“Conan le Cimmérien” Vs. “Conan the Barbarian”. El «toque francés» en el cómic.

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He querido encabezar el artículo parafraseando la introducción de Michael Moorcock al volumen “La Fille du Geant du Gel”, que titula “La «French Touch»”, para resaltar ese toque de distinción que Robin Recht, autor completo del citado volumen, le había otorgado al personaje de Conan, al igual que años antes hizo con el suyo, Elric (1):

«…posee esa capacidad de capturar la esencia de un personaje y aportarle una dimensión complementaria.  Se podría decir de él que agrega y quita, hasta identificar la forma más pura y absoluta de lo que ve.  Quizás sea eso que los anglosajones llamamos el “toque francés”».

Porque llevamos casi 50 años cantando las alabanzas y maravillas de unos autores  (Thomas, Smith, Buscema…) que consiguieron alcanzar con el personaje las más altas cotas en el olimpo del cómic, pero no es menos cierto que, a fuerza de insistir y entre todos, también mataron a esa gallina de oro en que se había convertido el personaje y hay mucho bodrio, mucha mierda vendida bajo la marca Conan.  La nueva edición USA de Dark Horse en 2003, con Kurt Busiek y Cary Nord, aportó cierta frescura porque, en sus inicios al menos, se basó exclusivamente sobre originales y fragmentos del propio Robert E. Howard, actuando con criterio a la hora de “rellenar” huecos entre historias y crear un nexo lógico de unión, utilizando como referencia la nueva cronología oficial de Dale Rippke.  Pero cuando Busiek decidió abandonar el proyecto en 2006 y poco después lo hizo Nord, la editorial optó por utilizar autores diferentes en cada arco argumental, cambiados conforme avanzaba la cronología del cimmerio.  Y esto fue su perdición, porque ni la presencia de Richard Corben al dibujo (pura anécdota) ni el regreso de Roy Thomas al guión (mejor olvidarlo), y salvo realizaciones notables como las de Timoty Truman y Thomás Giorello para los episodios de Conan Rey, pocos de los responsables del guión y dibujo estuvieron a la altura de lo esperado y se merecía el personaje, ni se mantuvo la premisa de seguir los relatos originales de REH o la cronología de Rippke

Así hasta este 2019, cuando, pese a todo, los echaremos de menos, pues los derechos de la gallina de los huevos oro han revertido a Marvel donde, con seguridad, según se deduce de su primer número y sin criterio para situar sus nuevas historias (¿quedan acaso huecos donde situarlas? ¿existe alguna lógica en su concepción?) se volverá a exprimir esa gallina que, por mentalidad y agotamiento de ideas, cayó difunta en el campo de batalla hace ya tiempo y sólo conseguirán revivirla como un muerto viviente (¿un Conan-zombie…? quien sabe).  De las tres series con que realizan este relanzamiento pantagruélico, “Conan the Barbarian”, “Savaje Sword of Conan” y “Age of Conan”, sólo esta última tendría cierto sentido, si la dedican a desarrollar personajes complementarios, como parece, en lugar de insistir y repetir con más de lo mismo; aunque siempre me quedará la pregunta si es realmente necesario… O ¿por qué no desarrollar otros personajes de Fantasía Heroica como Kane, que tanto juego podría dar, o series limitadas sobre la base de otras franquicias y autores, como están haciendo -con mucho más criterio- las cadenas de televisión?. Geralt de Rivia,  La Compañía Negra, La Primera Ley…  ¿será por opciones y posibilidades?

Por ello, sin renunciar a lo que ya tenemos y nunca podrán quitarnos, creo que es hora de cambiar de enfoque.  Ya lo dijo Edward de Bono en 1967: para obtener nuevas ideas es necesario un pensamiento lateral.  Y, en el caso de Conan, una nueva mirada, un nuevo aliento, un nuevo toque… quizá ese “french touch” al que se refiere Moorcock.

