LA HIJA DEL GIGANTE DE HIELO en BD (CONAN le Cimmérien, v.4)

No es una adaptación fiel al relato de Robert E. Howard. Por el contrario, es un intento de interpretar, ampliada, la historia que REH quiso y no pudo contar por el puritanismo de la época. Robin Recht, parte de los orígenes para construir un relato cargado de erotismo y muerte, con una Atali-Lolita encantadora, mediante la sucesión de unas imágenes impactantes en blanco y negro o color.

La Hija del Gigante de los Hielos fue el primer relato genuino de Conan que escribió Howard, en 1932 (El Fénix en la Espada había sido adaptado de un relato anterior del rey Kull, que fue rechazado y escrito de nuevo para el cimmerio, con un mayor compo-nente fantástico). Pero también fue rechazado por Farnsworth Wright, editor jefe de Weird Tales con la única justificación de que no le gustaba. Podemos imaginar por qué: la historia que cuenta, simplificando los hechos, bien puede ser la persecución por la nieve de un bárbaro a una joven a la que pretende violar; ni más, ni menos, y eso, en 1932 (incluso hoy) no está bien visto. Por supuesto, el relato es mucho más que eso; contiene un alto componente épico-onírico de gran hermosura, pero, simplificando, esa podría ser la mirada. La historia, idéntica salvo algunos cambios, entre ellos su prota-gonista, Amra de Akbitana, se publicó en uno de los primeros fanzines conocidos, The Fantasy Fan, con el título Gods of the North («Dioses del Norte»). El relato de Conan quedó traspapelado hasta 1950, que la descubre L.Sprague de Camp, quien la publica -reescrita-, en 1953. Hasta 1976 no se publicó la versión de Howard.

Los estudiosos de la obra de REH (Patrice Louinet, co-director de la colección Glénat, entre ellos),
siempre pendientes de detectar influencias en sus relatos (no olvidemos que era prácticamente un solitario, ávido de lecturas pero perdido en un pueblo de la América profunda), además de ver en Atali una concepción de las Valquirias de la mitología germana, que trasladan al Valhalla a los héroes caídos en batalla, especulan con que su nombre bien podría derivar del de Atalanta, personaje de la mitología griega que desafiaba a sus pretendientes a vencerla en una carrera cuya pérdida significaba la muerte. También en la leyenda de Daphne y Apolo, cambiando el sexo de sus protagonistas. Ambas historias las habría podido leer en «The Outline of Mythology«, de Thomas Bulfinch.

Sin embargo, en 2011, Brian Leno, colaborador habitual de The Cimmerian o REH: Two-Gun Raconteur, publicó en el nº 15 de esta revista un artículo en el que indicaba que el relato «The Lady of the Frozen North«, de Alan Forsyth (pseudonimo de Leonard Cline) aparecido en la revista pulp Ghost Stories en 1928, contenía puntos en común suficientes con la obra de Howard como para considerarla inspiración real de este relato de Conan (-1-).

Así las cosas, y salvo el combate inicial (de narración y puesta en escena excelentes en el original) y el encuentro final con sus aliados aesires, con sorpresa, la historia se limita al relato plano de la persecución de Atali entre la nieve por parte de Conan, con intenciones no del todo definidas ni claras, si no es violarla cuando la alcance, como triunfo y botín de guerra. Pero no es del cimmerio de quien parten esos sentimientos, es ella quien los provoca. Cuando aparece de repente, al terminar el combate a muerte con Heimdull, aún aturdido y agotado, sin saberla amiga o enemiga (sus cabellos son rojos y dorados a un tiempo) él la trata y le habla con naturalidad y contiene el deseo pese a que está desnuda; será ella quien le provoque y pinche, hiriendo sus sentimientos hasta despertar en él la adrenalina caída tras el combate y soliviantar su ánimo:

«Mi aldea está más allá de lo que puedes alcanzar, Conan de Cimmeria. ¿No me encuentras bella?… ¿Por qué no te pones en pie y me sigues? ¡Menudo guerrero, ahí postrado…! Date por vencido y muere en la nieve como los otros necios, Conan de cabellos negros. No puedes seguirme allá donde te guiaría…»

Robin Recht ahonda y profundiza en esta herida de forma mucho más libidinosa y descarada que Howard (ver textos traducidos en los dibujos).  Noventa años más tarde puede permitirse hacerlo, incluso en imágenes, algo que nunca hubiésemos imaginado encontrar en una adaptación «seria» de Conan, salvo que la realizase Milo Manara. Pero no traiciona ni rompe la idea original de REH. Al contrario, el tejano, se sentiría satisfecho, contento con su versión, tras la sorpresa inicial…

La Atali que dibuja y construye Recht es un encanto (a mí me encanta…), mezcla de ternura y provocación, inocencia y descaro, indecencia y suavidad; un retaco pecoso y adolescente, diminuta (no le llega a Conan al pecho; la imagen de ambos juntos, o la portada, son extraordinarias) al tiempo que detenta un gran poder (poder erótico, lo define Louinet).

