DARK FANTASIES. Antología magnífica de Fantasía Oscura.

No siempre me han atraído las antologías.  Puede que al principio, cuando comenzaba a leer, por aquello de ampliar la base de autores y estilos.  Después, salvo excepciones (hay autores cuyo dominio del relato le hace mejor en distancias cortas), he preferido el desarrollo amplio de personajes y situaciones que permite la extensión de una novela. Sin embargo, desde hace un tiempo, vuelvo a disfrutar de las selecciones, las antologías de autores diversos, incluso relatos de un solo autor que domine el género; cosas de la edad, supongo.  También del abrir la mente a una concisión de ideas, disfrutar del impacto súbito del concepto, la genialidad de lo breve, la obtención de múltiples desarrollos en el mismo espacio que uno solo; sin desdeñar la opción alterna. Todo depende del autor, o autores seleccionados.  Y, en especial, del antólogo, su conocimiento, visión y acierto; del cariño que pone al hacerlo.

No voy a descubrir ahora a Mariano Villarreal.  Lo hice hace tiempo, con su impagable elenco de noticias, comentarios y reseñas de Literatura Fantástica, un clásico imprescindible para el aficionado al género; y, más tarde, en esa aventura de Novaficción desde el primer volumen, Terra Nova, allá en 2012, un clásico hoy, no ya por su contenido, sino por haber iniciado un camino que con Dark Fantasies alcanza ahora su séptimo paso, repleto de éxitos.  No en vano, al abrumador bagaje de premios internacionales que ennoblecen cada selección (Hugo, Nebula, Word Fantasy, British SF, Locus, Sturgeon, Stoker, Sidewise…), han de añadirse hasta 12 premios Ignotus de la AEFCFT de un total de 34 nominaciones (aún no elegidos los de este año, correspondientes a 2016), entre los cuales destaca el de Mejor Antología de los años 2013, 2014, 2015 (¿y 2016?).  Este es el escenario previo sobre el que nace Dark Fantasies, con parecido bagaje internacional a los anteriores y, para mí, candidato indiscutible al Ignotus de 2017.  ¿Por qué?  Sólo hay que analizar su contenido.

Pero antes de entrar en materia, ¿qué tipo de Fantasía Oscura, Dark Fantasy, nos vamos a encontrar?  Porque hay varias, según quien opine.

El tema de las etiquetas en el género fantástico es algo digno de estudio.  Últimamente asistimos a una proliferación de las mismas que abusan de términos de nuevo cuño,(con intención de potenciar un sub-género o autor y diferenciarlo de lo que se ha hecho antes, por motivos de marketing y promoción).  En líneas generales, la Fantasía Oscura viene a ser aquella zona del Género Fantástico que utiliza en su concepción el “horror sobrenatural” (algo más allá de la compresión humana), para diferenciarlo del “horror natural” (intrínseco al ser humano), de forma que obras con vampiros, zombies, fantasmas u hombres lobos (por acudir a los clásicos) serían Fantasía Oscura, mientras que Jack el Destripador, La Matanza de Texas o un atentado terrorista en cualquier capital serían Horror (por desgracia, por habitual, hoy un crimen de violencia de género no sorprende, ni genera miedo; pero también lo es…). En fin, etiquetas y más etiquetas, como digo…  Antes todo se englobaba, simplificado, bajo el subgénero de Terror (Cosas veredes, amigo Sancho...).

Así las cosas, tampoco el término o etiqueta ayuda a catalogar sin lugar a dudas el contenido de la selección; pues siguiendo esa premisa, tan Fantasía Oscura sería el Solomon Kane de R.E. Howard como la última de La Momia, de reciente estreno, o La Guerra de la Doble Muerte de Alejandro Castroguer.  Por lo que parece, el término fue acuñado por K.E.Wagner, aplicado a sus relatos de Kane (un guerrero espadachín estilo Conan, inmortal, errante, inteligente, instruido y bastante amoral); y, por extensión, se ha utilizado con esa Fantasía Heroica más sucia, realista o violenta que, hoy, con el transcurrir de los tiempos deviene en llamarse Grimdark (…más etiquetas veredes, amigo Sancho).  Otros lo asocian directamente al subgénero de Terror.

Para mí -y es opinión personal-, más allá de etiquetas y mezclas inter-géneros hoy tan habituales, lo que podría distinguir la Fantasía Oscura moderna de la Ficción de Terror (si tan necesaria fuera esa distinción) es su enfoque de los personajes y mitos que utiliza, sobre los que basa y concibe su historia: en el Terror (gótico, victoriano o moderno) el componente primordial es el miedo (en cualquiera de las tres acepciones propuestas por Noël Caroll en su libro The Philosophy of Horror: horror, terror y repulsión) y sus monstruos (sobrenaturales -los clásicos-, fabricados por el hombre -Frankenstein-, o de origen espacial -Alien-; incluso humanos) son el enemigo, la encarnación del Mal. En la Fantasía Oscura, sin abandonar el arquetipo, se pierde esa concepción maniquea: ya no existen buenos ni malos; el monstruo forma parte de la historia, como elemento de fondo o primordial, cuando no se convierte en protagonista innegable de la misma.  Y el lector, frente al miedo o repulsión anterior, lo contempla con naturalidad, como uno más, algo sustancial al entorno; y participa de sus vivencias, pensamientos, sensaciones, sentimientos o miedos (a veces, de la propia humanidad).  Pero vamos, eso también lo vivimos en Entrevista con el Vampiro de Anne Rice, o el mismo Frankenstein de Mary Shelley.  (En resumen, amigo Sancho, las etiquetas son modas que nos ha tocado vivir…)

Volviendo a la pregunta de antes: quienes hemos seguido a Mariano Villarreal sabemos que le gusta el término (etiqueta) Ficción Especulativa (ya sea aplicado a la Fantasía, Ciencia Ficción o Terror) con un enfoque cercano en el tiempo, que permita imaginar -especular- sobre cosas que pueden pasar en nuestro entorno más próximo. Ahí tenemos la respuesta: Dark Fantasies compila 16 relatos (17 para los que apoyamos la iniciativa en sus inicios) de Ficción Especulativa Oscura de extra-ordinaria calidad, divididos en dos partes bien diferenciadas:

  • Dark Fantasies, 10 relatos de autores foráneos, casi todos norteamericanos, ganadores de los más importantes premios internacionales
  • Oscuras Fantasías, 6 relatos de autores españoles (o en español), de calidad semejante a los anteriores, que si aún no han obtenido premios por su novedad, no tardarán en tenerlos tras su publicación

Y este es otro de los aciertos y atractivos de la antología que confecciona Mariano Villarreal en Sportula (en este y los volúmenes previos de Nova Ficción): el disponer a la par autores extranjeros de renombre y premiados en el mercado anglosajón con otros que escriben en castellano, pero cuyas obras (os lo aseguro, y lo podéis comprobar personalmente) tienen igual calidad que los anteriores.  Su publicación conjunta ofrece una visibilidad que de otra forma se antoja imposible; abre puertas difíciles de alcanzar por otros medios, y la posibilidad de que -en el futuro- el mercado español de Género Fantástico sea considerado en el exterior -nosotros ya lo sabemos- tan rico como el anglosajón; al menos, digno de ser tenido en cuenta.

