BERSERKR es el nuevo nombre del Blog

Pues sí, amigos,

Cuando hace más de 5 años comencé a publicar este blog, como extensión y recuerdo de aquel BERSERKR, fanzine de y sobre Fantasía Heroica, de los años ’80, el dominio con el nombre estaba adquirido, y no fue posible utilizarlo en la web, así que decidí utilizar mi propio dominio para hacerlo.  Sin embargo, este mismo año descubrí que el dominio quedaba libre, y lo adquirí.

En estos días que el blog ha sufrido problemas que han resultado laboriosos de resolver (no hubiese sido posible sin Daniel, quede constancia de ello), he pensado que era el momento de realizar el cambio, y -ahora sí- un verdadero regreso a los orígenes, y recuperar el nombre real del fanzine, de tan grato recuerdo (aún) para muchos. Curiosamente, la instalación del dominio ha permitido liberar también el anterior y -de momento al menos- continuará activo; después, será redireccionado a Berserkr.es, que mantendrá también vivas todas las entradas previas (¡¡gracias, Daniel!!).

Durante estas semanas sin actividad, hay entradas escritas que iré volcando despacio, para no perder el ritmo; sobre todo los comentarios sobre Juego de Tronos, impactantes, por completar la serie.  Fuera de ello, una se ha perdido: un extenso comentario sobre Medio Rey, de Joe Abercrombie, al poco de su publicación, del que sólo conservo las imágenes, y no los textos.  No sé si los volveré a escribir… o ha pasado su tiempo.

Sin más, seguimos como siempre, pero no sin dejar de nuevo constancia de mi alegría por haber recuperado un nombre al que guardo un cariño enorme (me consta que muchos también), y que de nuevo regresa a los orígenes de lo fantástico y lo pulp.

¡¡BERSERKR está aquí de nuevo!!

FondoBerserkr

¡¡¡ 100.000 VISITAS !!! Alcanzamos el número mágico

luces_disco

Pues sí.  Lo estábamos esperando. Lo dijimos días atrás, y sólo ha tardado 15 en llegar:

Según Google Analytics, el 12 de noviembre de 2013 alcanzamos las 100.000 visitas desde que empezamos, lo que supone una cifra mágica, impensable entonces, cuando iniciamos este Regreso a los Orígenes.

Debajo se encuentran los datos, desglosados por ubicación, y en la pestaña OTROS/VISITAS con mayor detalle.  Pero no se nos olvida que todo ello ha sido posible gracias a vosotros que, al seguirnos, lo habéis hecho realidad.  Por eso,

¡¡¡ GRACIAS A TODOS, POR ESTAR AHÍ !!!

luces_disco

Google Analytics 2013-11-12 Ubicación

Ahora sólo nos queda fijarnos un nuevo reto: alcanzar los 100.000 usuarios distintos…

¡¡¡ GRACIAS A TODOS, de nuevo !!!

LOS HALCONES DE ULTRAMAR, de Robert E. Howard, y otros Libros de Barsoom.

Cumplo con este post una deuda pospuesta y una promesa incumplida (ambas conmigo mismo y largo tiempo postergadas): la de reseñar algún comentario sobre la revista (fanzine me gusta más) Barsoom, o sus extraordinarias recopilaciones Los Libros de Barsoom.  Con ambas publicaciones de La Hermandad del Enmascarado llevo tiempo “sufriendo” uno de los Regresos a los Orígenes más entretenidos que recuerdo, y de los que más he disfrutado últimamente.