Ligera, vaporosa, evanescente; no corre sobre la nieve al saltar: flota y se eleva sobre ella como un elfo. La provocación para que Conan la siga es indecente, viciosa, la de una meretriz que, en un cuerpo adolescente como el suyo la convierte en Lolita de cabellos ardientes: descarada y directa a su hombría en momentos álgidos, seductora y de mirada sensual en las treguas; hasta acabar infantil, lanzando una bola de nieve a su rostro…

Ella es, sin duda, la verdadera protagonista del cómic, quien desplaza a Conan en el papel principal por deseo de Robin Recht,  demiurgo completo de una obra en la que interpreta todos sus papeles: adaptación, dibujo y color. Y lo hace de forma compro-metida: no sólo adapta el relato de Howard, lo amplía y engrandece hasta elevarlo a historia mitológica del Nordheim, recreándose en las imágenes y, dado el caso, en el color, un juego de azules y blancos del cielo y la nieve y el rojo de la sangre, entre los que entremezcla el negro del miedo.

Para ello, antecede el relato con 18 páginas en las que, por un lado, sitúa a Atali y sus pensamientos como introducción (en una doble página extraordinaria) y, por otro, la vorágine de sangre y muerte en que se convierte el enfrentamiento entre Aesires y Vanires en la llanura helada. No es hasta la página 19 que se inicia el enfrentamiento entre Conan y Heimdull, Jarl del clan de los lobos. Y, salvo en diálogos, no hay «narrador omnipresente» en la historia, son los pensamientos de la diosa-niña quien nos conducen por ella.

Esta es, pues, la historia de Atali la diosa, hija del primero y más grande de los gigante, Ymir, cuya sangre creó el mundo de los hombres, y ella cumple su misión de conducir a los héroes hasta el Odroerir, el pico más alto de las montañas:

«Y yo, Atali, debo llevarte ahora ante de él. Pues quien cae con las armas en la mano no muere realmente. No desaparece en la nada como el rico o el cobarde. Está invitado al banquete de mi padre».

Allí esperan sus hermanos, gigantes de hielo hijos de Ymir, también que, en esta ocasión, no portan cota de malla ni conforman la imagen que tan bien definió Frazzetta y permanece en nuestra memoria, sino que adoptan la forma de dos osos blancos enormes, gigantescos sin duda, que son quienes se encargan del héroe, rendido de agotamiento:

«Levantaos, hermanos míos, y tomad ahora su corazón, pues he oídos sus latidos y merece que lo depositemos, todavía humeante, en la mesa de nuestro padre para que lo devore».

Sólo que, esta vez, el héroe es un cimmerio poco dispuesto a rendirse.

El Conan de Robin Recht es grande, enorme en comparación con Atali. De rostro juvenil, como corresponde a la primera historia -también cronológica- del personaje, antes de viajar a la civilización, pero de espaldas amplias y poderosas; una figura que alcanza proporciones colosales cuando supera el agotamiento al que le somete la diosa, se levanta, al ritmo constante de sus latidos agónicos, vence a los gigantes y se convierte en el primer mortal que domina a esa Lolita de cabello rojos y dorados, que debe ser salvada, en última instancia, por su padre Ymir, el Gigante de los Hielos.

Robin Recht construye un cómic grandioso, con esas imágenes espectaculares a las que nos tiene acostumbrado en los álbumes de Elric (-2-).

Con libertad en recursos y medios, lejos de la esclavitud de un espacio limitado (es el único cómic de la serie con 80 páginas de historia [una historia simple, en realidad], frente a las 48 de los anteriores, aunque todos, se venden al mismo precio), se permite el lujo de describir la historia que quiere en la forma que desea, sin restricciones, recurriendo a viñetas enormes de una o dos páginas, o recreando un ejercicio de autosatisfacción sexual de la diosa, mientras el guerrero elegido (el cimmerio en este caso), engañado, lucha por su vida; ella alcanza el orgasmo justo cuando éste salva su vida.

De dibujo elegante al tiempo que personal, con un blanco y negro muy detallado, Recht estalla en una sinfonía única de tres colores, que él mismo añade. Una obra muy personal en todos los sentidos, muy en la línea fijada para esta colección (una obra = una aventura completa = una visión = un autor (o equipo de autores).

Como en números previos, la obra se ofrece en dos formatos:

  • edición estándar ,a color, 80 págs. 24×32 cms. 14,95 €
  • edición coleccionista, blanco y negro, 80 págs. a mayor tamaño: 28×36,8 cms. y tirada limitada, por 29,50 €.

Como complemento, las ediciones incluyen el consabido artículo de Patrice Louinet (2 páginas), donde ofrece valiosa información y anécdotas sobre la obra y el autor, en la época de su publicación, un portafolio de cuatro ilustraciones pintadas por el propio Recth, así como otra pintura homenaje al cimmerio, de Mathieu Lauffray. Y un prólogo excepcional de Michael Moorcock («La French Touch», al que nos hemos referido en otra ocasión), donde glosa las excelencias de Recht, encantado con su visión de Elric de Melniboné; también con esta de Conan el cimmerio.

Como en otras ocasiones, para la presentación de la obra, entre el 7 de diciembre de 2018 y 12 de Enero de 2019, la Huberty Breyne Gallery organizó una exposición con los originales de Robin Recht en blanco y negro. Para todo aquel que esté interesado, en la página web de la galería se ofrece la reproducción de, prácticamente, todas las planchas del álbum y otros dibujos adicionales.