No puedo sino aplaudir esta iniciativa y apoyarla sin ambages ni cortapisas; pues no es apoyo a un autor o una obra, ni siquiera a su compilador o una editorial, sino a una oportunidad inmejorable de potenciar el Género Fantástico en castellano, tanto a nivel interno como en el exterior.

De su contenido hablaré en otra entrada (y la TerMal, si procede). La tienes aquí.

CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO y JUEGO DE TRONOS: spin off’s y reivindicación necesaria

Parece que últimamente todo el mundo critica a G.R.R. Martin, su obra Canción de Hielo y Fuego y, por extensión, la serie televisiva Juego de Tronos, que la adapta (más o menos).  Y es posible que motivos no falten para hacerlo, debido a la desidia y poco respeto que el autor demuestra hacia sus lectores, por el tiempo que tarda en continuar sus escritos (en este punto, me adhiero).  Sin embargo, cuando la crítica se realiza de forma gratuita y sin criterio, me enerva.  Esta mañana me he llegado a enfadar (con cariño) por lo comentado en un grupo de wathsapp sobre la serie Juego de Tronos, principalmente porque se realizaron comentarios gratuitos, sin haber leído los libros ni visto la serie.  Como mi respuesta en el grupo sería extensa, me decido a hacerla por este medio, de forma un tanto privada, pero también en público.

A mí -lo sabéis si habéis seguido este blog- las novelas de Canción de Hielo y Fuego me engancharon tanto que, en 2010, tras la tercera, llegué a afirmar por aquí que si J.R.R. Tolkien fue el mejor escritor de Fantasía del siglo XX, G.R.R. Martin lo es, sin duda, del XXI.  Por la obra que comentamos (mucho mejor que Sueño del Fevre, que ya me encantó), con un desarrollo de personajes increíbles, historias complejas, batallas, intrigas palaciegas, luchas de familias (basada en la historia inglesa de los York y los LancasterStark y Lannister en las novelas-) y un punto de fantasía, no demasiado extenso, que las engrandece (podéis leer las reseñas realizadas entonces aquí  y aquí).

Hoy, siete años después de aquello, seguiría pensando lo mismo si el éxito mediático de entonces no hubiese descontrolado la mente del autor, llevándole a crear más y más subtramas y personajes (casi todos excelentes), querer desarrollar tanto la historia como para abarcar los Siete Reinos, construir un universo tan amplio que le ha llevado a perderse en el infinito de su propia gloria…  Le va a costar recuperar la trama inicial, escrita e ideada desde un inicio; una trama que hubiese resultado magnífica, toda una obra de arte, de haberla culminado en los 4 volúmenes iniciales (3 de origen).  Ahora todo el mundo la sabe, no va a sorprender a nadie; y él se ve incapaz de cerrar en condiciones todas las subtramas abiertas…  Y a sus seguidores nos tiene aburridos; hastiados de tanta espera.

Respecto a Juego de Tronos, su adaptación a TV, afirmo rotundamente que es la mejor serie de Fantasía Épica que se haya rodado nunca; costará superarla.  Está a nivel de cualquier serie histórica conocida (Roma, Los Tudor…), con un componente adulto y serio, sucio, en las relaciones personales, incluido el sexo, pero con un punto fantástico que la convierte en única.  Nunca se han creado unos muertos vivientes tan terroríficos como Los Otros; nunca unos dragones han llegado a poseer tanta vida…  Ningún aficionado al género debería perdérsela.

No sólo adapta con fidelidad la obra (bueno, hasta donde puede), sino que en algunos aspectos corrige la dispersión de Martin.  Sus productores han realizado un trabajo enorme (con participación inicial del escritor, aunque después han debido seguir por su cuenta).  Conocen el final y varias ideas intermedias, y llegarán al mismo puerto que las novelas (si éstas lo hacen algún día), pero por caminos diferentes desde la 6ª temporada.  Tiene fallos, por supuesto.  El desarrollo de tramas y personajes es menos profundo que en los libros (en algún caso, como Dorne, Doran Martel y las Serpientes de Arena, resulta doloroso).  Siempre pasa.  Pero también eso ha resultado una ventaja, pues al restringir tramas para que el espectador no se pierda, han eliminado buena parte de la gran dispersión del autor.

Y no es verdad que se vayan a quedar sin presupuesto.  Al contrario.  Si en las primeras temporadas se echaron en falta desarrollos mayores en movimientos de masas y batallas debido a la falta de presupuesto (que ya era alto para una serie de TV), en las últimas, tras el éxito, resulta espectacular, se corrige y amplía, y desarrolla el CGI hasta límites increíbles.  Os recomiendo ver sólo un episodio, el noveno de cada temporada, donde la espectacularidad es grandiosa.  Y en la última, T6, “La Batalla de los Bastardos”, donde se recrea la mejor batalla medieval que haya visto jamás, incluido el cine.  Si después de eso no os engancháis a la serie es que no os gusta la épica, ni la fantasía, ni una buena historia.

Respecto a los spin off (algo casi esperado dado que se trata de la serie de mayor éxito de público de la historia de HBO), van a ser 5, no 4 como se anunció inicialmente, donde no aparecerá ninguno de los personajes actuales. George R.R. Martin va a participar en todos, como ha anunciado en su blog. Ya ha trabajado con los respectivos guio-nistas, todos ellos de renombre: Max Borenstein (Kong: La Isla Calavera), Jane Goldman (X-Men: Primera generación), Brian Helgeland (L.A. Confidential) y Carly Wray (Mad Men).  No se conoce aún el quinto, pero si es del cariz de los anteriores, ¡wow!

Lo que deberá esperar para más adelante es la adaptación de “Los cuentos de Dunk y Egg” (historias que transcurren en el mismo mundo de Poniente, unos 80 años antes que éstas). Martin confiesa no querer que le pase como con la serie principal.  Tiene pensado escribir varios episodios más de la pareja, y no se grabará nada -una nueva serie completa- hasta que los termine (¿…?).  Pero ya podéis abonaros a la misma cuando se haga:  son pura aventura e historias de un caballero andante y su escudero, centradas en los dos personajes principales, sin tanta dispersión, con el grandioso colorido de los torneos medievales y algo de política de trasfondo.  Si no los conocéis, tardáis en buscar el libro “El caballero de los siete reinos” que recoge los tres primeros cuentos.  O cualquiera de sus adaptaciones al cómic.  Os encantarán.

MARADA, La Mujer Lobo, 30 años después.