Y he elegido para hacerlo el último libro publicado, que acabo de terminar:  Los Halcones de Ultramar y otras narraciones de las Cruzadas, que recopila en un sólo volumen el ciclo de Cormac FitzGeoffrey, y varios de los escritos más atractivos del maestro de Cross Plain:

Halcones Ultramar Ficha

Contenido:

  • Las Puertas del Imperio (Giles Hobson)
  • Los Halcones de Ultramar (Cormac FitzGeoffrey)
  • La Sangre de Bel-Shazzar (Cormac FitzGeoffrey)
  • La Princesa Esclava (Cormac FitzGeoffrey)
  • Los que siembran el Trueno (Cahal el Rojo)
  • El Señor de Samarcanda (Donald Mac Deesa)
  • El León de Tiberias (John Norwald)
  • Los Aceros Rojos de la Negra Catay (Godric de Villehart)

Halcones de Ultramar Cormac Halcones de Ultramar 2

¿Que encontramos entre sus páginas?  Ni más ni menos que al más puro y genuino Robert E. Howard, en su época de madurez como escritor: su prodigiosa narrativa que nos presenta descripciones vívidas de las escenas de acción y batallas descarnadas, movimientos de masas o actos individuales, contadas con esa maestría que nos hace imaginarlas como si estuviésemos presentes, siendo testigos presenciales de las mismas.

Cormac FitzGeoffrey

Sus personajes, aquí secundarios frente a los más conocidos Conan o Kull, no son sino trasuntos de aquellos mismos en épocas distintas y diferentes entornos, pero con similares motivaciones y código de conducta: el honor de caballero frente a una dama en peligro, la palabra dada, la deuda de sangre o la venganza, incluso la avaricia y el deseo de enriquecimiento ante la oportunidad que se presenta en un entorno de guerra y desolación; arquetipos del luchador incansable, impulsivo, gigantesco y fornido frente a sus contemporáneos, que mantiene ese punto de salvajismo heredado de sus ancestros frente  la molicie de la civilización.  El irlandés (gaélico-normando) Cormac FitzGeoffrey, cuyas aventuras abarcan la mitad del volumen, es, físicamente, el mismo Conan, de fieros ojos azules y melena de cuervo (“a los doce, yo corría por las marismas con el cabello revuelto… vestía pieles de lobo, pesaba casi catorce rocas y ya había matado a tres hombres”).  El highlander gaélico Donald MacDeesa, tres cuartos de lo mismo.  Cahal Ruadh O’Donnel, el Rojo, rey huido de Irlanda tras la traición de los suyos y una mujer, tiene ojos fríos como el hielo azulado y sólo difiere en color de su pelo, dorado con destellos rojizos; al igual que es rojo el de John Norwald, norteño inglés de Danelagh, de sangre danesa y herencia vikinga, y ojos azules, fríos y duros como el acero forjado por los gnomos de las Rhineland…  Sí difiere en parte el caballero normando sir Godric de Villehart, quien a su complexión de “lobo cazador” une una frente alta y despejada, cejas de pensador, boca amable y ojos soñadores.  Y muy, muy diferente resulta Giles de Hobson, pícaro, obeso, cobarde, pendenciero, mentiroso, embaucador y “mete-patas”, quien sólo destaca en el arte de contar historias y beber como ningún otro, aunque al final, en el combate (al que siempre se ve arrastrado) demuestre estar a la altura que le corresponde; un personaje excepcional en la trayectoria de Howard, con el que demuestra que también era capaz de utilizar el humor fino para narrar historias geniales (esta, además, imbuida de realidad histórica), aunque no se prodigase en tal estilo.

Giles Hobson

Lo que nadie debe esperar encontrar en estas páginas son elementos sobrenaturales o mágicos, habituales y característicos en las series más conocidas de Howard.  Su propuesta en este caso es la de aventura, sólo aventura, acompañada de acción a raudales; y un componente histórico de trasfondo que deja claro el alto conocimiento que el autor poseía sobre el ambiente, hechos y pueblos que participaron en las cruzadas, o de forma colateral a las mismas en los reinos de Outremer, por donde transcurren estas aventuras en diferentes periodos de la historia.  Howard no duda en citar o incluir como personajes de sus relatos a figuras históricas con quienes se relacionan y codean sus protagonistas (Nour ed din, Salah ed din -Saladino-, Ricardo Corazón de León, Almaric), incluso utiliza como personajes directos a figuras legendarias como Shirkuh, Baibars, Bayazid o Tamerlan (Timür-i lang, ‘Timur el Cojo’), Subotai o el mismísimo Gengis Khan, a quienes en el fondo admira y exalta como grandes guerreros que eran, y -a veces- trata casi como a uno más de sus héroes indómitos y salvajes.

