BRAN MAK MORN. El último rey de los Pictos.

Llevo tiempo sin publicar en el blog, pero la ocasión lo merece: no puedo dejar sin reseñar la aparición, al fin, en España de un volumen dedicado en solitario a uno de los personajes más emblemáticos de Robert E. Howard: Bran Mak Morn, El último rey de los Pictos; puede que no tan conocido por el gran público como Conan, Kull o Solomon Kane, pero de característica similares en cuanto a la épica de sus aventuras heroicas, con el componente añadido de oscuridad crepuscular en el entorno y visos de tragedia en sus actuaciones; relatos que a las reconocidas dotes narrativas del autor y su excelente descripción de las batallas añaden influencias ciertas de terror gótico, la atmósfera opresiva y decadente en el paisaje y ambiente que elabora Arthur Machen, y otras, muy evidentes, de su amigo epistolar H.P.Lovecraft y sus Mitos de Cthulhu. Se hacía necesario disponer de nuevo en castellano de una obra como ésta, que congrega alguno de los mejores relatos escritos por el tejano y sus cuentos sobre un pueblo, el picto, que -en diferentes concepciones- está presente a lo largo de toda su (corta) vida como escritor. En este caso, además, iluminados con las excelentes ilustraciones de un autor, Gary Gianni, recurrente en este blog (1), que interpreta a la perfección la imagen de ese rey salvaje pero inteligente que combate al imperialismo opresor (romano) por la libertad de su pueblo, y no duda en utilizar para ello todos los recursos que tiene a su disposición… aunque se arrepienta después de sus decisiones.

Resulta curiosa la fascinación de REH por el pueblo picto desde su infancia.   Él mismo comenta -en carta a H.P.Lovecraft en 1932-, que era fruto de su aversión «por instinto» hacia el imperialismo roma-no (2), que le llevó a idealizar a ese enemigo pequeño –«pictos y escoceses»– que frenaba a las poderosas legiones más allá del Muro de Adriano. Ver por primera vez el nombre pictos en mapas fuera de los vastos límites del imperio romano le sugería «guerras terro-ríficas, ataques salvajes y feroz resistencia; valor heroísmo y ferocidad», elementos reconocibles en todos sus personajes de acción.  Eso sí, sus pictos son en gran parte –y lo confiesa sin tapujos– mezcla de su simpatía por aquel pueblo bárbaro y salvaje que admiró de niño y «una pizca de fantasía» que le lleva a idealizar el linaje de su rey más allá de la realidad de una raza:

«Los convertí en una raza fuerte de guerreros bárbaros; les otorgué una historia honorable de glorias pasadas; y creé para ellos un gran rey, Bran Mak Morn

«…un hombre de mediana estatura, similar a una pantera, con ojos negros inescrutables, cabello negro y piel morena.»

El nombre del personaje lo construye en base a una fonética gaélica de las crónicas históricas que admiraba, con variantes, como esa k (inexistente en el alfabeto gaélico) en lugar de c, para darle distancia histórica y «raíces no arias que se pierden en los sombríos laberintos de la antiguedad», a fin de enlazarlo con «aquella raza mediterránea que fue la primera en habitar Inglaterra».  Así, le llama Bran por Brennus, personaje histórico galo al que admiraba por haber incendiado Roma, y Mak Morn por Goll mac Morna (Goal mac Morn), conocido héroe irlandés perteneciente al Fianna (3).