En 1986, Berserkr, fanzine de y sobre Fantasía Heroica, en su nº 5 dedicado a Mujeres Guerreras, publicaba una reseña sobre Marada, The She Wolf, nº 21 de Marvel Graphic Novels aparecida meses antes en USA .  Ese artículo, que daba a conocer la obra al aficionado español (no tendría versión en nuestro país hasta el año 2000), es la mejor prueba de que el personaje no ha envejecido en 30 años y mantiene su interés y vigencia en la actualidad.

Lo que sigue a continuación es la traslación literal con OCR de las páginas 12 a 15 de Berserkr nº 5 (junto a los originales escaneados), anotadas y puestas al día con datos actualizados (todas las imágenes se pueden ampliar):

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«Su madre fue primogénita de César. Su padre, príncipe en su propia tierra, un esclavo en Roma. A la edad de cuatro años, Marada vió a su padre roto en el potro de tortura, mutilado y, por ultimo, arrastrado y descuartizado. Fue una ejecución pública y, aunque el príncipe estuvo largo tiempo agonizando, no emitió un solo sonido.  Aquella noche la madre de Marada huyó de La Ciudad Eterna con su hija, para criarla libre lejos del lugar que había reclamado la vida de su amado. Han pasado veinte años. La niña es ahora una mujer, y esta mujer es un guerrero conocido y respetado a lo largo y ancho del Imperio.»

Estas palabras dan prólogo a “La Espada Rota”, primer episodio de la historia de Marada (1), una amazona, una mujer decidida a valerse por si misma en un mundo en el que la espada, el arma para defensa o ataque, era la única garantía no sólo de libertad sino de la propia supervivencia.  Arquetipo poco común dentro del contexto histórico en el que se sitúan sus andanzas -el tumultuoso siglo del nacimiento de Cristo-, aunque no imposible, pues son conocidas las historias de amazonas dentro de las mitologías clásicas, así como la participación de las mujeres de los pueblos “bárbaros” en la defensa de sus aldeas o los ataques a clanes vecinos.  Descendiente directa de estirpe real, Marada Starhair (“Cabellos de Estrella”, su cabello es plateado) hace gala de su herencia. Su ferocidad en el combate le otorga el apelativo de “La Loba” que ostenta, y por el que es conocida en el campo de batalla y en las tabernas, donde deleita a los compañeros de armas con bailes y canciones entre batallas, y los reta y vence en la bebida (2).

También es la historia de un espíritu roto, de la peor de las humillaciones que puede sufrir una persona, la posesión demoníaca en su forma física, realizada por Y’garon, que la elige su consorte dada la fuerza interior que posee. Marcada por ese trauma, rota en la libertad (su mas preciado don), ante el temor a provocar de nuevo la llamada del demonio, Marada se transforma en un ser no sumiso pero sí alejado de las armas, de la autodefensa, de las alegrías de antaño, hasta verse convertida en una sombra de su ser anterior. Únicamente la presencia de un espectro infernal (la parte oscura de sí misma) que viene a reclamarla para su dueño y provocando la muerte del hombre que ama en silencio, el “warlord” de Ashandriar, y el rapto en su lugar de Arianrhod, su amiga, “Ia Loba” despierta y renace.  Recurriendo a la magia, consigue ser enviada a los dominios de Symion Karshnur (3), el brujo que es la conexión terrenal del demonio Y’garon, para combatir a sus huestes inferiores y, en combate singular, vencer a uno y otro al tiempo que a sus temores mas oscuros, consiguiendo así, la libertad de la amiga y de nuevo la suya propia.

El segundo episodio, “Caza Real” (4), es continuación y complemento en páginas de la historia, en la que Marada y Arianrhod (conjunción personificada de espada y brujeria) conocen, combaten, y finalmente entablan amistad con Ashake, reina de Meroë, en el este de África (5), mientras se dirigen de regreso a Ashandriar.

Chris Claremont es conocido por la mayor parte de los lectores como guionista destacado de Marvel, donde sus conocimientos y dotes personales le hacen el más popular de los actuales. En notable su labor en series como “X-Men“, que recogió hundida y abandonada para situarla como número uno de ventas, y ha incidido notablemente en el resto del particular universo Marvel.  Algo así sólo lo consigue un verdadero profesional y a base de calidad.  En Marada, realiza una nueva incursión al terreno de la Fantasia Heroica, siguiendo los pasos que últimamente le encaminaban hacia este género: un episodio de Conan, “La Dama de La Nieve Plateada” (Super Conan nº 14 de Forum, “Savage Sword of Conan” nº 14 USA), y esa magnifica miniserie en seis episodios titulada “Black Dragon” (6) en la que, también junto a John Bolton, introduce en la Inglaterra de los Plantagenet elementos de magia y fantasía, junto a personajes de ficción (Morgan Le Fay, Robin Hood, hadas, seres élficos…).

En esta ocasión ha decidido trasvasar las aventuras al marco del Imperio Romano -en el tiempo en que éste se resigna a abandonar su República y se inician las primeras generaciones de su imperio-, si bien la acción transcurre entre las tierras de Damasco y la costa británica, en Ashandriar, mítica plaza fuerte situada entre los riscos que cortan el mar, lugar de estudio, misterio, y, sobre todo, poder. Ashandriar, legendariamente conectada a los druidas y Stonehenge, y considerada recinto de los inmortales dioses de las hadas. Marada comenta con Arianrhod que leyendo las crónicas del divino Julio sobre la invasión de Britania éste definía a Ashandriar como «cosa de dioses, semejante al Olimpo griego». Y algo de dioses han de tener sus moradores: Rhianon, dama del lugar, señora de las Artes Arcanas; Donal mac Llanllwyr, su hijo y jefe de guerra, que traza con su espada runas mágicas en el aire al tiempo que pronuncia palabras de teleportación; o Arianrhod, hija de este y compañera después de aventuras de Marada, iniciada en tales artes, de las que hace gala en repetidas ocasiones a lo largo de la historia. Claremont se introduce aquí en la fuente de obtención de dichos poderes, la ‘magia blanca‘: la comunión espiritual del hombre y la naturaleza, fruto de la cual los elementos materiales, agua, aire, tierra, fuego, son puestos a su disposición. Por el contrario, los poderes negros provienen de la conjunción entre un humano y un dios infernal, un demonio, que los concede a aquel que sirve a sus particulares intereses, como es el caso del hechicero Symión e Y’garon.

Respecto a la profesionalidad de John Bolton hay poco que decir. Si a alguien le quedasen dudas no tiene mas que volverse a ojear ese número 12 de “Aventuras Bizarras“, donde da vida gráfica al Rey Kull en el episodio de Doug Moench “El Diablo en el Espejo” (“Bizarre Adventures” n” 26 USA) (7), y, si tiene oportunidad, su trabajo en “Black Dragon” o, mejor aún, esta novela gráfica que comentamos. En ella este artista ingles (perteneciente a esa nueva oleada de autores de su país que están revitalizando el grafismo USA, junto al recuperado Barry Windsord-Smith o esa grata sorpresa que fue Brian Bolland en “Camelot 3000”), hace gala de la maestría que posee para dar vida a las figuras, de esa vivacidad y fuerza que refleja en su obra a base de claroscuro, juego de luces y sombras, y una magistral utilización del pincel, la plumilla o la aguada. Su estilo, -definido como preciosista-, de corte elegante y clásico, es perfecto para la ambientación histórica deseada.