Isabel de Cahal

Pero no sólo ellos.  Por sus páginas cabalgan y batallan, viven y mueren tanto cruzados europeos (conocidos de forma genérica como francos), templarios o caballeros de San Juan, como toda suerte de pueblos, etnias, tribus y sectas, tanto árabes como asiáticas: turcópolos, turcomanos, selyúcidas, kurdos, persas, armenios, circasianos, georgianos, mongoles, tártaros, kalmiquios… con referencias destacadas a los temibles ejércitos especializados de mamelucos, jenízaros o kharesmianos, sobre los que deja traslucir su admiración.  Curiosamente, en los enfrentamientos, Howard no toma partido por ningún bando en concreto; en sus relatos no hay buenos o malos estereotipados en base a su raza, etnia o pertenencia, sino enemigos o camaradas de armas, fruto de lealtades o alianzas nacidas de momentos concretos y circunstancias; y los cristianos no son precisamente quienes salen mejor parados…

Halcones de Ultramar 1Halcones de Ultramar 3

Si el fanzine Barsoom viene realizando una labor excelente de recuperación y publicación en nuestro país de aquellos relatos magistrales de la época pulp, Los Libros de Barsoom nos permiten disfrutar de ciclos completos de aventuras de personajes o lugares de forma conjunta; y aunque la mayoría de ellas son conocidas (sobre todo las de Howard), leerlas así, de forma unitaria le confieren otra perspectiva y valor.  Si además incluye numerosas ilustraciones de aquellos pulps originales donde aparecieron las historias en su día, o de ediciones posteriores específicas, estamos ante un lujo de edición que los aficionados disfrutamos y agradecemos por igual.

Pero como en toda reseña crítica conviene no resaltar sólo aspectos positivos, si algún concepto de mejora encontramos a la edición sería, en ciertas traducciones (sobre todo las últimas), el uso indiscriminado de ese recurso lingüístico (tan común en el género) de anteponer el adjetivo al sustantivo, la cualidad al nombre (curvos sables, lobunas figuras, fugaz vislumbre, la rojiza niebla…), que si utilizado de forma discreta sirve para resaltar/exaltar la narración, su abuso llega a cansar. Pero ello no impide disfrutar de este este extraordinario volumen de Howard, al igual que otros de la colección.

Javier y La Hermandad del Enmascarado están haciendo un excelente trabajo, sin duda.  Os lo recomiendo.

LOS LIBROS DE BARSOOM (hasta el momento):

ZONA WEIRD:

  • Los Habitantes del Espejismo.  Abraham Merritt
  • El Reinado de la Brujería.  Jack Williamson
  • El Cráneo Viviente.  Robert E. Howard
  • El Mundo Sombrío.  Henry Kuttner
  • Brachan el Celta.  Robert E. Howard
  • La Mujer Zorro.  Abraham Merritt
  • El Cubil del Engendro Estelar.  H. P. Lovecraft

ZONA AVENTURA:

  • Las Espadas de Shahrazar.  Robert E. Howard
  • El Salvaje.  Edgard R. Burroughs
  • La Llegada de El Borak.  Robert E. Howard
  • Los Halcones de Ultramar.  Robert E. Howard

ZONA ANTARES:

  • Más Allá de la Estrella más Lejana.  E. R. Burroughs
  • Las Ciudades Perdidas de Marte.  Leigh Brackett
  • Bucaneros de Venus. Otis Adelbert Kline
  • Comerciantes de las Estrellas.  Poul Anderson
  • El Embrujo de las Estrellas.  Edmond Hamilton
  • Los Hombres Monstruos.  E. R. Burroughs

ZONA CRIMINAL:

  • El Señor de la Muerte.  Robert E. Howard
  • El Secreto de la Tumba.  Robert E. Howard
  • De un cadáver… nada bueno.  Leigh Brackett
  • Los Hijos del Odio.  Robert E. Howard
  • La Sombra contra Shiwan Khan.  Walter Gibson (en preparación)

Barsoom Varios de REH

GLENN LORD in memoriam: RECUERDOS DE UN AGENTE DE HOWARD

El presente artículo apareció publicado originalmente en las páginas 24 y 25 de Berserkr, Fanzine de y sobre Fantasía Heroica, nº 6 (enero de 1987), dedicado a la memoria de Robert. E Howard, con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento.