NOTAS:

-1- Ver REH: Two-Gun Raconteur #15. verano de 2011, p.13-18 : “Atali, the Lady of Frozen Death” («Atali, la Dama de la Muerte helada»). Este artículo le valió, en 2012, a Brian Leno el tercer premio al mejor ensayo de la Fundación Robert E. Howard («Hyrkanian»).

-2- Robin Recht, nacido en 1974, es uno de los grandes autores actuales de la BD francesa. Su trabajo está prácticamente ligado a la Fantasía Heroica, tema que domina y le atrae especialmente, y los escenarios históricos. Sus primeras obras, un álbum de «El último ritual» (2002), y la serie de FH «Totendom«, Acto I (2005) y Acto 2 (2007), no han sido publicadas en España. Pero sí las siguientes, a partir de entonces: «El Tercer Testamento. Julius», recuperado recientemente por Yermo ediciones en dos integrales (X-2016 y II-2019), y los 3 álbumes (hasta el momento) de Elric «El Trono de Rubí», «Stormbringer» y «El Lobo Blanco», en la misma editorial.

MÁS ALLÁ DEL RÍO NEGRO en BD (Conan le Cimmérien, vol.3)

«La barbarie es el estado natural del hombre.  La civilización es antinatural, un capricho de las circunstancias. Y, en definitiva, siempre acabará triunfando».

Se trata de la adaptación de una de las últimas novelas de Conan que escribió Robert E. Howard, ya en su plena madurez como autor.  A decir de muchos aficionados y especialistas, su mejor relato; quizás, junto a Clavos Rojos.  Escrito sobre agosto de 1934, tras una racha de éxito personal (en esos momentos, encadena varios relatos vendidos; Conan es ya un personaje consolidado entre los lectores y lectoras) y sin necesidad económica que le acucie, decide escribir el relato que le pide el cuerpo, sin concesiones comerciales o sexuales (-1-), con un entorno que refleja sus inquietudes por aquella época (los primeros colonos americanos, que le son tan cercanos, enfrentados a los indios en la frontera de su propia tierra: Texas, Nuevo México…), y con el mensaje principal que siempre quiso transmitir, esta vez sin tapujos ni distracciones que atenúen su salvajismo: la barbarie natural, frente a la decadencia de la civilización. 

Y bien que lo consigue.

Más allá del Río Negro es una obra completa, contundente, donde el tejano nos muestra la personalidad más sombría y concentrada, silenciosa, del cimmerio, acorde a las circunstancias del relato.  Tan orgulloso se siente REH del resultado que así lo transmite a August Derleth  H.P.Lovecraft  en sendas cartas personales.  O -como recuerda Patrice Luinet, co-director de la colección-, se lo confiesa a Novalyne Price, en una de las conversaciones que recogió su amiga en su diario personal: «He escrito esta novela de forma experimental, para ver qué hacía Wright (editor de «Weird Tales«).  Tenía miedo de que no la aceptara, pero la ha comprado» (-2-)

La adaptación del relato a BD que realizan Mathieu Gabella y Anthony Jean (-3-) es, como el original, contundente, una adaptación muy fiel al relato de Robert E. Howard.  La pareja, cuyo trabajo conjunto se remonta a 2005, cuando deciden iniciar su andadura con La Licorne, una sola historia, una obra que, hasta el momento, contempla 4 álbumes (-4-), consigue recoger en las 48 páginas de la historia el ambiente opresivo de las selvas situadas entre el río del Trueno y el Negro, tierras pictas, la región de Conajohara, que los aquilonios empiezan a colonizar tras arrebatarla a sus dueños, al amparo del Fuerte Tuscelan, en la frontera del Rio Negro.  Los pictos, pequeños clanes y tribus dispersas, no lo pueden impedir si alguien no los une.  Y ese alguien será Zogar Sag, un picto ultrajado por los hombres del fuerte, que ha jurado venganza; también un mago, capaz de convocar demonios de los pantanos y bestias antiguas, que pueden desequilibrar la balanza a su favor.

El Conan que dibuja Anthony Jean es también contundente, sombrío; refleja espléndidamente el carácter rudo, maduro, cínico y a vueltas de todo  y no por ello menos comprometido, del mercenario veterano en mil batallas que tan bien retrata Howard en su relato.  Un Conan que, según la nueva cronología «oficial» de Dale Ripppke tiene casi 35 años (unos 40 en la de Miller y Clark, que sigue deCamp (-5-)), y ha sido de todo en la vida (bromea con que sólo le falta ser rey).  Su imagen poco convencional con las sienes rapadas (tan a la moda hoy) podrá disgustar a unos y entusiasmar a otros, entre quienes me encuentro, pero fue una acción consciente del dibujante, admitida por los directores de la colección (Louinet uno de ellos), a quienes se la dedica y agradece en los créditos finales (-6-) que, además, no desentona ni con el cimmerio de REH en esta época de su vida, ni con la intención declarada para la colección de ofrecer en cada obra una nueva visión del personaje, por un autor diferente.  En este caso, como digo, aciertan de pleno, pues aporta frescura a un personaje ya muy manido tanto en imágenes como en aventuras impropias.