Tras quedar libres en Europa los derechos del personaje (no la marca), parece que, en Francia, así lo han sabido ver (2-) y Glénat, el gigante francés de la BD, tras enfocar con gran éxito la adaptación de las novelas de Elric de Melniboné, de Michael Moorcock (tres tomos, de momento, en la que el propio autor reconoce “la mejor versión gráfica de Elric” (-3-)), decide lanzar una nueva colección dedicada al cimmerio, dirigida por Patrice Louinet y Jean-David Morvan, en la que han propuesto, a los mejores autores de cómic (BD) francófonos, realizar su versión de los textos originales de Howard con la siguiente premisa:

una obra = una aventura completa = una visión = un autor (o equipo de autores).

Una premisa un tanto arriesgada tras la experiencia en los arcos argumentales de Dark Horse, pero bien calculada: no en vano cuentan con la dirección y asesoramiento de uno de los mayores entendidos mundiales en HowardPatrice Louinet (4) quien, respetando la libertad creativa de cada autor, permitirá situar al personaje en su entorno y sensación concreta de cada momento, así como transmitir los sentimientos y percepciones de REH, su creador, en el instante de dar vida al relato.  Cada álbum contiene por ello un extenso artículo de Louinet para orientar al lector, más allá de la propia versión de sus respon-sables.

En resumen, en lugar de pretender contar nuevas historias, que nada nuevo aportan al personaje, volver a narrar gráficamente las mismas historias que concibió su creador aportando un nuevo enfoque, una nueva interpretación e imagen, distinta entre sí de un álbum a otro, y distinta también, en ocasiones, de ese canon que estableció Frazetta y continuó Buscema, y ha marcado el estándar más reconocible del bárbaro.

El resultado es una obra que aporta frescura y creatividad añadida a un personaje que estaba perdido y consigue regresar a sus orígenes; que estaba muerto y hoy luce con más vitalidad que nunca.

Porque, independientemente de que algún resultado guste más o menos a alguien (son muchas  las visiones, diferentes y no todas bajo los estándares previos), es imposible negar la fuerza con que estas creaciones enfocan al cimmerio, que nos llega más vivo y sorprendente que nunca.

Al igual que no pienso comentar de forma regular la evolución de las colecciones del Conan-zombie (salvo que alguna me sorprenda agradablemente) tened por seguro que sí estaré al tanto de «Conan le cimmérien» de quien espero sea publicado pronto en España (ojalá que por Yermo, que tan buena labor está haciendo).  Hasta la fecha, han aparecido 4 volúmenes (formato europeo, álbum de tapa dura, entre 48 y 72 páginas de ilustración más complementos), y otros en preparación (siguiendo el enlace tenéis impresiones sobre cada uno):

Conan el cimmerio, 1:  La Reina de la Costa Negra

Conan el cimmerio, 2:  El Coloso Negro

Conan el cimmerio, 3:  Más allá del río Negro

Conan el cimmerio, 4:  La Hija del Gigante de Hielo

Conan el cimmerio, 5:  La Ciudadela Escarlata.

NOTAS:

1ELRIC“, 3 tomos (hasta el momento), de Julien Blondel, Jean Luc Cano, Didier Poli, Robin Recht, Jean Bastide y Julien Telo. Éditions Glénat 2013-2017. Publicado en España por Yermo ediciones,

2 Recientemente, se ha anunciado una nueva concepción italo-brasileña, de la editorial Red Dragon, de la que sabemos poco y aún no podemos opinar (aunque parece seguir los pasos USA del Conan-zombie).

3 «Entre todas las adaptaciones gráficas de las historias de Elric, hay una muy cercana a la visión original del personaje.  Esta que tienes en tus manos.» Michael Moorcock, marzo 2013, en el prólogo a Elric #1, “El trono de rubí”.

4 Patrice Louinet. Co-director de la Fundación Robert E. Howard (USA). Director de la 1ª edición integral de los volúmenes dedicados a Conan en los EE.UU.  Director de la colección Howard de éditions Bragelonne (Francia) de los cuales ha traducido doce volúmenes. Autor de la “Guide Howard” (2015).  Galardonado con diversos premios en Francia y USA por su trabajo.  Actualmente, finaliza la redacción de su tesis doctoral sobre Howard en la Sorbona.

CONAN REY: El Conquistador.

