquirir por un precio inferior a los 200 €.

Una comparativa del trabajo de Foster entre ambas ediciones de 2006 puede obtenerse ampliando ambas páginas, picando aquí, y aquí.

  • 2011.  Planeta DeAgostini, Edición Coleccionista 1937-2011.  Es la que acaba de aparecer en el mercado.  Prevista en 75 tomos semanales, conteniendo cada uno las planchas de un año completo de la serie, desde sus orígenes al actual, al precio de 7,99 € c/u.  A excepción de la edición de Caldas, su tamaño es el mayor de cuantos se han publicado hasta el momento: 318 x 235 mm., en papel de cierta calidad, no brillante, y utilizando un colorido resmasterizado viñeta a viñeta basado en el original de su publicación en prensa (el de la edición alemana de Bocola Verlag, considerado por muchos el mejor conseguido hasta el momento).  Y aunque mantiene la traducción anterior de Jose Mª Pallarés (correcta, aunque suene raro eso de Espada Cantarina en vez de la Espada Cantante de siempre; ¿y Espada Cantora?), en esta ocasión utiliza una rotulación diferente, semejante también (aunque no manual) a la original.
  • Por lo observado en el único tomo publicado hasta el momento, el efecto final conseguido resulta bastante más atractivo que otros previos, pues la utilización de tonos pastel en los colores, similares a los iniciales, le confiere una transparencia en los mismos que facilita la apreciación y disfrute de las líneas bases de tinta y el genial trabajo a pincel de su creador.  Obsérvese si no la misma imagen de llegada a Camelot, comparada con las utilizadas antes para ediciones anteriores (cada una se abre en pestaña separada al picar sobre ellas, lo que facilita su visión):

Todo parece indicar, por tanto, que la editorial intenta mejorarse a sí misma en cada edición, acercándose al gusto y preferencias de los aficionados y seguidores de la obra.  La de Planeta no va a ser la edición definitiva de Príncipe Valiente en los días del Rey Arturo en España (aún queda mucha obra, técnica y tiempo, por delante).  Hoy día, nada es definitivo.  Pero, por el momento y lo visto, me parece la más digna de llevar ese adjetivo de cuantas se han realizado, en color, hasta ahora; por supuesto, la más completa.

Quien no la conozca o la tenga, que no dude en hacerse con ella (siempre se puede cortar tras la época de Foster, aunque la actual de Gianni/Schultz -más cercana al Fantasy- recobra un nuevo interés).  Los admiradores de la obra, y coleccionistas, seguro que consideran éste un buen momento para disfrutar de nuevo con la magia ilustrada de sus aventuras.

(*) Si quereis disfrutar de un trabajo mucho más amplio sobre las ediciones del Príncipe Valiente, os recomiendo el realizado por Mariano Bayona Estradera, que podeis encontrar en http://princevaliant.260mb.com/

PRÍNCIPE VALIENTE, de Harold R. Foster.

No puedo dejar de hacerme eco de la nueva edición de Planeta de Agostini de Príncipe Valiente en los días del Rey Arturo, la obra épica (por contenido y en sí misma) del maestro Harold Foster.

Son varias las ediciones que Príncipe Valiente ha tenido en España, desde aquella mítica de BuruLan, de 1972, y volví a disfrutar con la de Tebeos S.A.Ediciones B en 1988, que, fascículo a fascículo, alcanzó a mostrarnos la época de John Cullen Murphy (sin comparación posible a la de Foster), si bien la intensidad del color maltrataba el genial trazo a pincel de su autor.  Desde hace años, en los foros de aficionados se comenta la necesidad de disponer de una edición digna de esta obra (para muchos, la obra maestra de los cómics).  Hace años, también, se oye la posibilidad de que Planeta de Agostini realice tal edición, pero no llegaba (en 2006 presentó una colección de tomos reducidos y nuevo color, de calidad, pero demasiado intenso aún para que destacase la tinta).   Sin embargo, existe una edición de Manuel Caldas, con traducción de Rafael Marín, (editorial Libros de Papel) que recomiendo a quien de verdad desee disfrutarlo.  Casi con toda seguridad, se trata de la mejor reproducción de la obra de Foster realizada hasta el momento; aunque exenta de color, “en glorioso blanco y negro”.

PV 213, de Manuel Caldas. Picar sobre la imagen para acceder, y disfrutar a tamaño original.

¿Ha llegado el momento de una edición digna en color?.  Podría ser.  Eso, al menos, es lo que nos propone Planeta con esta colección, que califica de “definitiva“, en el 75 aniversario de publicación de la primera plancha de la serie (13 de Febrero de 1937).