Algo menos conseguido puede quedar el otro protagonista de la historia, Balthus, el aquilonio de Tauran, verdadero trasunto del autor, en quien se refleja (junto a su perro Patch, como Segador) y con quien el lector puede identificarse  (no con Conan, demasiado elevado aquí, en su elemento, para un simple mortal).  No sé si su heroísmo y actitud heroica, su concepción como verdadero hombre de la frontera en el relato, queda suficientemente patente en BD tras el brindis en su honor del cimmerio, o ensombrecido por su figura. Pero no desentona, en ese ambiente opresivo de las selvas y eriales pictos, sombríos por cerrados y en una acción que transcurre de noche.

Más allá de cómo dibuja Jean la figura humana o su realismo, agrada la definición de página que utiliza la pareja, en composición individual -ninguna página doble al estilo de Brugeas y Toulhoat, como en el álbum anterior- en la que se intercalan y alternan de forma sucesiva viñetas horizontales o verticales, entre 6 y 10 por página que no por ello resultan sobrecargadas, gracias a un dibujo fino y puntillista que, en ocasiones, resulta grandioso: grandes espacios naturales, abiertos en planos generales y lejanos, al tiempo que opresivos, incluso asfixiantes, en la mayor cercanía del plano medio y americano.  Todo en el diseño genera una sensación de movimiento y dinámica; una acción que, lejos de utilizar las descripciones y narrativa de Howard -como hacía en abundancia Roy Thomas-, deja paso a una sucesión de viñetas mudas, sin palabras, en la que el propio dibujo, con cambios continuos en planos y enfoques, se erige en protagonista único de la acción y consigue un dinamismo extraordinario.  El resultado es excelente, a mi entender, hasta el punto de que, sin ser perfecto, lo considero el mejor álbum de los publicados hasta el momento.

Un álbum que, al igual que los anteriores, se ofrece en dos versiones, en edición estándar (a color, 64 págs. 24×32 cms. 14,95 €) y en edición coleccionista (blanco y negro, 64 págs. a mayor tamaño: 27,5×36,8 cms. y tirada limitada, por 29,50 €). Ambos incluyen el habitual artículo de Patrice Louinet: tres páginas en la que sitúa al lector en el contexto de la obra y Howard en el momento en que escribió el relato; una amplia galería de dibujos y estudios de personajes de Anthony Jean, y otra con sendas láminas de seis dibujantes: Mikaël Bourgouin, Laurence Baldetti, Cristophe Regnault, Yann Tisseron y Jean-Baptiste Andreade.

Tanto una versión como otra no desmerecen su contenido: en una, el trazo fino y sombreado detallista en blanco y negro de Jean resalta con fuerza; en otra, el color suave que él mismo aplica en tonos casi pasteles y distintos degradados, contrasta con las tintas sin ocultarlas. Para que podáis comprobarlo y decidir cuál os gusta más incluimos dos planchas en ambos formatos (se amplían al pinchar en ellas).

Curiosamente, de este álbum se ha editado por Bruno Graff una tercera versión, de lujo, con las siguientes características:
– Edición limitada a 300 ejemplares 
– Nuevas ilustraciones de portada (abajo) y contraportada
24 páginas adicionales en color no publicadas previamente
96 páginas en blanco y negro con el story-board y las planchas entintadas 
– La historia en color publicada en el álbum de Glénat 
– Un ex libris firmado por Anthony Jean

Eso sí, al módico precio de 109,00€ …

NOTAS:

  • -1-  Muy al contrario de lo ocurrido en sus inicios, sus primeras obras, como se ha comentado en la reseña anterior, para  El Coloso Negro.
  • -2- Sin duda, Farnsworth Wright era consciente de su calidad, pero no llegó a encontrarle suficiente «punch» comercial hacia sus lectores, pues publicó el relato dividido en dos números de WT (mayo y junio de 1935), y en ninguno le concedió portada (previamente, parecía abonado a las portadas «picantes» de Margaret Brundage).
  • -3- Fichas en Wikipedia de Mathieu Gabella, y Anthony Jean, autores desconocidos en España, excepto por su obra conjunta El Unicornio, a continuación. De este último incluimos aquí un enlace a su blog, donde se recoge un reportaje fotográfico sobre la exposición de planchas del álbum en la Galería 9ºArte, así como numerosas muestras de éstas.
  • -4- El Unicornio integral, publicado en España por Ponent Mon en 2018, en base al volumen francés de 2014, que reúne los 4 álbumes previos: 1 – El último templo de Asclepios (2006), 2 – Ad Naturam (2008), 3 – Las aguas negras de Venecia (2009) y 4 – El día del bautismo (2012).
  • -5- Miller y Clark sitúan a Conan en este relato con casi 40 años y poco antes de hacerse con el trono de Aquilonia; una solución factible, teniendo en cuenta que es mercenario de sus tropas en la frontera. Pero en el esquema original de la cronología que ambos remiten a Howard y éste acepta, no aparecen los últimos relatos que escribió, algunos sin publicar en ese momento; entre ellos, El Negro desconocido, íntimamente ligado a éste, y donde se ofrece información adicional:
    • DeCamp alteró después el relato a su conveniencia y lo publicó como El Tesoro de Tranicos, en el que, sin reparo alguno para cambiar su final, utiliza dicho tesoro (que no pueden conseguir en el original) para financiar la campaña de Conan contra Numédides.
    • En El Negro desconocido queda claro que tanto Zarono como Strom conocen a Conan, como capitán pirata de la Barachas. También se indica (capítulo V) que el hundimiento del Wastrell, el barco del que es capitán (tras El Estanque del Negro), acontece tres años antes de los hechos que
      aquí se narran. Conan tiene unos 32 años cuando pierde su barco.
    • Cierta información sobre un personaje que aparece en Lobos Más allá de la Frontera (fragmento incompleto de unos hechos que suceden mientras Conan asciende al trono de Aquilonia, y Miller y Clark no llegaron a conocer) y que recuerda los hechos de Conajohara siendo un niño hace pensar que han pasado 5-6 años desde entonces.
  • -6- «Gracias al equipo editorial, Benoit, Jean-David y Patrice, por confiar en este álbum y permitirme ofrecer un nuevo corte de pelo al cimmerio más conocido del planeta».