Fue tal la fijación de Robert E. Howard con el pueblo picto que lo utilizó en casi todos sus ciclos de Fantasía Heroica (salvo Solomon Kane, ambientado en una época más moderna y civilizada), aunque de forma diferente en su concepción y alianzas, depen-diendo del momento histórico en que se encontrara.   Así, antes de Bran Mak Morn, en el ciclo atlante de Kull (unos 300.000 años a.C.), resulta una raza noble, aliada del rey (un salvaje como ellos); y un picto, Brule, el asesino de la lanza, se convierte en su amigo y compañero inseparable, y su shaman en consejero habitual. Más cerca, en el conocido ciclo de Conan (unos 12.000 años a.C.) los utiliza en tres relatos importantes, Más allá del río Negro, El extranjero negro y Lobos más allá de la frontera, como un pueblo enemigo de los cimmerios, feroz, salvaje y traicionero, que no desdeña los sacrificios humanos; aquí su estética recuerda a veces a la de los primitivos indios americanos de los westerns, malos-malos y enemigos de los colonos.

El ciclo picto de Bran Mak Morn que recoge el presente volumen (junto a relatos posteriores), se sitúa al norte de la Inglaterra actual sobre el año 300 d.C., mientras los diversos pueblos que allí habitan resisten la invasión colonial romana. Son seis relatos, poemas o fragmentos los que contiene:

La Raza Perdida donde introduce a la gente pequeña, la primera raza, que sobrevive desde la Edad de Piedra oculta en cuevas, degradada físicamente y perdida su grandeza inicial. Está narrado por Cororuc, un explo-rador britano capturado y llevado al sacrificio, del que será liberado por Berula, jefe de los pictos de Alba (Escocia), a quien ha ayudado antes.  (Hay quien prefiere situar este relato más tarde, tras la desaparición de Bran, como exponente de la progresiva decadencia de la raza picta.  Pero fue el primero que escribió Howard sobre los pictos, y Javier Jiménez Barco, alma de esta compilación, decide seguir los pasos de Javier Martín Lalanda y situarlo como inicial).

Bran Mak Morn (una sinopsis de una historia no escrita) sirve para introducir al personaje y establecer su ubicación geográfica y temporal.

Hombres de las Sombras es el primer relato donde Bran se convierte en protagonista. La narración es de un norteño, ciudadano y soldado de Roma en el Muro de Adriano, que ve cómo su compañía de 500 hombres va cayendo uno tras otros ante sucesivos ataques pictos, verdaderos lobos sal-vajes entre los brezos, y sólo él sobrevive. Perdonado por su rey, Bran Mak Morn,  por su valor en combate, asiste a un enfrentamiento dialéctico entre el rey y su shamán Gonar (concepción nueva y antigua de la raza picta), y conoce la historia de la Tribu Perdida, la primera raza, su grandeza y decadencia, su degradación y retroceso tras mezclarse con los salvajes que los invadieron; excepto el linaje real, que se man-tiene puro y Bran representa, exponente del nuevo futuro que desea para su pueblo. Pero en las visiones y profecías que emergen del fuego del campamento en la noche queda implícita una promesa: que la caída de Bran supondrá también la de su pueblo.  Para siempre.

Una Canción de la Raza, un poema que ahonda en el tema, y en el que el rey picto en su trono escucha cómo la primera raza en habitar la tierra, la de los pictos, será también la del último hombre cuando se extinga.

Reyes de la Noche. Uno de los mejores relatos de Howard; de narrativa excelente, ágil, y una vívida descripción de los combates, uno de los puntos fuertes del autor.  Pertenece también al ciclo atlante, puesto que Kull es convocado a través de las eras por Gonar para comandar la fuerza norteña aliada de Bran, que sólo seguirá a un rey no picto, gaélico ni britano.  Pero ahí acaban las referencias fantásticas de la historia, convertida en un relato pseudo-histórico de la batalla, estrategia, combate sangriento y épica.  Bran Mak Morn no ha logrado aún unificar las tribus pictas bajo su mando (lo conseguirá si vence en la batalla), pero sí una alianza entre los distintos pueblos que habitan la isla contra el invasor romano, junto al gaélico Cormac na Connatch… y ahora Kull.  Y demuestra que sabe actuar como rey de su pueblo, aunque para ello precise sacrificar aliados.