Concebida de inicio como un episodio de Red Sonja que sería publicado en “Bizarre Adventures”, problemas editoriales de esta colección dejan el trabajo sin ver la luz (8).  Sus autores se encuentran entonces con una buena obra sin posibilidad de ser publicada; para colmo, los derechos del personaje son propiedad de Marvel.  Claremont se plantea estos temas y habla con Archie Goodwin, por entonces editor de Epic Ilustrated, quien se interesa por la idea; su siguiente paso es mas difícil: obtener los derechos de propiedad para sus autores, cosa que, en última instancia, consigue, pero a condición de no utilizar el personaje (9), lo que al fin y al cabo les dejaba igual. Sin embargo están decididos a no desaprovechar la oportunidad y comienzan la reconstrucción de la historia, creando un nuevo personaje.  Más tarde le añaden el color.  Un color que en nada desmerece el resultado inicial: realizado con acrílicos, John Bolton consigue darle una nueva fuerza y atractivo, en base al difuminado y la luminosidad que esta técnica permite (10).

Todo lo dicho hace de Marada una obra magnífica, a mi entender una de las mejores de la colección, ya de por sí situada en su totalidad en una escala elevada. Lástima que la inseguridad editorial de Forum respecto a Ia colección pueda obligar al aficionado español a ver transcurrir un dilatado tiempo antes de su publicación en castellano, si es que algún día se realiza (11). Aún así; supondría un bajo coste a pagar a cambio de deleitarse con ella.  No perdamos la esperanza.

Ah!, se me olvidaba. El trabajo de equipo de ambos artistas no termina con los aquí citados.   Entre sus proyectos futuros se contempla la realización conjunta de una nueva Novela Gráfica sobre los “X-Men“.  Será digna de ver (12).


La obra, como se sabe, tuvo otro episodio, “La Máscara del Hechicero”, publicado en los números 22 y 23 de Epic Ilustrated, con fecha de portada febrero y abril de 1984; esta vez concebido a color desde su origen.  Recoge una nueva aventura y lucha contra demonios durante el regreso de Marada y Arianhord a Ashandriar.  Fue la última del personaje…

Aunque Claremont confesó en su momento su intención de continuar la serie con nuevos episodios nunca lo hizo.  Y es una lástima.  Porque las historias están bien contadas, el personaje (trasunto de Red Sonja, no lo olvidemos) es interesante, y la labor de John Bolton a los lápices (y colores) excelente; siempre ha sido uno de mis dibujantes favoritos, por el realismo que confiere a sus ilustraciones, la elasticidad y belleza plástica de sus personajes, sus expresiones…  Una lástima, como digo.

El libro-cómic que ahora publica ECC en edición de gran calidad recoge la obra al completo, todos los episodios creados para el personajes.  Muy recomendable.

NOTAS:

(1) Aparecida inicialmente en blanco y negro, en los números 10 y 11 de Epic Ilustrated, con fecha de portada febrero y abril de 1982.

(2) Una de las características más notables en las historias de Chris Claremont ha sido siempre la presencia de personajes femeninos fuertes y determinantes. En este caso, Marada puede ser considerada uno de los primeros personajes de cómics feministas a ultranza, siguiendo la estela de Red Sonja en quien se basa, inspirada siempre por el personaje Red Sonya de Rogatine, de R. E. Howard. Las imágenes a continuación, entresacadas de la obra, recuerdan poderosamente la imagen de la hyrkania en «La Canción de Red Sonja», de Roy Thomas y Barry Smith.  No es casualidad, sino referencia explícita.

(3) Trasunto del brujo Kulan Gath, archienemigo de Red Sonja en la serie de cómics, de quien posee rasgos e imagen. No en vano era éste el brujo original de la obra, como indicamos.

(4) Publicada también en origen en blanco y negro, en el número 12 de Epic Ilustrated, con fecha de portada junio de 1982.

(5) En Nubia, el reino de Kush en La Biblia, hoy Sudán.

(6) De próxima aparición, el 11 abril, en una nueva edición de ECC en cartoné, bajo el nombre de El Dragón Negro.  Claremont y Bolton en su mejor momento. Imprescindible.

(7) Otro gran trabajo de Bolton en blanco y negro (la portada en color se reproduce junto al texto).

(8) Poco se ha incidido en España en este extremo.  Ni Forum en su día, ni ECC hoy lo indican; nadie, salvo Berserkr, lo ha citado hasta ahora (reescribo: Zona Negativa lo hace, en su reseña de hace unos días, en este enlace).  Pero es cierto, puedo asegurarlo, y así se publicó en su día.  Puede confirmarse en internet si se desea (inglés o francés).  Pero la demostración más clara se encuentra en el original a lápiz de Bolton, donde reproduce su diminuta armadura de escamas plateadas, después convertida en túnica:

(9) Por aquel entonces se rodaba la funesta película de Red Sonja (renombrada aquí como “El Guerrero Rojo”), con Arnold Swarzenegger y Brigitte Nielsen, y Marvel temía  no poder conservar mucho tiempo los derechos del personaje.

(10) La recopilación de los tres episodios citados como Novela Gráfica se realizó en un tomo de 64 páginas a todo color (el que se comenta en el artículo), lo que obligó a Bolton a una reconstrucción de la obra. Su trabajo a color es excepcional, aunque el original se concibió en blanco y negro, y las sombras, los magníficos claroscuros de sus dibujos se pierden con el color, por excelente que sea.  Habrá quien prefiera una u otra terminación o, como a mí, ambas, aunque a veces me produzca el mismo efecto que esas películas clásicas en glorioso b/n, más tarde coloreadas digitalmente…  Algunas muestras, para decidir:

(11) Como antes se ha comentado, tardó 4 años en publicarse en España, en la colección Novelas Gráficas de Forum, a todo color, a imagen de la edición comentada, aun-que con portada en fondo negro.

(12) Finalmente no hubo novela gráfica, aun-que sí una colaboración más amplia,en la serie “X-Men Classics”, que recu-peraba los episodios originales de Claremont para los mutantes (dibujados por Dave Cockrun), con nuevas historias de complemento, dibujadas por Bolton (con un dibujo de trazo más simple, maltratado por un color infame), así como las contraportadas (impactantes, pero sin la calidad de las obras comentadas).

BRAN MAK MORN. El último rey de los Pictos.