LA REINA DE LA COSTA NEGRA en BD (Conan le Cimmérien, 1)

Puede que el dúo Morvan/Alary no sea el más adecuado para dar inicio a la nueva colección CONAN el Cimmerio, dada la imagen predeterminada del personaje que tiene el aficionado.  Pero se trata de un nuevo concepto, un nuevo enfoque, romper con la visión preconcebida y probar otra distinta en cada obra, diferente con cada autor.  Y diferente sí es este Conan… que en nada se parece a otras versiones, algunas magníficas, de números posteriores (4 hasta el momento)

Cuenta Patrice Louinet en el artículo que acompaña al álbum, que no es de extrañar que «La Reina de la Costa Negra» sea el relato de Conan elegido para inaugurar esta serie de adaptaciones al cómic de sus aventuras.  Y aduce varios motivos para ello.  De inicio, esa magnífica definición que hace Howard del cimmerio al inicio del relato, como personaje ajeno a la civilización, que no entiende el modo de vida civilizado, resulta ser la mejor carta de presentación de un personaje a un público que lo desconoce (1); por otro, la presencia de Bêlit, una mujer muy especial, su gran amor; pasional, carnal y salvaje, fuerte y guerrera como él mismo, un personaje único y desconocido hasta entonces, lejos de aquellas damiselas en apuros que proliferaban en los pulps de la época.  Su fiereza, el salvajismo en la relación, que suponemos y Howard deja entrever en sus descripciones, contrasta con el romanticismo de un amor más fuerte que la muerte y que le hace regresar cuando su amado más le necesita.

Por eso no entiendo -no consigo entender- la elección (ni su realización) del dúo de autores elegidos para llevar a cabo esta adaptación al cómic de uno de los relatos más significativos del cimmerio. Menos aún que sea el primero de la serie que se publica (una obra = una aventura completa = una visión = un autor).  Desconozco otras obras de Jean-David Morvan, su guionista («Estela«, publicado aquí por Norma, es la más significativa) y no puedo opinar o comparar; pero mucho me temo que ser uno de los co-directores de la colección haya podido influir en la decisión… Después comentaré más.

El dibujo de Pierre Alary («Belladona«, «Simbad«, «Mobby DIck«…) tampoco parece una elección afortunada para el álbum que inicia la serie, dado su estilo: ágil, dinámico, sorprendente en la ambientación… pero caricaturesco, poco realista y rostros de animación (no en vano, trabajó para Disney).   Quizá fue por eso que el álbum 1 y el 2,  «El Coloso Negro» (ver aquí), muy diferente a este, aparecieron al mismo tiempo.  Por suerte o desgracia, el estilo gráfico de Conan viene predeterminado por ese canon realista -maxi-realista- que implantó Frazetta y continuó Buscema y, como tal, se encuentra imbuido en la mente del aficionado, que podrá aceptar variantes, pero difícilmente variaciones extremas.  Ese fue también el fallo de «Dark Horse» (además de abandonar la promesa de adaptar sólo relatos originales de Howard o sus fragmentos): utilizar un dibujo experimental y atípico.  Cuando quisieron recuperar el canon ya era tarde.

Ruinas en el Zarkheva

Alary es un dibujante con persona-lidad.  Construye paginas de impacto, con esa gran agilidad y el dinamismo que imprime a sus figuras y un detallismo impre-sionante a sus construcciones (su rereación de la ciudad perdida en la selva, semi-inundada en el río Zarkheva es hermosa y brillante). Todo su trabajo destila aciertos, sus rostros impresionan y transmiten sensaciones… pero ese trazo tan personal (en ocasiones me recuerda a Tha, el gran Joseph August Tharrats i Pascual) no es apropiado para Conan: cuesta trabajo introducirse en su propuesta para el personaje y la historia.  Cuando se le revisita, en una segunda mirada, superado el impacto inicial, la percepción es distinta, comienzas a apreciar y valoras la intensidad de sus miradas y expresiones.  Pero se hace muy difícil sentir la sensualidad y fiereza que genera una mujer-volcán como Bêlit si en ella vemos a Pocahontas; o el terror de una criatura, el mono-demonio, si nos recuerda a «Sulley«, de Monstruos S.A… Frente a una representación genial de unos corsarios negros con máscaras y calaveras para influir terror en el enemigo, no encuentro suficiente limpieza de trazo en unos dibujos de páginas completas repletas de viñetas, que terminan perdidas en el diseño general, poco nítido, aunque de gran impacto visual.