Gusanos de la Tierra.  Considerado por muchos el mejor relato del ciclo y referente de terror del autor, no en vano su título ha encabezado numerosas antologías de uno y otro tipo.  En él, la sombra de Machen y la influencia de Lovecraft es tan clara, los guiños a los Mitos tan evidentes, que incluso utiliza los nombres de R’lyeh y Dagon, mientra nos sumerje en pantanos infectos, marjales grisáceos, cabañas sombrías de brujas arteras y sonrientes, o angostos pasillos irrespirables horadados bajo tierra para conseguir una atmósfera tenebrosa, asfixiante. Es la historia sombría de una sucia venganza; la lucha oscura de Bran contra el imperio por cualquier medio («¡No hay armas que deje de utilizar contra Roma!»). Y para ello no duda en yacer con una bruja lupina que le facilita alcanzar la Piedra Negra, objeto que permite el acceso y favor de unas criaturas deformes y ponzoñozas, los Gusanos de la Tierra, artífices de su vengan-za.  Aunque con ello condene su alma y a su pueblo…

Bran Mak Morn (una obra de teatro) es un corto fragmento en el que Bran se lamenta de sus esfuerzos baldíos por evitar el retroceso de su raza a la barbarie.  También se recoge un Fragmento sin título en el que aparece Partha Mac Othna, alias que utiliza el rey mientras recorre las tierras de incógnito, y una mujer guerrera, pelirroja y altiva, que le desafía en combate, y que bien puede ser el embrión de esa Sonya la Roja que tan bien supo definir más tarde.

El volumen no recoge ningún relato del ciclo de Cormac Mac Art, pirata gaélico aliado de una banda de vikingos daneses, que transcurren unos 200 años después de Bran Mak Morn, durante el reinado mítico de Arturo Pendragon.  Y eso que Mac Art se ha enfrentado (y aliado) a los pictos de Caledonia en más de una ocasión.  En sus historias aparecen descritos desde un punto de vista enemigo y casi como una involución del pueblo de Bran: bajos, robustos, de caminar encorvado, silenciosos como sombras, «adoran a dioses extraños y aborrecibles». Son cuatro relatos de piratas y vikingos que no poseen -salvo el último- componentes fantásticos, en los que prima la aventura y una novelización histórica con ciertas licencias.  Quien se interese por ellos tendrá muy pronto la oportunidad de disfrutarlos (4).

El Hombre Oscuro pertenece al ciclo de Turlogh Dubh O’Brien, el Negro, un guerrero irlandés en los albores del S.XI, del que Howard escribió tres magníficos relatos y un fragmento.   El que nos ocupa transcurre unos años después de la batalla de Clontarf (1014) que el autor recogió en un excelente relato repleto de belleza y poesía épica como El Dios Gris pasa. Éste no le anda a la zaga: narra su encuentro con pictos descendientes de Bran, y una extraña estatua de piedra negra del antiguo rey, cuando acude al rescate de una mujer de su clan secuestrada por unos saqueadores daneses. Un relato excelente, muy bien construido, bajo las mejores pautas heroicas que marcan la obra del autor.

Dos relatos del ciclo de “Memoria Racial”, con protagonistas ya contemporáneos, Los Hijos de la Noche y El Pueblo de la Oscuridad forman parte de esta compilación.  No son de los mejores de la serie, en la que sobresale El Valle del Gusano.  En el primero, John O’Donnell, en una conversación sobre Machen, Lovecraft, von Juntz y el Necronomicon, regresa en espíritu hasta un picto que se enfrenta a los Hijos de la Noche, una raza de origen ofidio que recuerda a los Gusanos de la tierra.  En el segundo, otro irlandés, John o’Brian, recuerda su experiencia pasada como Conan, un gaélico, antes de dar muerte al último Hijo de la Noche, acto con el que salda la deuda de su ancestro.  También con protagonista moderno es La Gente Pequeña, un cuento de inspiración en Machen que incluye seres deformes y horripilantes semejantes a los anteriores, y un extraño druida que los detiene.