Valga también, hoy, reproducido íntegramente, como homenaje particular a ese trabajador trabajador incansable, fan nº 1 del autor tejano que fue Glenn Lord, su albacea literario, fallecido el pasado 31 de diciembre (ver artículo previo en estas páginas pulsando aquí). 

Me enteré por primera vez de la existencia de Robert E. Howard hacia 1951, cuando Bradford M.Day, un corresponsal que vendía algunos libros, me recomendó SKULL-FACE & OTHERS.  Enseguida me fascinó; empecé a buscar otros títulos de Howard, pero el único que estaba en venta por aquel entonces era la edición de ‘Gnome Press’ de “Conan the Conqueror”.

Algunos meses más tarde me incorporé al ejército, pues la guerra de Corea había estallado, y por eso sólo pude comprar los títulos de Conan de ‘Gnome Press’ a medida que fueron apareciendo.

Hacia 1956, como estaba muy influenciado por las colecciones de poesía de ‘Arkham House’ publicadas por Clark Ashton Smith y Lea Bodine Drake, tuve la idea de reunir y publicar toda la poesía de Howard en un volumen similar.  Dale Hart, un amigo y admirador desde hacía mucho tiempo, aprobó la idea y escribí a Oscar J. Friend, que era el agente de los herederos de Howard por aquel entonces, y compré los derechos de publicación de su poesía.  Desgraciadamente, Friend no pudo facilitar la mayoría de los poemas, por lo que comencé a comprar ediciones de ‘Weird Tales’ que contuviesen aquellos que me faltaban; también me ayudaron algunos aficionados que me enviaron los poemas que habían sido publicados en fanzines, tales como “The Fantasy Fan” y “The Phantagraf”.  Estuve en la región de Brownwood-Cross Plain, donde poco pude obtener, pero sí conseguí la dirección de uno de los amigos de Howard, Norris R. Chambers, quien, como esperaba, había recibido algunos de sus poemas por correo.

ALWAYS COMES EVENING -así iba a titularse la colección- fue concebida como auto-publicación, limitada a 350 ejemplares.  Sin embargo, cuando hube terminado mis investigaciones y comencé a buscar impresor y encuadernador, descubrí que los costes locales serían demasiado elevados para el precio por el que esperaba vender el libro.  Se me ocurrió mencionar este hecho a August Derleth y el sugirió un acuerdo mediante el cual ‘Arkham House’ publicaría el líbro, pagando yo los costes de imprenta y conservando los beneficios de su venta, menos un pequeño coste de manipulación.  Nos pareció aceptable, y así, ALWAYS COMES EVENING llegó a ser uno de los tres o cuatro títulos de ‘Arkham House’ cuyos costes de edición fueron suscritos por alguien que no era el editor.

Las investigaciones que había realizado acerca de ALWAYS COMES EVENING me llevaron a interesarme aún más por Howard y su obra desconocida -publicada mayormente en revistas de aventuras, deportes y del oeste- durante su vida.  Aquella fue una tarea laboriosa y lenta, dado que no existía bibliografía alguna de su obra, y muy pocos de aquellos ‘pulps‘ habían llegado a tener índice.  Sin embargo, fue de gran ayuda el que se conocieran los títulos de algunas revistas.  Los ‘pulps‘ eran mucho más baratos y fáciles de conseguir y acabé por comprar series de algunos títulos durante ciertos años; todo ello tuvo que ser adquirido por correo, por lo que no podía comprobarlo de antemano.