Tampoco JD.Movan consigue introducirnos en la genial historia de Howard.

Ni tan siquiera al principio, esa carta de presentación única que confecciona el autor tejano, diluida en una primera página en la que destaca una visión soberbia de la ciudad de Argos sobre enormes acantilados rocosos (-2-) en lugar de la personalidad del bárbaro, que debía ser la esencia del mensaje.  La narración en off y no en conversación con el capitán TiTo, hace también que el mensaje pierda impacto, aunque a cambio conseguimos una imagen impactante de Conan y su caballo cayendo al mar desde la ciudad elevada (otra de las muchas licencias artísticas que no se contemplan en la historia original).

Esa magnífica oportunidad perdida de definir al cimmerio con sus propias palabras y hechos se pretende compensar, más adelante, con una página completa en la que se describe su ferocidad con una cabeza cercenada del cuerpo en primer plano y escenas de guerra… mientras el texto relata los distintos estados por los que navega el Argus, siempre un poco más al sur, antes de encontrar al Tigresa. Y aunque la batalla posterior está bien narrada, de forma intensa e impresionista en su estilo -incluso la reacción de Bêlit en el combate-, su posterior danza de apareamiento deja mucho que desear en cuanto a sensualidad y erotismo…

Danza de apareamiento de Bêlit

Encuentro otras carencias en la adaptación: no hay más personajes que Conan o Bêlit: en las 48 págs de la adaptación, N’Yaga apenas aparece en un par de viñetas; a N’Gora ni se le ve, ni se le cita…  La batalla en solitario contra las hienas en las ruinas, se ha perdido… y la aparición espectral de la pirata shemita carece del más mínimo dramatismo.  Puede que si lo haya -a su estilo- en la escena de la masacre en el barco, cuerpos destrozados por el mono-demonio y la visión desgarrada de su amada, mutilada y colgando del mástil.

No se trata de hacer comparaciones.  No tiene sentido hacerlo cuando se busca obtener una nueva visión del personaje, un nuevo enfoque (cada cual que obtenga sus propias conclusiones).  Pero tampoco podemos evitar hacerlas…

Y, aunque contiene aciertos visuales, ésta no es -ni por asomo-, la mejor adaptación de La Reina de la Costa Negra.  Más completa me resulta la tan denostada de Dark Horse, por Brian Wood con dibujos de Becky Cloonan, una adaptación sombría y oscura, y una Bêlit más dura y voluptuosa…  Pero ninguna será como la de los maestros Roy Thomas y John Buscema para Marvel: con ser la más fiel, completa y romántica de las adaptaciones al cómic (con una duración similar a la actual, 52 páginas) es la que, a mi entender, quedará para siempre en la memoria del aficionado.

El regreso de Bêlit desde la muerte

Junto a las 48 páginas de la adaptación en viñetas, la edición de Glénat incluye, en esta primera tirada, un bono de 16 páginas extras, dedicadas a los interesantes comentarios de Patrice Louinet (cuatro dedicadas a la génesis del personaje, tres al relato adaptado, con numerosas ilustraciones de Alary) y un portafolio de Conan por  otros cinco autores conocidos: Roberto Ricci, Andreas, Didier Poli, Gess y Tanino Liberatore.

El álbum «La Reine de la Côte Noire» se edita por Glénat en Francia en dos ediciones:

  • A todo color.           64 págs. 24    x 32 cms.
  • En blanco y negro. 64 págs. 27,5 x 36,8 cms.

Ojalá veamos pronto la colección en España… hasta el momento, sin confirmar por ninguna editorial.

NOTAS:

-1-.  No puedo estar más de acuerdo con él.  La narración en primera personal del bárbaro (Howard no utiliza nunca este término para referirse a Conan), incapaz de comprender al juez que le conmina a traicionar a unos amigos, con un discurso plagado de deberes hacia el estado, la sociedad y cosas similares que no puede entender… hasta que, harto de su insistencia, decide que el hombre está loco, saca su espada y abre en dos el cráneo del juez es toda una carta de presentación del personaje.

Curiosamente, REH utiliza una experiencia personal (con otras consecuencias), descrita en «Post Oak and Sand Roughs» (una especie de autobiografía de juventud bajo el personaje de Steve Costigan), cuando llega tarde a la oficina en en su primer día de trabajo en Redwood  y su jefe, un mal bicho, se lo recrimina con excesiva superioridad y condescendencia, y el reacciona y se balanza hacia él. («Ambición a la Luz de la Luna y otros textos autobiográficos», págs. 241-246, publicado por GasMask Editores, 2017)

-2-.  Otro fallo de concepto: la orografía descrita aquí hubiese impedido a Argos ser uno de los puertos comerciales más importantes de la Edad Hiboria, como lo era.

 

 

 

 

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«Conan le Cimmérien» Vs. «Conan the Barbarian». El «toque francés» en el cómic.