Cabe destacar la inclusión en el volumen -por primera vez en castellano- de El Giro de la Rueda (the wheel turns),  la novela inconclusa que Howard comenta haber escrito en carta a su amigo Tevis Clyde Smith en 1923 y que se creía perdida; Patrice Luinet, editora de The Wandering Star y entendida como pocos en la obra de Howard la rescató en 2004 de entre los numerosos papeles del autor que conser-vaba Glenn Lord, su albacea literario (5). Falta precisamente la parte dedicada a Bran Mak Morn; aunque aparece otro picto, junto a diversos personajes guerreros de diversas épocas cuyas narraciones se alternan a través del tiempo, enlazadas en una rueda que gira sin detenerse.  Esta circunstancia, junto a los poemas que incluye -en castellano también por primera vez-, el ensayo literario que el autor escribió sobre sus pictos, y la extensa correspondencia que mantuvo sobre ellos con H.P.Lovecraft, Howard Price o Clyde Smith, hacen de El Último Rey de los Pictos un volumen único para el aficionado a la obra de Howard.  La traducción es buena, descargada en su gran parte -no toda- de los grandes defectos que a menudo acompañan a las traducciones demasiado literales de sus escritos.  Si, además, los textos se presentan iluminados con las magníficas ilustraciones (9 láminas a color en el interior, además de portadas y solapas, y numerosas en blanco y negro) que Gary Gianni  realizó para el personaje (como para casi todos los del autor), este Libro de Barsoom que compila la obra de Howard dedicada a los pictos resulta imprescindible.

Porque Bran Mak Morn no es un personaje desconocido en castellano, ni siquiera en un volumen único.  Muchos recordamos aquel Gusanos de la Tierra, número 14 de la ya mítica colección Fantasy de Martínez Roca que tan buenas obras nos dio.  Pero de aquello se cumplen ahora 30 años (Berserkr recogió la noticia en su día), demasiados para un personaje tan especial.  Después, sólo relatos sueltos en diversas recopilaciones de terror, del propio Howard o de varios autores; curiosamente, casi todas recogidas bajo un título protagonizado por el rey de los pictos (como Los Gusanos de La Tierra y otros relatos de horror sobrenatural, nº 38 de Valdemar Gótica).  De ahí la importancia de este volumen de Los Libros de Barsoom.

No hace mucho meditaba sobre la necesidad en España de una edición completa de la obra de Howard en el formato que se merece.  Es de destacar la labor de recopilación que vienen realizando tanto Los Libros de Barsoom en distintas colecciones, como La Biblioteca del Laberinto en formatos diferentes.  Yo quiero más, sueño con más: una edición uniforme en gran formato, de calidad, incluso de lujo, similar a la que Timun-Mas realizara en tres volúmenes para Conan en 2006, recogiendo la previa en inglés de Wandering Star o Del Rey.  Incluso rememoraba la francesa de Bragelonne (gran formato y numerosas ilustraciones, tanto de ediciones previas como realizadas expresamente), dirigida y traducida por una entendida como Patrice Luinet (6).   El Último Rey de los Pictos es lo que más se le acerca, por el momento, como volumen dedicado al ciclo de Bran Mak Morn. Si alguna editorial profesional en España tuviera dos dedos de frente y un poco de iniciativa fantástica, ya sabe dónde debería mirar.


1 – Para ver otras entradas en el blog relacionadas con Gary Gianni pulsar aquí.

2 – Siempre me he preguntado si, de haber vivido y seguir escribiendo, Robert E. Howard hubiese tomado también partido frente al imperialismo yanky -en Vietnam, por ejemplo-; quién sabe…  De lo que sí estoy seguro es que sería fan irredento de “Asterix el galo“.