Algunos editores de ‘pulps‘ seguían publicando –‘Street Smith’, ‘Popular Publications’, y ‘Thrilling Publications’– y me enviaron la relación de historias de Howard publicadas por ellos.

Poco después de la publicación de ALWAYS COMES EVENING, conseguí un gran número de poemas no publicados y cartas de Harold Preece y August Derleth.  Como deseaba presentar algo sobre los indices que iba recibiendo, empecé un pequeño fanzine titulado The Howard Collector en 1961.  Se publicaron 18 números antes de que fuera interrumpido en 1973.

En 1963 murió Oscar J. Friend, el agente de Howard, y a finales de 1964 su viuda e hija decidieron cerrar la agencia.  Los herederos de Howard les pidieron que buscasen a alguien que se encargara de los derechos de publicación.  Preguntaron a L. Sprague de Camp, pero éste lo rechazó argumentando que estaba muy ocupado con su propia obra, y me recomendó a mí, como conocedor del tema y alguien muy cercano a los herederos, ya que éstos vivían también en Texas.  Por lo tanto, a principios de 1965, llegué a ser agente de las propiedades intelectuales de Howard.

Recibí de la agencia Friend unos treinta manuscritos no publicados, además de lo que parecía ser un inventario de las historias de Howard, conteniendo un gran porcentaje de obras que desconocía.  Recordé que E. Hoffman Price me había dicho años antes que había recibido del Dr. Howard, hacia 1944, un baúl lleno de “borradores” y que se los había prestado a un aficionado y escritor que conoció algún tiempo después.

Pero dicha persona insistió en que los había prestado al difunto Francis T. Laney, un famoso aficionado que había publicado un fanzine que era una primicia, ‘The Acolyte’, en los años 40.

Así quedó el asunto hasta que encontré una relación de historias y, de pronto, empecé a sospechar que aquellos “borradores” eran realmente manuscritos.  Entré de nuevo en contacto con este aficionado, identificándome como el agente de Howard, y ofreciendo una recompensa si podía localizar los papeles que faltaban.

¡Qué sorpresa!  Recibí de él una carta en la que me decía que acababa de ponerse en contacto con la mecanógrafa a la que se suponía que Laney había dejado los manuscritos para pasar a máquina.  Se acordó una recompensa -en realidad, una cantidad bastante pequeña- y recibí unas cajas con papeles en 1965 y 1966.  Más tarde, las cartas de Howard a H.P. Lovecraft vendrían de la misma fuente.

Que yo recuerde, tardé varios meses en ordenar la cantidad de papeles, mal metidos en las cajas, muchos no numerados, copias, antiguos esquemas, apuntes, manuscritos sin terminar, historias escritas detrás de otras historias, etc…

Había poco trabajo como agente de Howard cuando empecé.  Pero el éxito de la serie Conan de ‘Lancer Books’, más tarde, en los años 60 (hay que decir que este proyecto ya había sido iniciado antes de que yo llegase a ser agente), marcó el inicio de las publicaciones de libros de Howard.  El fracaso de ‘Lancer‘ fue en cierto modo, malo durante un tiempo, pero quedó afortunadamente resuelto justo antes del auge, a mediados y finales de los 70.  Hoy, el “boom” ha decaido bastante, aunque la serie Conan sigue bien, así como la venta de las traducciones a otros idiomas.

Esta crónica no estaría completa sin mencionar Conan Properties, Inc., que fue creada en 1977 como holding propietario de todos los derechos sobre Conan, independientemente de quien fuera el autor de la historia.  Se observó que el personaje podía llegar a ser un gran negocio en sí, a través de libros, películas, derechos de venta, comics, etc… dada su alta cotización de poco después, así como al ser continuadas sus aventuras en nuevas obras.  Además, el hecho de que se halle localizada en Nueva York es muy ventajoso, puesto que la mayor parte de los posibles clientes tienen sus sedes y oficinas en esta ciudad.

 

HOMENAJE A GLENN LORD, albacea literario de REH.