He querido encabezar el artículo parafraseando la introducción de Michael Moorcock al volumen «La Fille du Geant du Gel», que titula «La «French Touch»», para resaltar ese toque de distinción que Robin Recht, autor completo del citado volumen, le había otorgado al personaje de Conan, al igual que años antes hizo con el suyo, Elric (1):

«…posee esa capacidad de capturar la esencia de un personaje y aportarle una dimensión complementaria.  Se podría decir de él que agrega y quita, hasta identificar la forma más pura y absoluta de lo que ve.  Quizás sea eso que los anglosajones llamamos el «toque francés»».

Porque llevamos casi 50 años cantando las alabanzas y maravillas de unos autores  (Thomas, Smith, Buscema…) que consiguieron alcanzar con el personaje las más altas cotas en el olimpo del cómic, pero no es menos cierto que, a fuerza de insistir y entre todos, también mataron a esa gallina de oro en que se había convertido el personaje y hay mucho bodrio, mucha mierda vendida bajo la marca Conan.  La nueva edición USA de Dark Horse en 2003, con Kurt Busiek y Cary Nord, aportó cierta frescura porque, en sus inicios al menos, se basó exclusivamente sobre originales y fragmentos del propio Robert E. Howard, actuando con criterio a la hora de «rellenar» huecos entre historias y crear un nexo lógico de unión, utilizando como referencia la nueva cronología oficial de Dale Rippke.  Pero cuando Busiek decidió abandonar el proyecto en 2006 y poco después lo hizo Nord, la editorial optó por utilizar autores diferentes en cada arco argumental, cambiados conforme avanzaba la cronología del cimmerio.  Y esto fue su perdición, porque ni la presencia de Richard Corben al dibujo (pura anécdota) ni el regreso de Roy Thomas al guión (mejor olvidarlo), y salvo realizaciones notables como las de Timoty Truman y Thomás Giorello para los episodios de Conan Rey, pocos de los responsables del guión y dibujo estuvieron a la altura de lo esperado y se merecía el personaje, ni se mantuvo la premisa de seguir los relatos originales de REH o la cronología de Rippke

Así hasta este 2019, cuando, pese a todo, los echaremos de menos, pues los derechos de la gallina de los huevos oro han revertido a Marvel donde, con seguridad, según se deduce de su primer número y sin criterio para situar sus nuevas historias (¿quedan acaso huecos donde situarlas? ¿existe alguna lógica en su concepción?) se volverá a exprimir esa gallina que, por mentalidad y agotamiento de ideas, cayó difunta en el campo de batalla hace ya tiempo y sólo conseguirán revivirla como un muerto viviente (¿un Conan-zombie…? quien sabe).  De las tres series con que realizan este relanzamiento pantagruélico, «Conan the Barbarian», «Savaje Sword of Conan» y «Age of Conan», sólo esta última tendría cierto sentido, si la dedican a desarrollar personajes complementarios, como parece, en lugar de insistir y repetir con más de lo mismo; aunque siempre me quedará la pregunta si es realmente necesario… O ¿por qué no desarrollar otros personajes de Fantasía Heroica como Kane, que tanto juego podría dar, o series limitadas sobre la base de otras franquicias y autores, como están haciendo -con mucho más criterio- las cadenas de televisión?. Geralt de Rivia,  La Compañía Negra, La Primera Ley…  ¿será por opciones y posibilidades?

Por ello, sin renunciar a lo que ya tenemos y nunca podrán quitarnos, creo que es hora de cambiar de enfoque.  Ya lo dijo Edward de Bono en 1967: para obtener nuevas ideas es necesario un pensamiento lateral.  Y, en el caso de Conan, una nueva mirada, un nuevo aliento, un nuevo toque… quizá ese «french touch» al que se refiere Moorcock.

Tras quedar libres en Europa los derechos del personaje (no la marca), parece que, en Francia, así lo han sabido ver (2-) y Glénat, el gigante francés de la BD, tras enfocar con gran éxito la adaptación de las novelas de Elric de Melniboné, de Michael Moorcock (tres tomos, de momento, en la que el propio autor reconoce «la mejor versión gráfica de Elric» (-3-)), decide lanzar una nueva colección dedicada al cimmerio, dirigida por Patrice Louinet y Jean-David Morvan, en la que han propuesto, a los mejores autores de cómic (BD) francófonos, realizar «su« versión de los textos originales de Howard con la siguiente premisa:

una obra = una aventura completa = una visión = un autor (o equipo de autores).

Una premisa un tanto arriesgada tras la experiencia en los arcos argumentales de Dark Horse, pero bien calculada: no en vano cuentan con la dirección y asesoramiento de uno de los mayores entendidos mundiales en HowardPatrice Louinet (4) quien, respetando la libertad creativa de cada autor, permitirá situar al personaje en su entorno y sensación concreta de cada momento, así como transmitir los sentimientos y percepciones de REH, su creador, en el instante de dar vida al relato.  Cada álbum contiene por ello un extenso artículo de Louinet para orientar al lector, más allá de la propia versión de sus respon-sables.

En resumen, en lugar de pretender contar nuevas historias, que nada nuevo aportan al personaje, volver a narrar gráficamente las mismas historias que concibió su creador aportando un nuevo enfoque, una nueva interpretación e imagen, distinta entre sí de un álbum a otro, y distinta también, en ocasiones, de ese canon que estableció Frazetta y continuó Buscema, y ha marcado el estándar más reconocible del bárbaro.