3 – Bandas de guerreros semi independientes en el Ciclo Feniano de la mitología irlandesa

4 – En abril volveremos a disfrutar en España de las historias de Cormac Mac Art, en el volumen que prepara Kelonia Editorial, ya en preventa en este enlace

5 – Fallecido en 2011.  En 1987 Glenn Lord colaboró personalmente en Berserkr, fanzine de y sobre Fantasía Heroica con un artículo sobre sus recuerdos de Howard.  Seguir este enlace para ver su reproducción y diversos artículos sobre su persona aparecidos en el blog.

6 – Ediciones de Rober E. Howard por Bragelonne (A algo parecido a esto me refiero.  ¿No os da envidia?  Posiblemente recupere más adelante la idea de escribir una entrada al respecto):

Un nuevo regreso…

…tras algunos meses de abandono.

Cinco en concreto, en los que el trabajo, otros asuntos, la falta material de tiempo y cierto cansancio después de seis años continuados, me hicieron frenar, e incluso pensar en abandonar el blog… de nuevo.

Ya me pasó antes, en un periodo de auge y máximo seguimiento, que descendió a la mitad con el regreso…  Y es que en este mundo de “socialización internauta” prima el impacto, la continuidad y lo inmediato, y es fácil que si no estás ahí de los primeros muchos dejen de seguirte.  Por eso, a la hora de pensar en un nuevo regreso me volví a plantear si merecía la pena hacerlo, cada vez con menos gente detrás.

Pero, siendo sinceros, no escribo tanto para que me leáis (¡¡ey, dejémoslo claro: me encanta que lo hagáis!!), sino para expresar mi opinión, transmitir sensaciones propias sobre lo que leo, veo, y disfruto: escribo para mí, en la esperanza que a alguien le interese cuanto digo, y compartamos algunas opiniones al respecto.  Si es así, me doy por satisfecho, pues voy a seguir haciéndolo; pero a mi ritmo, sin presiones de tiempo, novedad o inmediatez, sino conforme pueda y vaya sintiendo la necesidad de compartir esas experiencias.

En este tiempo, confieso, no ha habido mucho que despertase mi interés por compartir opinión al respecto; he diversificado temas, navegado más allá de la aventura, o lo fantástico y heroico, hacia otras categorías que tenía abandonadas hace tiempo; mi ritmo de lectura de estos temas ha descendido (no lo he dejado), pero de cuanto he leído o visto, poco ha despertado mi interés por comunicar (algo comento más abajo), y sin embargo, bien lo hubiese hecho con otros géneros diferentes, de los que sí he disfrutado en diversas formas y medios…

El Ministerio del TiempoSí me hubiese gustado comentar cosas que han quedado atrás (algo puse en facebook, y quizás alguna aún caiga por aquí): El fenómeno El Ministerio del Tiempo, que ha causado sensa-ción en todos los medios, la última entrega de El Hobbit, La batalla de los cinco ejércitos, las últi-mas declaraciones de G.R.R. Martin, en las que ya NO dice que NO terminará Vientos de Invierno en 2015 (tampoco afirma lo contrario, pero algo es algo…); las nuevas iniciativas de Mariano Villareal por dar visibilidad a la Ficción Especulativa y la Fantasía españolas, aWeird West partir de Terra Nova, Castillos en el Aire, o Mariposas del Oeste, que todos deberiamos apoyar; o las de ediciones Dloreans; por no hablar del excelente trabajo de recuperación de obras magníficas del pulp que Leigh Brackettrealizan los amigos de Barsoom, todas cuyas ediciones se agotan al poco de ver la luz.  O el nuevo juego de tablero de Conan de Monolith Board Games, con varias extensiones y un sin fin de magnificas figuras en resina que harán las delicias de los aficionados a partir de Octubre; un proyecto de crowfunding a través de Verkami qLogo juego Conan Monolithue solicitaba 80.000$ para ver la luz, y ha sido tal su acogida que ¡en un solo mes consiguió recaudar 3.327.757$! (el mayor apoyo conocido hasta ahora por este medio).