Llevo tiempo sin publicar en el blog, pero la ocasión lo merece: no puedo dejar sin reseñar la aparición, al fin, en España de un volumen dedicado en solitario a uno de los personajes más emblemáticos de Robert E. Howard: Bran Mak Morn, El último rey de los Pictos; puede que no tan conocido por el gran público como Conan, Kull o Solomon Kane, pero de característica similares en cuanto a la épica de sus aventuras heroicas, con el componente añadido de oscuridad crepuscular en el entorno y visos de tragedia en sus actuaciones; relatos que a las reconocidas dotes narrativas del autor y su excelente descripción de las batallas añaden influencias ciertas de terror gótico, la atmósfera opresiva y decadente en el paisaje y ambiente que elabora Arthur Machen, y otras, muy evidentes, de su amigo epistolar H.P.Lovecraft y sus Mitos de Cthulhu. Se hacía necesario disponer de nuevo en castellano de una obra como ésta, que congrega alguno de los mejores relatos escritos por el tejano y sus cuentos sobre un pueblo, el picto, que -en diferentes concepciones- está presente a lo largo de toda su (corta) vida como escritor. En este caso, además, iluminados con las excelentes ilustraciones de un autor, Gary Gianni, recurrente en este blog (1), que interpreta a la perfección la imagen de ese rey salvaje pero inteligente que combate al imperialismo opresor (romano) por la libertad de su pueblo, y no duda en utilizar para ello todos los recursos que tiene a su disposición… aunque se arrepienta después de sus decisiones.

Resulta curiosa la fascinación de REH por el pueblo picto desde su infancia.   Él mismo comenta -en carta a H.P.Lovecraft en 1932-, que era fruto de su aversión «por instinto» hacia el imperialismo roma-no (2), que le llevó a idealizar a ese enemigo pequeño –«pictos y escoceses»– que frenaba a las poderosas legiones más allá del Muro de Adriano. Ver por primera vez el nombre pictos en mapas fuera de los vastos límites del imperio romano le sugería «guerras terro-ríficas, ataques salvajes y feroz resistencia; valor heroísmo y ferocidad», elementos reconocibles en todos sus personajes de acción.  Eso sí, sus pictos son en gran parte –y lo confiesa sin tapujos– mezcla de su simpatía por aquel pueblo bárbaro y salvaje que admiró de niño y «una pizca de fantasía» que le lleva a idealizar el linaje de su rey más allá de la realidad de una raza:

«Los convertí en una raza fuerte de guerreros bárbaros; les otorgué una historia honorable de glorias pasadas; y creé para ellos un gran rey, Bran Mak Morn

«…un hombre de mediana estatura, similar a una pantera, con ojos negros inescrutables, cabello negro y piel morena.»

El nombre del personaje lo construye en base a una fonética gaélica de las crónicas históricas que admiraba, con variantes, como esa k (inexistente en el alfabeto gaélico) en lugar de c, para darle distancia histórica y «raíces no arias que se pierden en los sombríos laberintos de la antiguedad», a fin de enlazarlo con «aquella raza mediterránea que fue la primera en habitar Inglaterra».  Así, le llama Bran por Brennus, personaje histórico galo al que admiraba por haber incendiado Roma, y Mak Morn por Goll mac Morna (Goal mac Morn), conocido héroe irlandés perteneciente al Fianna (3).

Fue tal la fijación de Robert E. Howard con el pueblo picto que lo utilizó en casi todos sus ciclos de Fantasía Heroica (salvo Solomon Kane, ambientado en una época más moderna y civilizada), aunque de forma diferente en su concepción y alianzas, depen-diendo del momento histórico en que se encontrara.   Así, antes de Bran Mak Morn, en el ciclo atlante de Kull (unos 300.000 años a.C.), resulta una raza noble, aliada del rey (un salvaje como ellos); y un picto, Brule, el asesino de la lanza, se convierte en su amigo y compañero inseparable, y su shaman en consejero habitual. Más cerca, en el conocido ciclo de Conan (unos 12.000 años a.C.) los utiliza en tres relatos importantes, Más allá del río Negro, El extranjero negro y Lobos más allá de la frontera, como un pueblo enemigo de los cimmerios, feroz, salvaje y traicionero, que no desdeña los sacrificios humanos; aquí su estética recuerda a veces a la de los primitivos indios americanos de los westerns, malos-malos y enemigos de los colonos.

El ciclo picto de Bran Mak Morn que recoge el presente volumen (junto a relatos posteriores), se sitúa al norte de la Inglaterra actual sobre el año 300 d.C., mientras los diversos pueblos que allí habitan resisten la invasión colonial romana. Son seis relatos, poemas o fragmentos los que contiene:

La Raza Perdida donde introduce a la gente pequeña, la primera raza, que sobrevive desde la Edad de Piedra oculta en cuevas, degradada físicamente y perdida su grandeza inicial. Está narrado por Cororuc, un explo-rador britano capturado y llevado al sacrificio, del que será liberado por Berula, jefe de los pictos de Alba (Escocia), a quien ha ayudado antes.  (Hay quien prefiere situar este relato más tarde, tras la desaparición de Bran, como exponente de la progresiva decadencia de la raza picta.  Pero fue el primero que escribió Howard sobre los pictos, y Javier Jiménez Barco, alma de esta compilación, decide seguir los pasos de Javier Martín Lalanda y situarlo como inicial).

Bran Mak Morn (una sinopsis de una historia no escrita) sirve para introducir al personaje y establecer su ubicación geográfica y temporal.

Hombres de las Sombras es el primer relato donde Bran se convierte en protagonista. La narración es de un norteño, ciudadano y soldado de Roma en el Muro de Adriano, que ve cómo su compañía de 500 hombres va cayendo uno tras otros ante sucesivos ataques pictos, verdaderos lobos sal-vajes entre los brezos, y sólo él sobrevive. Perdonado por su rey, Bran Mak Morn,  por su valor en combate, asiste a un enfrentamiento dialéctico entre el rey y su shamán Gonar (concepción nueva y antigua de la raza picta), y conoce la historia de la Tribu Perdida, la primera raza, su grandeza y decadencia, su degradación y retroceso tras mezclarse con los salvajes que los invadieron; excepto el linaje real, que se man-tiene puro y Bran representa, exponente del nuevo futuro que desea para su pueblo. Pero en las visiones y profecías que emergen del fuego del campamento en la noche queda implícita una promesa: que la caída de Bran supondrá también la de su pueblo.  Para siempre.

Una Canción de la Raza, un poema que ahonda en el tema, y en el que el rey picto en su trono escucha cómo la primera raza en habitar la tierra, la de los pictos, será también la del último hombre cuando se extinga.

Reyes de la Noche. Uno de los mejores relatos de Howard; de narrativa excelente, ágil, y una vívida descripción de los combates, uno de los puntos fuertes del autor.  Pertenece también al ciclo atlante, puesto que Kull es convocado a través de las eras por Gonar para comandar la fuerza norteña aliada de Bran, que sólo seguirá a un rey no picto, gaélico ni britano.  Pero ahí acaban las referencias fantásticas de la historia, convertida en un relato pseudo-histórico de la batalla, estrategia, combate sangriento y épica.  Bran Mak Morn no ha logrado aún unificar las tribus pictas bajo su mando (lo conseguirá si vence en la batalla), pero sí una alianza entre los distintos pueblos que habitan la isla contra el invasor romano, junto al gaélico Cormac na Connatch… y ahora Kull.  Y demuestra que sabe actuar como rey de su pueblo, aunque para ello precise sacrificar aliados.