Ficha CR4 El Conquistador

 Esta ficha se quedó en el tintero, pese a estar preparada incluso antes de la aparición de la edición de Planeta.  Meses antes ya publicamos su reseña, sobre el original en inglés, que podéis recordar picando aquí.

Con ánimo completista, pero también porque en ella prometía comentarios sobre algunos aspectos que me parecieron interesantes y dejaba para su edición española, regresamos sobre ella. (Os recomiendo un repaso previo de la reseña anterior, aqui).

CeC 1-2-3-4-5-6 Giorello

Lo primero que quisiera reflejar es que este volumen supone (de momento al menos, pues no hay anunciada continuidad) la última colaboración del magnífico tándem responsable de la serie que conforman Timothy Truman y Tomás Giorello, junto al colorido de Tomás Villarrubia; en mi opinión, uno de los mejores y más completos que jamás se han ocupado del personaje en cómic, equiparable al ya mítico de Roy Thomas y John Buscema en Marvel.  Y no sólo por unos dibujos potentes y espectaculares que siguen el canon Frazetta, más propios de la revista Savage Sword que de la serie regular, potenciados por un color excelente, sino por la calidad de las adaptaciones de Truman, estudioso y buen conocedor del personaje, muy fiel al Howard original, cuyas aportaciones y licencias no son gratuitas sino que amplían y enriquecen la figura del cimmerio.  Sería de agradecer su regreso.  Por pedir, si no continuasen el personaje como rey de Aquilonia (tal vez en esa posible victoria sobre Zingara que Dale Ripke esboza en su cronología The Dark Storm, o en esos viajes a Hyrkania y Khitai, o las islas de un continente lejano en el hemisferio occidental que indica Howard, y utilizaron De Camp y Carter) a me gustaría que lo hicieran en la época previa a su alzamiento, mientras servía como soldado fronterizo en Más allá del Río Negro, El Negro Desconocido, o el episodio Lobos de allende la Frontera, por no decir una espectacular nueva adaptación de Uñas Rojas… relatos, todos, considerados entre lo mejor de su obra, narrados con una crudeza y realismo que trasciende lo que hay de fantástico en sus historias.

El fin de XaltotumSobre las licencias de Truman en el guión, una de las negativas es esa (que ya utilizó Roy Thomas, y él repite -la influencia del maestro es mayor de lo que parecía-) de que sea el propio Conan quien de muerte al brujo Xaltotum, algo que no sucede en la novela, donde Zelata y su lobo, con Hadratus -bruja y sacerdote- son quienes la producen.  A mi entender, origina una ruptura ilógica en la continuidad de la historia, pues Conan debe abandonar el combate en el que se encuentra envuelto para después regresar a él y derrotar al rey Tarascus.  También se pierde aquí ese momento mágico-poético en que aparece el carro del brujo y Hadratus coloca en él su cuerpo momificado para que lo transporte de regreso al reino perdido de Acheron (está claro que quien reescribe a Howard, por bueno que sea, se equivoca siempre).

Conan y ZenobiaY en este caso (no tan negativo, pues sirve a fines posteriores) Truman decide dar presencia a Zenobia y la traslada al altar del rey, para ser sacrificada en la cima de la colina donde transcurren los hechos y es salvada del sacrificio in-extremis  por el propio rey.  Con ello y su llegada al final, se ahorra el viaje a Nemedia para recogerla, como promete en la novela.  Ya en positivo (a mi entender), es el complemento a la personalidad y estado de ánimo de un rey Conan avejentado y cercano al final de sus días (que REH no toca), en el que se introduce bien -muy bien incluso- y amplía con éxito.  Su recurso de utilizar un rey crepuscular que narra sus historias en primera persona al escriba Pramis (y da origen a las Crónicas Nemedias) es acertado: cada capítulo en cómic (dos del original) se inicia con los recuerdos de éste, en los que transluce también sus sentimientos. Y en ellos Truman nos presenta una imagen humana del cimmerio, Un rey triste y soloprofundamente enamorado de Zenobia incluso años después de su muerte. Fue la única persona que tuvo cerca, y ahora la extraña, y se siente solo sin ella, ni sus compa-ñeros de aventuras y reinado, Pallantides, Trocero,… ya fallecidos. Incluso, al cierre, confiesa a Pramis“: ¿de qué sirve el poder y los tesoros que proporciona… si no tienes a quién ofrecérselos?“.  Y esto supone toda una declaración, un cambio importante respecto a la versión ofrecida y ampliada por DeCamp y Carter, y continuada en los comics de Marvel: Conan no tiene descendencia alguna, ningún hijo reconocido en quien abdicar y dejar la corona, nadie que continúe su linaje… (1)

Y se siente triste y solo.