Pero habrá tiempo para hablar de ello…

Mientras, está al caer la cuarta temporada de Juego de Tronos; y acaba de finalizar en USA el siguiente arco argumental de Conan el Vengador: La Horda Maldita, prefacio a la adaptacion de Xuthal del Anochecer, de R.E.Howard; o el regreso de los pesos pesados (Conan, Kull, Solomon Kane, Bran Mak Morn) a La Espada Salvaje de R.E.Howard; o la nueva serie de Geralt de Rivia en cómic: The Witcher. Fox Childrens, y pronto su octava novela en español, Estación de Tormentas; y también he comenzado a leer El Pirata Negro, el clásico de Arnaldo Visconti

En fin, que seguiremos…

HALCONES DE ULTRAMAR: CORMAC FITZGEOFFREY, de Robert E. Howard, en cómic

Ficha Halcones de UltramarCada cierto tiempo encontramos la agradable sorpresa de una nueva obra de Robert E.Howard adaptada al cómic; obras que, sin ser de sus personajes princi-pales, se venden, y mucho, aunque no todas resulten atractivas o bien realizadas, ya sea por la propia adaptación o el dibujo modernista (en mi opinión, al tejano le va un dibujo clásico, realista, y no otro).  Confieso que en este caso he quedado muy satisfecho, con el resultado final de Halcones de Ultramar, uno de los dos (y medio) relatos que REH escribió sobre Cormac Fitzgeoffrey; que me ha llamado la atención tanto como en su día lo hizo la serie de otro personaje con igual nombre, Cormac Mac Art, adaptado por Roy Thomas y E.R.Cruz, en 1990.

Damián Couceiro

Damián Couceiro

¿Pero quién es Cormac FitzGeoffrey?  Se trata de uno de los varios personajes creados por Howard como protagonista de historias ambientadas en Las Cruzadas, con un importante componente de realismo histórico detrás; un anticipo (junto a Kull de Valusia) del propio Conan (su descripción física es prácticamente la misma: más de dos metros de altura, ojos fieros y azules, melena de cuervo), que dispone de ese punto de salvajismo heredado de sus ancestros que le diferencia de otros, de costumbres refinadas por la civilización; eso sí, es bastante más amargo, sin la alegría innata del cimmerio. Cormac es un cruzado irlandés (mitad gaélico, mitad normando), de sangre noble, renegado, y sin señor al que seguir (incluso niega ese honor al propio Ricardo Corazón de León, al que salva la vida e impresiona -sí, como el Capitán Trueno de Víctor Mora-).  Su blasón es un reluciente cráneo plateado sobre fondo negro, y porta una espada de acero azulado grabada con runas, arrebatada al cadáver de un rey noruego que había dado muerte a su hermano Shane durante una incursión norteña a Munster.

Joe Jusko, nº 2

Joe Jusko, portada nº 2

Sus orígenes son inciertos. Robert E. Howard sitúa su nacimiento en 1162 (en el frag-mento La Princesa Esclava, cuando indica que participa en la Batalla de Dublín con 8 años), y deja intuir que sería hijo de Geoffrey el Bastardo, un normando renegado, supuesto descendiente de Guillermo el Conquistador y “una mujer de los O’Brien”, que Keith Taylor identifica con Radharc O’Brien, descendiente del mismo Brian Boru, gran rey de Irlanda (en las páginas de REH – Two Gun Racounter, donde desarrolla y especula sobre el tema con amplitud sobre una impre-sionante base histórica, en su serie de artículos (1) que recomiendo a los interesados). Al Harron también dispone de una elaborada biografía del personaje en The Cimmerian Blog(2), hoy por desgracia cerrado.  Y si alguien quiere leer sus historias en español, nada mejor que acudir a Los Halcones de Ultramar y otras narraciones de las Cruzadas, editado por Barsoom, que ya comentamos en estas mismas páginas.