El resultado es una obra que aporta frescura y creatividad añadida a un personaje que estaba perdido y consigue regresar a sus orígenes; que estaba muerto y hoy luce con más vitalidad que nunca.

Porque, independientemente de que algún resultado guste más o menos a alguien (son muchas  las visiones, diferentes y no todas bajo los estándares previos), es imposible negar la fuerza con que estas creaciones enfocan al cimmerio, que nos llega más vivo y sorprendente que nunca.

Al igual que no pienso comentar de forma regular la evolución de las colecciones del Conan-zombie (salvo que alguna me sorprenda agradablemente) tened por seguro que sí estaré al tanto de «Conan le cimmérien» de quien espero sea publicado pronto en España (ojalá que por Yermo, que tan buena labor está haciendo).  Hasta la fecha, han aparecido 4 volúmenes (formato europeo, álbum de tapa dura, entre 48 y 72 páginas de ilustración más complementos), y otros en preparación (siguiendo el enlace tenéis impresiones sobre cada uno):

Conan el cimmerio, 1:  La Reina de la Costa Negra

Conan el cimmerio, 2:  El Coloso Negro

Conan el cimmerio, 3:  Más allá del río Negro

Conan el cimmerio, 4:  La Hija del Gigante de Hielo

Conan el cimmerio, 5:  La Ciudadela Escarlata.

NOTAS:

1 «ELRIC«, 3 tomos (hasta el momento), de Julien Blondel, Jean Luc Cano, Didier Poli, Robin Recht, Jean Bastide y Julien Telo. Éditions Glénat 2013-2017. Publicado en España por Yermo ediciones,

2 Recientemente, se ha anunciado una nueva concepción italo-brasileña, de la editorial Red Dragon, de la que sabemos poco y aún no podemos opinar (aunque parece seguir los pasos USA del Conan-zombie).

3 «Entre todas las adaptaciones gráficas de las historias de Elric, hay una muy cercana a la visión original del personaje.  Esta que tienes en tus manos.» Michael Moorcock, marzo 2013, en el prólogo a Elric #1, «El trono de rubí».

4 Patrice Louinet. Co-director de la Fundación Robert E. Howard (USA). Director de la 1ª edición integral de los volúmenes dedicados a Conan en los EE.UU.  Director de la colección Howard de éditions Bragelonne (Francia) de los cuales ha traducido doce volúmenes. Autor de la «Guide Howard» (2015).  Galardonado con diversos premios en Francia y USA por su trabajo.  Actualmente, finaliza la redacción de su tesis doctoral sobre Howard en la Sorbona.

CONAN EL VENGADOR 2: La Horda Maldita

Ficha CEV2

Más de un año ha tardado Planeta Comics en publicar La Horda Maldita, volumen 2 de la serie Conan el Vengador, y 19 de la biblioteca del personaje a cargo de Dark Horse. Parece que, cubierta la ración habitual de bárbaro con los volúmenes coleccionables de la reedición de La Espada Salvaje de Conan, y siendo Stars Wars la estrella de moda actual, no tienen demasiada prisa en la puesta al día de esta colección.  Por lo menos, es de agradecer que no se hayan olvidado de ella.

25939Esta entrada es tan sólo para recoger su publicación en España, dado que la reseña y comentarios sobre su contenido ya la hice el año pasado, dentro de la serie de artículos Los próximos Conan, que puedes repasar siguiendo este enlace.  La lentitud de Planeta en la publicación de nuevos volúmenes de la serie en España, incluso  ha permitido y dado tiempo a realizar también la crónica del siguiente tomo, adaptación de Xuthal del Crepúsculo, (disponible pulsando aquí), y en breve dispondréis del siguiente, cuarto volumen de la serie: la adaptación de una de las mejores novelas de R.E.Howard, Nacerá una Bruja.

CEV HC Paul RenaudComentar sólo que La Horda Maldita no es uno de las mejores historietas de Conan.  Ni siquiera de las guionizadas por Fred Van Lente, y resultaría prescindible si no fuera por esas 6 primeras páginas y 5 últimas, extraídas de la siguiente historia. De hecho, para mi gusto, su contenido es el más flojo de los cuatro que componen el arco argumental actual de Conan el Vengador (cinco, si contamos El Pueblo del Círculo Negro [ver aquí], volumen fuera de continuidad, y primero de su aportación al personaje).

Es de esperar algo más de celeridad en la puesta al día de la serie por parte de Planeta, pues a los aficionados nos gustaría ver pronto en castellano sus dos volúmenes siguientes, que recogen historias del canon howardiano (Xuthal del Crepúsculo y Nacerá una Bruja); pero sobre todo, porque el nuevo arco argumental, Conan the Slayer (Asesino), en su etapa entre los Kozaki, estará dibujada por el español Sergio Dávila, un artista mucho más realista y adecuado, cercano al canon Frazetta que siguió el gran Buscema, y que se acerca más a la imagen gráfica que los aficionados tenemos del bárbaro por excelencia.

Esperemos que no tarde.

Conan el Asesino 1 Lee Bermejo Conan el Asesino 2 Sergio Dávila

Portadas de Conan The Slayer números 1 y 2, por Lee Bermejo y Sergio Dávila, (ampliables, picando sobre ellas)