Gusanos de la Tierra.  Considerado por muchos el mejor relato del ciclo y referente de terror del autor, no en vano su título ha encabezado numerosas antologías de uno y otro tipo.  En él, la sombra de Machen y la influencia de Lovecraft es tan clara, los guiños a los Mitos tan evidentes, que incluso utiliza los nombres de R’lyeh y Dagon, mientra nos sumerje en pantanos infectos, marjales grisáceos, cabañas sombrías de brujas arteras y sonrientes, o angostos pasillos irrespirables horadados bajo tierra para conseguir una atmósfera tenebrosa, asfixiante. Es la historia sombría de una sucia venganza; la lucha oscura de Bran contra el imperio por cualquier medio («¡No hay armas que deje de utilizar contra Roma!»). Y para ello no duda en yacer con una bruja lupina que le facilita alcanzar la Piedra Negra, objeto que permite el acceso y favor de unas criaturas deformes y ponzoñozas, los Gusanos de la Tierra, artífices de su vengan-za.  Aunque con ello condene su alma y a su pueblo…

Bran Mak Morn (una obra de teatro) es un corto fragmento en el que Bran se lamenta de sus esfuerzos baldíos por evitar el retroceso de su raza a la barbarie.  También se recoge un Fragmento sin título en el que aparece Partha Mac Othna, alias que utiliza el rey mientras recorre las tierras de incógnito, y una mujer guerrera, pelirroja y altiva, que le desafía en combate, y que bien puede ser el embrión de esa Sonya la Roja que tan bien supo definir más tarde.

El volumen no recoge ningún relato del ciclo de Cormac Mac Art, pirata gaélico aliado de una banda de vikingos daneses, que transcurren unos 200 años después de Bran Mak Morn, durante el reinado mítico de Arturo Pendragon.  Y eso que Mac Art se ha enfrentado (y aliado) a los pictos de Caledonia en más de una ocasión.  En sus historias aparecen descritos desde un punto de vista enemigo y casi como una involución del pueblo de Bran: bajos, robustos, de caminar encorvado, silenciosos como sombras, «adoran a dioses extraños y aborrecibles». Son cuatro relatos de piratas y vikingos que no poseen -salvo el último- componentes fantásticos, en los que prima la aventura y una novelización histórica con ciertas licencias.  Quien se interese por ellos tendrá muy pronto la oportunidad de disfrutarlos (4).

El Hombre Oscuro pertenece al ciclo de Turlogh Dubh O’Brien, el Negro, un guerrero irlandés en los albores del S.XI, del que Howard escribió tres magníficos relatos y un fragmento.   El que nos ocupa transcurre unos años después de la batalla de Clontarf (1014) que el autor recogió en un excelente relato repleto de belleza y poesía épica como El Dios Gris pasa. Éste no le anda a la zaga: narra su encuentro con pictos descendientes de Bran, y una extraña estatua de piedra negra del antiguo rey, cuando acude al rescate de una mujer de su clan secuestrada por unos saqueadores daneses. Un relato excelente, muy bien construido, bajo las mejores pautas heroicas que marcan la obra del autor.

Dos relatos del ciclo de “Memoria Racial”, con protagonistas ya contemporáneos, Los Hijos de la Noche y El Pueblo de la Oscuridad forman parte de esta compilación.  No son de los mejores de la serie, en la que sobresale El Valle del Gusano.  En el primero, John O’Donnell, en una conversación sobre Machen, Lovecraft, von Juntz y el Necronomicon, regresa en espíritu hasta un picto que se enfrenta a los Hijos de la Noche, una raza de origen ofidio que recuerda a los Gusanos de la tierra.  En el segundo, otro irlandés, John o’Brian, recuerda su experiencia pasada como Conan, un gaélico, antes de dar muerte al último Hijo de la Noche, acto con el que salda la deuda de su ancestro.  También con protagonista moderno es La Gente Pequeña, un cuento de inspiración en Machen que incluye seres deformes y horripilantes semejantes a los anteriores, y un extraño druida que los detiene.

Cabe destacar la inclusión en el volumen -por primera vez en castellano- de El Giro de la Rueda (the wheel turns),  la novela inconclusa que Howard comenta haber escrito en carta a su amigo Tevis Clyde Smith en 1923 y que se creía perdida; Patrice Luinet, editora de The Wandering Star y entendida como pocos en la obra de Howard la rescató en 2004 de entre los numerosos papeles del autor que conser-vaba Glenn Lord, su albacea literario (5). Falta precisamente la parte dedicada a Bran Mak Morn; aunque aparece otro picto, junto a diversos personajes guerreros de diversas épocas cuyas narraciones se alternan a través del tiempo, enlazadas en una rueda que gira sin detenerse.  Esta circunstancia, junto a los poemas que incluye -en castellano también por primera vez-, el ensayo literario que el autor escribió sobre sus pictos, y la extensa correspondencia que mantuvo sobre ellos con H.P.Lovecraft, Howard Price o Clyde Smith, hacen de El Último Rey de los Pictos un volumen único para el aficionado a la obra de Howard.  La traducción es buena, descargada en su gran parte -no toda- de los grandes defectos que a menudo acompañan a las traducciones demasiado literales de sus escritos.  Si, además, los textos se presentan iluminados con las magníficas ilustraciones (9 láminas a color en el interior, además de portadas y solapas, y numerosas en blanco y negro) que Gary Gianni  realizó para el personaje (como para casi todos los del autor), este Libro de Barsoom que compila la obra de Howard dedicada a los pictos resulta imprescindible.

Porque Bran Mak Morn no es un personaje desconocido en castellano, ni siquiera en un volumen único.  Muchos recordamos aquel Gusanos de la Tierra, número 14 de la ya mítica colección Fantasy de Martínez Roca que tan buenas obras nos dio.  Pero de aquello se cumplen ahora 30 años (Berserkr recogió la noticia en su día), demasiados para un personaje tan especial.  Después, sólo relatos sueltos en diversas recopilaciones de terror, del propio Howard o de varios autores; curiosamente, casi todas recogidas bajo un título protagonizado por el rey de los pictos (como Los Gusanos de La Tierra y otros relatos de horror sobrenatural, nº 38 de Valdemar Gótica).  De ahí la importancia de este volumen de Los Libros de Barsoom.