Cormac (Fuente: The Cimmerian)

Cormac  (Fuente:        The Cimmerian)

Halcones de Ultramar es el primer relato del personaje y, posiblemente, el mejor y más conocido de la serie Ultramar (Outremer, las tierras más allá del mar, donde transcurren estas y otras aventuras escritas por Howard), en el que intervienen como protagonistas personajes históricos bien conocidos, como el citado Ricardo Corazón de León, o Al-Nāsir Ṣalāḥ ad-Dīn el sultán Saladino-, quien le demostrará que hay honor también en el contrincante, más allá del odio hacia el enemigo que se siente en el campo de batalla.

Pero previo a los hechos que se narran, y como se recuerda en él, tras una juventud tumultuosa en tierras gaélicas, Cormac se deja llevar por el entusiasmo de su amigo Eamonn Fitzgerald y se embarca hacia tierra santa en la tercera cruzada, bajo el mando de Ricardo I de Inglaterra; por el camino, invaden Sicilia y conquistan Chipre. Durante la travesía de los cruzados hasta Anatolia tendrá lugar un hecho que influye más tarde en el relato: dos caballeros, el francés Gerard de Gissclin vence en duelo al alemán Conrad Von Gonler, en presencia del propio Federico Barbarroja, emperador del Sacro Imperio, poco antes de su muerte; Von Gonler nunca perdonará haber perdido.  

Saladino, por Couceiro

Saladino, por Couceiro

En 1911, conquistan San Juan de Acre, pero Eamon cae muerto en uno de los ataques de Saladino para recuperar la ciudad.  Es allí donde el Sultán sabe por primera vez de la ferocidad del guerrero con un cráneo en el escudo.  También en la batalla de Azotus, donde Cormac rescata en combate al rey Ricardo, en presencia de sir Rupert del Vaille; y en Jope, donde es salvado de morir por Sieur Gerard de Gissclin.  Cuando se firma la paz, y sus amigos son recompensados (Sir Rupert es nombrado senescal de Antioquía y Sieur Gerard señor del castillo fronterizo Ali-El-Yar), FitzGeoffrey decide viajar a Irlanda. Mas allí no encuentra quien necesite su espada y regresa, para ponerse a las órdenes del hombre que le salvó la vida, y ayudarle en sus contiendas con los sarracenos.  Es aquí donde comienza la historia de Halcones de Ultramar.

El relato es, básicamente la crónica de una venganza, el cobro de una deuda de sangre que el gaélico se ve impelido a realizar por honor, por la memoria de un amigo que ha sido traicionado: cuando llega a Antioquía (un inciso: en el cómic se indica que en 1190.  No es posible: las tropas de Ricardo I desembarcan en Acre en junio de 1191, así que los hechos no pueden transcurrir antes de 1192), Cormac conoce a través de Sir Rupert que Gerard de Gissclin ha muerto y su castillo saqueado y reducido a ruinas, por las tropas de Nureddin de El Ghor, un jeque con aspiraciones que ha roto la paz de Saladino, pero ante la aquiescencia y dejación de su vecino, Conrad Von Gonler, a quien solicitó ayuda y éste se la negó, en recuerdo de la derrota sufrida en duelo.  Fitzgeoffrey irá a por ambos, en solitario, para evitar un movimiento de tropas que rompería la paz.

Venganza

La adaptación al cómic es excelente.  Principalmente, porque Michael Alan Nelson no pretende corregir a Howard (como hacen otros, y fracasan), sino que traslada su relato de forma fiel al nuevo medio, y son las palabras del tejano las que nos cuentan los hechos, sin apenas cambios, sin pretender mejorarlo. Porque R.E.Howard es bueno -muy bueno- en lo que hace -narrar historias, dibujar con palabras que impactan en la mente del lector situaciones, sentimientos y la acción de sus personajes-, y un medio en el que interviene el dibujo como componente básico, si está bien hecho y se integra en la historia, sirve a la perfección para transmitir su legado, como se ha demostrado antes. Eso sí, como complemento a su narrativa única, no para sustituirla.