Supe de su muerte con retraso, por una conversación perdida, hace cosa de un mes, pero en los foros habituales patrios poco o nada se ha comentado hasta ahora, o yo no me he dado cuenta.   Revisé entonces páginas atrasadas y confirmé que Glenn Lord, quien fuera albacea literario de la obra de Robert E. Howard falleció hace más de dos meses, a los 80 años de edad, el pasado día 31 de diciembre de 2011.

Entono el mea culpa, por no haber estado atento en su día, en este periodo que llevo un tanto desconectado…  y lamento con pesar que la muerte de alguien de tanta importancia en la transmisión de la obra y personajes del autor tejano, incluso miembro honorífico que fue del Círculo de Lhork en España,  me haya pasado tan desapercibida.  Pero así es la vida… o quizás la muerte.  Y no puedo dejar pasar más tiempo sin rendirle un mínimo recuerdo y homenaje.

Glen Lord fue la persona que más ha defendido y luchado por transmitir y dar a conocer las obras de Robert E. Howard, desde que un día, en 1951 accedió a la lectura de Skull-Face and others, y quedó enganchado a él.  Desde entonces dedicó su vida a coleccionar y recuperar toda su obra de ficción, poesía y cartas; entre ellas, cientos de relatos, poemas y fragmentos inéditos, escritos a máquina.  A partir de 1965 fue agente de la propiedad de Howard, y trabajó de forma incansable hasta conseguir llevar su trabajo de nuevo al público, a través de editoriales y agencias.

Publicó The Howard Collector (18 números entre 1961 y1973), donde incluye obras inéditas de Howard, junto a noticias, ensayos, referencias e índices, o reproducción de artículos antiguos.  En 1976 escribió El Último Celta: una  Bio-Bibliografía de Robert Ervin Howard, obra de referencia y culto sobre el autor, algo así como La Biblia para sus seguidores, y base de los múltiples ensayos y trabajos realizados posteriormente.  Desde 1978 fue director corporativo de Conan Properties.  En 1990, co-editó Robert E. Howard: Selected Letters: 1923-1930 (con Rusty Burke & Joshi ST), y en 1991, editó Robert E. Howard: Selected Letters: 1931-1936.

Recibió el Premio especial de la World Fantasy Convention en el año 1978; y fue invitado de honor en el Festival del Centenario de Robert E. Howard en Cross Plains Texas (2006), y la PulpCon 36 de 2007.

A lo largo de su vida, colaboró y ofreció material a muchos fanzines de todo el mundo, entre ellos el mío: Berserkr, Fanzine de y sobre Fantasía Heroica, en cuyas páginas participó en un par de ocasiones:

  • En Berserkr nº 2 (julio, 1985), donde se publicó en primicia mundial el fragmento inédito (1400 palabras)  “Long, Long Ago…”  [“Hace mucho, mucho tiempo…” con la mediación y traducción de Javier M. Lalanda], perteneciente a su serie sobre Memoria Racial  (ver índice aquí).
  • En Berserkr nº 6 (enero, 1987), especial dedicado a R.E.Howard por el 50 aniversario de su muerte, donde apareció su artículo “Recuerdos de un agente de Howard”.  Jamás le estaré lo suficientemente agradecido por ello (como a Javier, de nuevo, quien lo facilitó) (indice aquí), y que reproduzco en su honor, en copia facsímil (acceder pulsando aquí)

Desde aquí quiero rendirle este sentido y precipitado homenaje, y me sumo -con retraso, pero con sentimiento- a la tristeza de esa gran familia de aficionados que se duele por su fallecimiento, lamentando profundamente lo poco agradecido que hemos sido con su recuerdo.

Descansa en paz, Glenn Lord, trabajador incansable y admirado.

 Glenn Lord In Memoriam:

RECUERDOS DE UN AGENTE DE HOWARD, por Glenn Lord

reproducción facsímil de las páginas 24 y 25 de Berserkr, fanzine de y sobre Fantasía Heroica, nº 6 [enero, 1987]