No hace mucho meditaba sobre la necesidad en España de una edición completa de la obra de Howard en el formato que se merece.  Es de destacar la labor de recopilación que vienen realizando tanto Los Libros de Barsoom en distintas colecciones, como La Biblioteca del Laberinto en formatos diferentes.  Yo quiero más, sueño con más: una edición uniforme en gran formato, de calidad, incluso de lujo, similar a la que Timun-Mas realizara en tres volúmenes para Conan en 2006, recogiendo la previa en inglés de Wandering Star o Del Rey.  Incluso rememoraba la francesa de Bragelonne (gran formato y numerosas ilustraciones, tanto de ediciones previas como realizadas expresamente), dirigida y traducida por una entendida como Patrice Luinet (6).   El Último Rey de los Pictos es lo que más se le acerca, por el momento, como volumen dedicado al ciclo de Bran Mak Morn. Si alguna editorial profesional en España tuviera dos dedos de frente y un poco de iniciativa fantástica, ya sabe dónde debería mirar.


1 – Para ver otras entradas en el blog relacionadas con Gary Gianni pulsar aquí.

2 – Siempre me he preguntado si, de haber vivido y seguir escribiendo, Robert E. Howard hubiese tomado también partido frente al imperialismo yanky -en Vietnam, por ejemplo-; quién sabe…  De lo que sí estoy seguro es que sería fan irredento de “Asterix el galo“.

3 – Bandas de guerreros semi independientes en el Ciclo Feniano de la mitología irlandesa

4 – En abril volveremos a disfrutar en España de las historias de Cormac Mac Art, en el volumen que prepara Kelonia Editorial, ya en preventa en este enlace

5 – Fallecido en 2011.  En 1987 Glenn Lord colaboró personalmente en Berserkr, fanzine de y sobre Fantasía Heroica con un artículo sobre sus recuerdos de Howard.  Seguir este enlace para ver su reproducción y diversos artículos sobre su persona aparecidos en el blog.

6 – Ediciones de Rober E. Howard por Bragelonne (A algo parecido a esto me refiero.  ¿No os da envidia?  Posiblemente recupere más adelante la idea de escribir una entrada al respecto):

LA GRACIA DE LOS REYES. “La Dinastía del Diente de León” #1, de KEN LIU.

Ficha La Gracia de los Reyes

Tenía curiosidad por esta novela de Fantasía que tanta expectación despertaba entre los aficionados.  Ken Liu, escritor chino emigrado a Estados Unidos con 11 años, ganador de todos los premios importantes del género (World Fantasy, Nebula y Hugo) con sus relatos cortos (alguno de los cuales conozco y me habían gustado), y el Locus por esta primera novela, me intrigaba y atraía.  Y no me ha defraudado: La Gracia de los Reyes, representa todo un soplo de frescura en el panorama cambiante de la Fantasía Épica actual.

Lejos de aquellos juegos de intrigas de G.R.R. Martin, o la suciedad oscura de Joe Abercrombie, diferente a los mundos complejos del Cosmere de Brandon Sanderson y el sugerente suspense de Patrick Rothfuss, Ken Liu nos ofrece al mismo tiempo un mundo tan natural y cercano al nuestro como diferente y alejado de éste, recreando una sociedad medieval de cultura oriental, principalmente la China de las grandes dinastías que le era tan cercana en su niñez gracias a los relatos (pingshu) oídos a su abuela.

Dara_MapaCon la base del ciclo dinástico de la narrativa china, Liu construye la historia de Dara, un archipiélago antes conformado por diversos reinos Tiro, y desde un tiempo atrás unificados bajo el poderío militar de uno de ellos, Xana, cuyo rey se ha erigido emperador y ahora gobierna al resto como un estado centralizado (el mapa incluido como guardas delanteras y traseras del libro, aunque de extraña orientación, es un gran acierto como guía, que facilita su consulta, y debería ser imitado por otras ediciones de obras con mundos distintos).  Pero el precio de mantener un imperio es la corrupción de sus dignatarios o funcionarios, y la opresión, pobreza, y trabajos forzados para el pueblo. La rebelión es solo cuestión de tiempo.

En ese entorno, conocemos las historias de diversos personajes, construidos con la sencillez (que no simpleza) de su vida diaria, y aceptados con la naturalidad más absoluta por el lector.  Ese es uno de los puntos fuertes de Ken Liu: la fuerza de unos personalidades humanas y creíbles en un entorno muy distinto al nuestro, una tradición muy diferente a la que conocemos, basada hasta ahora en la cultura europea antigua; unas motivaciones y relaciones humanas básicas que, siendo otras, no dejan de ser las mismas de siempre y calan fácilmente.  La chispa que detona y da inicio a la rebelión frente al imperio no puede ser más simple, más humana o casual que una broma, una ocurrencia graciosa (¿inducida por los dioses…? volveremos sobre ello), pero tan válida y efectiva como la vida misma.  Y es así en toda la obra: un cúmulo de circunstancias que desencadenan otras con una naturalidad desbordante.

Cubierta de la edición japonesa de libro por Toshiaki Takayama

Cubierta de la edición japonesa de libro por Toshiaki Takayama

De entre un gran plantel de personajes (cuyos nombres abruman al principio, por diferentes, y obligan a recurrir a un muy oportuno glosario) desta-can dos: Kuni Garu, de personalidad abierta, des-carada y atractiva, bribón de tabernas pendenciero y con don de gentes, alegre y holgazán para trabajos estables, que termina siendo guardia de prisioneros para el poder dominante y, por fin, llevado por las circuns-tancias, bandolero en las montañas.  Su emblema es el Diente de León, una flor pequeña, nada importante, que se eleva en el viento y expande a todas partes. El otro es Mata Zyndu, su antítesis: de familia noble y antigua caída en des-gracia con la llegada del imperio, educado por su tío en la tradición de valores y reglas de honor y responsabilidad, un gran guerrero, un portento físico en tamaño y cuerpo y gran estratega en la batalla, que esgrime con orgullo y efectividad a Na-aroénna, la gran espada de la familia; su emblema, el Crisantemo, flor ornamental originaria de China, símbolo de nobleza y sabiduría (nótese la diferencia entre la cultura oriental y otros pueblos, ya sean europeos, africanos o amerindios, que usan un animal como tótem).  Ambos, con personalidad muy diferente y distante entre sí, irán confluyendo despacio hasta unirse como hermanos en la comunión de objetivos: la lucha contra el opresor, y el bienestar del pueblo.  También, como en toda buena epopeya, terminarán enfrentados por enfoques y decisiones, víctimas de sus propias inseguridades y defectos, tan humanos (1).  Pero en esta historia del Crisantemo y el Diente de

León no sólo destacan ellos, sino un gran conjunto de personajes secundarios, casi todos los que aparecen en el glosario; algunos de corto trayecto, otros presentes en toda la obra, su definición se construye también desde la naturalidad, y gozan de historias propias o subtramas, que ejercen una fuerte influencia en los protagonistas y determinan los hechos y acciones: Cogo Yelu, Luan Zya, los hermanos Miro; todo elenco de militares de prestigio en ambos bandos…

Jia Matiza por Jessica Liu

Jia Matiza por Jessica Liu

También mujeres, aunque en menor cuantía.  No olvidemos que la tradición china fue de orden matriarcal, y aunque éstas no ejercían el poder directo, sí contaban con una fuerte influencia en sus dirigentes, y queda reflejado en la obra con historias y personalidad propias, como los casos de Jia Matiza o la Princesa Kikomi, sin olvidar el poder decisorio de Soto o el muy especial de Risana; y aunque alguno haya deseado disponer de una guerrera como Mulan, no debe olvidar que ya la tiene en Gin Mazoti, no tan noble o directa en combate como aquella, pero elevada a las más altas cotas de la estrategia y decisión militar.