Y el dibujo de Damián Couceiro (incluso el color de Tumburús) se adapta muy bien a los requisitos exigidos: estilo natural sin llegar al hiperrealismo, un correcto tratamiento y ambientación de la época, y dibujo muy expresivo.  Posiblemente sea esa su mejor virtud: la expresividad intensa y cómplice con la que nos traslada la acción, no sólo con actos y figuras en movimiento, sino mediante los gestos, unas expresiones que traslucen las sensaciones de los protagonistas y cuantos les rodean hasta hacerte sentir partícipe de los mismos.  No muchos lo consiguen; y es justo reseñarlo.  Observad si no la escena en dos páginas (también las anteriores) en la que Cormac ajusticia a Von Gonler, la expresividad de esos rostros que transmiten sentimientos.  Silencios de espada 1Silencios de espada 2Y no sólo gestos. Durante el asalto a la fortaleza de El Ghor, cuando Cor-mac se enfrenta a una treintena de enemigos, la can-ción de las espa- das  se traduce en silencio que impac-ta, y durante 10 páginas sin pala-bras (entre las dos que ofrecemos) asistimos sólo  a ecos de aceros que entrechocan y sangre de vidas que se desvanecen. Todo un acierto, sin duda, que transmite la matanza mejor que las palabras; una idea al parecer del editor Matt Gannon, que resaltamos.

Un cómic no es bueno porque tenga un buen dibujo, sino por las sensaciones que transmite, y cómo lo hace. Y Halcones de Ultramar, os lo aseguro, transmite mucho.  No os lo perdáis.

  1.  Cormac Fitzgeoffrey’s Kin in the Crusades y A Woman of the O’Briens.
  2. Calvaria ad Victoriam: A Look At Cormac Fitzgeoffrey, Part Three.

CormacFitzGeoffrey Yermo

JOHN CARTER, estreno esperado.

El pasado día 9 tuvo lugar el esperado estreno de John Carter, la adaptación del clásico de los pulps (1911) Una Princesa de Marte, de Edgar Rice Burroughs (creador también de Tarzán), y que dio lugar a una saga de 11 novelas, su serie marciana Barsoom, origen y pionera despuésde tantas otras historias de Fantasy & SF .  Su realización corre a cargo de  la factoría Disney (aventuras para toda la familia, al estilo de Piratas del Caribe o Príncipe de Persia, entre otras…), pero con los excelentes efectos especiales de  Pixar, que entra así en el campo de la Fantasía, bajo la batuta del ganador de un Oscar Andrew Stanton (Wall-E, Toy Story, Buscando a Nemo…)

Durante la Guerra de Secesión norteamericana, el capitán John Carter se ve transportado de forma astral al planeta Barsoom (que en la tierra conocemos como Marte), donde se ve inmerso en un conflicto entre nativos humanoides y se convierte en el líder de la rebelión contra la tiranía de seres monstruosos, gracias a los poderes que le otorga la diferente gravedad de los planetas.  También conquista el corazón de la bella princesa de Marte, Dejah Thoris.

A pesar de los comentarios que llegan respecto a que el guión flojea en algunos aspectos, se trata de una película que los aficionados y nostálgicos de la fantasía pulp no nos podremos perder, en especial por la realización y magníficos efectos especiales, garantía de Pixar.  ¡Aventura a raudales en el planeta Barsoom!  (Esperemos que el guión acompañe)

Más datos sobre la saga y el personaje en nuestra entrada anterior, pulsando aquí.  Pero recomendamos a todos acceder a la página oficial Disney de la película, donde, además de galería de fotos y juegos, podréis encontrar una muy interesante introducción, los primeros minutos de la película, donde se muestra a las claras el carácter indómito del personaje.

(Portada de la primera edición de Una Princesa de Marte, editada como novela en 1917, y cartel de la película)