La propuesta que se nos hace con esta colección parece atractiva: una edición integral de la obra desde su primera página hasta el presente; 75 tomos (aunque no a tamaño , uno por cada año, incluyendo hasta la plancha del 25-12-2011.  Toda la obra de su creador, Harold Foster (hasta 1970, aunque siguió realizando guiones y bocetos hasta 1979), y sus continuadores John Cullen Murphy y Gary Gianni (desde 2004, con guiones de Mark Schutlz, una época más atractiva y fantástica que la de Murphy).  Y, sobre todo, un color restaurado viñeta a viñeta a partir del original, mucho más luminoso y transparente, respetuoso con el dibujo base a tinta, y que permite disfrutar del mismo; al menos, eso parece a primera vista.  Hay una muestra de varias páginas del primer tomo aquí.

De confirmarse (aún no he podido comprobarlo realmente, papel en mano, y desconozco el origen de su realización -podría ser la edición alemana de Bocola-, pero todo parece indicarlo así), la propuesta es grandiosa -tanto como la obra de Foster-, y altamente recomendable para todo aquel que no disponga de la misma, o desee disfrutarla de nuevo en una edición digna.  Hace ya 30 años, en mis inicios, escribí en prensa un artículo (que aún conservo) titulado La Poética del Cómic, donde utilizaba Príncipe Valiente como ejemplo principal de mi exposición.  Ya en aquella época, la obra de Foster fue para mí obra maestra, de culto, y no he cambiado de opinión desde entonces.  El trazo maestro de su pincel a tinta; sus sombras, como grabados; su recreación de una edad media polifacética; el dominio maestro de la figura humana; la grandiosidad y realismo de escenas, construcciones y paisajes; su exquisita composición de viñetas y encuadres únicos; la profundidad de unos planos extensos, donde introduce numerosos personajes en movimiento, como extras de una gran producción cinematográfica; pero, sobre todo, la humanidad, fantasía e ingenio de sus historias que -junto a unas imágenes hermosas- convierten la narración en poesía a los ojos del lector, hacen de Príncipe Valiente en los días del Rey Arturo la mejor muestra y exponente del (nunca como aquí) bien llamado noveno arte.

PV 301, en edición de Manuel Caldas. Pinchar sobre la imagen para ver a tamaño original

En todo caso, el éxito de la obra no es tanto fruto del virtuosismo (que también) como de su labor artesana.  Foster fue, ante todo, un trabajador, un verdadero artesano del dibujo (se cuenta que dedicaba más de 50 horas para realizar una página semanal), basado en una extensa documentación que otorga a su obra un realismo mágico al tiempo que detallismo preciosista; algo que puede apreciarse en el más mínimo detalle que compone cada uno de los aspectos de sus viñetas, verdaderas ilustraciones semejantes a grabados de Durero, mucho más que simples dibujos de historietas; anatomía, vestimentas, armas, paisajes, arquitectura… el más simple detalle de los infinitos que adornan cada una de sus viñetas son fiel reflejo de la época que narra, una Edad Media ecléctica y amplia, a veces demasiado variable en el tiempo.

Fue, además, el precursor del cómic adulto.  No sólo a partir de un dibujo naturalista (ya utilizado antes en su adaptación al cómic de la obra de Burroughs, Tarzán de los Monos), que rompía con la tradición caricaturesca de los cartoons, sino introduciendo unos guiones sólidos, basados también en el realismo, que huían del característico estilo satírico habitual por entonces; y protagonistas muy humanos, dotados de vida real dentro de una fantasía medieval, pero también de problemas corrientes, incluso demasiados actualizados para su época.  Personajes cercanos, tanto al autor como al lector.

El éxito de la serie fue inmediato; tanto que su estela se mantiene, aún hoy, inalterable en las páginas dominicales de prensa del King Features Sindicate.  La influencia de Foster, inmensa; tanto en autores como en personajes (sin ir más lejos, nuestro Capitán Trueno, entre muchos otros).  La presencia del personaje, eterna; en diversos medios y adaptaciones, la más conocida de todas esa versión en cine dirigida por Henry Hathaway en 1954, con Robert Vagner dando vida a Val.

Reproducción del poster belga de la película de 1954. ¿No os recuerda su estética a la de los cuadernillos del Capitán Trueno?

Se podría hablar mucho sobre Príncipe Valiente y Hal Foster.  Pero sería para repetir de nuevo que para muchos siguen -y seguirán- siendo la obra maestra del cómic, y su inolvidable autor.  Así lo pienso.  Así lo pensamos muchos; y somos legión.