 

Junto a unos personajes humanos (muy humanos), Liu imagina un panteón de siete dioses, patrones de los distintos reinos, humanizados también, pues no son sino representaciones antropomórficas de poderes naturales.  Dioses que no son chinos, y más recuerdan al panteón Olímpico de los griegos antiguos, aunque no se sitúan en lo alto de un monte, ni interactúan personalmente (bueno, alguno sí que lo hace, al parecer a escondidas de otros, incitando a realizar acciones, incluso el asesinato); casi siempre opinan entre ellosy toman partido por uno u otro bando, y “sugieren” más que obran.  Su presencia es casi testimonial, más una representación imaginaria de los cambios o decisiones que adoptan los hombres.

Lo que sí es chino es el concepto de Gracia que aparece en el título, referida a reyes o emperadores.  Pero también occidental, como fórmula de gobierno “por derecho divino”, no propio (en nuestro país disponemos de numerosas muestras de este don para la monarquía absolutista, desde la Edad Media hasta Franco (incluso la RAE recoge hoy el término Por la Gracia de Dios como fórmula que acompaña al título de rey).  También los antiguos emperadores chinos acuñaron el término 奉天承運, “por la gracia de Dios”, o “del Paraíso”.  Y se usa en la novela:

«La gracia de los reyes no es igual que los valores morales que gobiernan a los individuos».  Luan Zya, para justificar a Kuni la traición de un rey.

Visión de Francesca Myman

Visión de Francesca Myman

Con todo, y aparte de una mitología light, la pregunta clave sería ¿hay elementos fantásticos y magia en la novela?  La respuesta es no. O sí, pero aparte de algún animal imaginario, elementos no mágicos. Liu utiliza en cambio una suerte de ciencia ficción especulativa, lo que sería un posible steampunk medieval: la anticipación imaginaria a ciertos elementos futuristas para la época, siempre teñidos de ese componente orientalizante que caracteriza la novela: grandes cometas de seda utilizadas como armas voladoras individuales, globos aerostáticos -más bien zeppelines- confeccionados a base de bolsas de seda con gas y alas de plumas, que surcan los cielos a remos; mangueras de chorros a presión para desgastar la roca, vapor de agua para mover objetos complejos… un componente imaginativo, una apuesta por el progreso, que marca y decide la contienda. Un nuevo estilo que el propio autor ha definido como silkpunk (de seda), en contraposición al grimdark oscuro y sucio ahora en boga (aunque también aquí exista la traición o la crueldad, no se recrea en ella; como no lo hace en la descripción de batallas y sangre, por las que a veces pasa de puntillas, sin detenerse).

La Gracia de los Reyes es una epopeya de tiempos cambiantes. Narra el ocaso de un imperio y el nacimiento de otro, surgido de sus cenizas, desde la perspectiva humana del hombre sencillo, el pueblo llano, al tiempo que la nobleza más elevada o los funcionarios corruptos, en una recreación imaginaria y fantástica del gran imperio chino antiguo de las dinastías; la tradición oriental, imbuida del más puro espíritu épico de las gestas occidental, algo nuevo y diferente al tiempo que cercano, que sorprenderá a más de uno por la forma en que se cuenta.

diente-de-leonPorque lo más llamativo de Ken Liu es el estilo que usa: conciso y breve, sencillo, sin extensiones o grandilocuencias innecesarias. Maestro del relato corto, donde tales características son necesa-rias, en esta su primera novela utiliza iguales términos, de forma que cada capítulo constituye casi un relato corto, autoconclusivo, de acción cerrada.  Una fórmula que tiene dos componentes contrarios: de un lado, hace que la novela, de más de 600 páginas, resulta ligera y su lectura no pesa; de otro, subyace la sensación de que el autor hace trampas (aunque sea con elegancia), que no existe planificación previa y todo se construye sobre la marcha, ya sean por los saltos en el tiempo (lógicos tal vez, en esta especie de epopeya de vivencias), o esos cambios de criterio, sensaciones y pensamientos que desarrollan los personajes (y en la novela hay muchos, demasiados quizás, planteados y resueltos cada uno de ellos en un mismo capítulo), lo que genera la sensación de que abundan las soluciones «deus ex machina». Supongo que se trata de algo que mejorará con el tiempo, fruto de la madurez y evolución natural del autor.  Pero hoy me ha parecido un defecto; el único que le encuentro.

La novela (que aunque trilogía, es autoconclusiva y se lee de forma independiente The Wall of Storma su continuación, ambientada años más tarde) supone un soplo de frescura y originalidad en el panorama fantástico actual, plagado de copias de estilos y entornos premiados, autores que repiten sin descanso ni compasión fórmulas previas, y otros que alargan en exceso (eternamente) su éxito.  Y el cambio se agradece, en la esperanza de que incluso vaya a mejor.

No tardaremos en comprobarlo: en la página del autor se anuncia para octubre la segunda parte de la trilogía, El Muro de las Tormentas (2), que incluso se encuentra en pre-venta en Amazon, y aparecerá en castellano en 2017.

Mientras tanto, mi recomendación es que os hagáis con esta primera parte y la disfrutéis. Quedaréis satisfechos.

NOTAS:

(1) – No he podido sustraerme a la comparación de ambos personajes con Conan, emblema por excelencia de la fantasía épica (me pasó durante la lectura, y he querido recordarlo ahora); y en parte con cualquiera de los héroes de gesta tradicionales, que aúnan características que ambos poseen: poderío físico que impresiona y nobleza de espíritu, al tiempo que truhán o bribón tabernario, pendenciero y vividor, no exento de un código de honor y valores propios elevados.


(2) Sinopsis de La Dinastía del Diente de León, volumen 2:

Kuni Garu, conocido ahora como Emperador Ragin, rige el archipiélago de Dara, esforzado en mantener el progreso al tiempo que su visión de mejorar las necesidades del pueblo. Pero una fuerza invasora inesperada procedente del imperio Lyucu, en el lejano oeste, alcanza las costas de Dara y genera el caos. El emperador no puede enfrentar en persona la amenaza, dirigida contra sí mismo y un imperio en construcción, por lo que se ve obligado a enviar a las únicas personas que gozan de su confianza, en la esperanza de que su inteligencia y astucia consigan librar a Dara de unos invasores invencibles: sus propios hijos, ya crecidos, listos para dejar su huella en la historia.