No sabemos qué  deparará el futuro de la serie, el personaje en el fin de sus días. Sí -pues lo confiesa abiertamente en las páginas de este volumen- que no morirá sentado en el trono, sino en alguna postrer aventura allende el reino, recorriendo territorios desconocidos del mundo Hyborio en el que habita. Pero, sin duda, Truman nos deja una visión nueva del cimmerio, diferente a cuanto conocíamos
hasta el momento, abierta a terrenos inexplorados…Y es de agradecer.

Respecto a la edición española de Planeta de Agostini comics, en formato libro-comic siguiendo el formato de la edicion recopilada original, excelente como siempre, dos comentarios:

  • Por un lado, el acierto en elegir como portada la del último número de la serie, como pedía en el comentario anterior (a este paso, voy a tener que pensar que me siguen y hacen caso… aunque se trata de una elección bastante lógica)
  • Por otro (me sabe mal darle un “palo”, pero he de hacerlo) un desacierto que es una verdadera metedura de pata y ruptura del criterio previo: el diseño de su lomo, muy diferente a los tres anteriores de la serie Conan Rey; más en este caso, que se trata de la segunda parte de un tomo anterior…  No sé quien tomará estas decisiones, sólo que está mal asesorado, no tiene ni idea de lo que hace y demuestra una falta de implicación y respeto hacia el producto final, y una jugarreta a los que presumimos de estos volúmenes en nuestra biblioteca, junto a otros libros de calidad.

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  1. Mucho tiene que ver con ello, al parecer, una antigua aventura de Conan Rey, publicada en los albores de su edición por Dark Horse, 2007 (un año después por Planeta): Conan y el Dios de Medianoche, cuya reseña inten-taremos recuperar en breve, no sólo por comentar este tema importante, sino porque también recoge una buena historia, diferente y de interés, que algunos no conocen.

Los próximos Conan. CONAN REY: El Conquistador.

CeC 6 GiorelloEn Julio finalizó en USA la serie Conan Rey: el Conquistador, segunda parte de la adaptación al cómic de la novela La Hora del Dragón, de Robert E. Howard, realizada de forma magnífica (como acostumbran) por Timothy Truman y Tomás Giorello, complemento indispensable del volumen previo, Conan Rey: La Hora del Dragón, que en España publicó en mayo Planeta de Agostini cómics (ver reseña, aquí).  En Usa, Dark Horse no ha anunciado todavía el tomo recopilatorio de los seis números de la serie, pero aquí está previsto que Planeta lo presente en noviembre, en formato libro-cómic, verdadera novela gráfica del personaje. Como indiqué en su día sobre su primera parte (en realidad los cuatro tomos hasta ahora de Conan Rey), está llamado a constituir una pieza indispensable en la biblioteca de todo buen aficionado a R.E. Howard y el cómic, una de sus buenas adaptaciones al noveno arte.

Truman y Giorello mantienen la misma estructura del tomo anterior, del que es continua-ción, adaptando un par de capítulos de la novela por cuadernillo, a los que enlaza con el relato de aquella gesta, narrada en primera persona por Conan, años después, al escriba nemedio Pramis. Un rey Conan avejentado, melancólico, y solitario tras la muerte de todos sus amigos y protagonistas de entonces; sobre todo sin su querida Zenobia, a quien añora, y recuerda en este episodio cómo la hizo su reina; sin ella, no tiene a nadie…  Comentaremos este hecho con la edición española.

Mientras, como hice en su día en la previa a La Hora del Dragón (aquí, para quien desee recordarlo), y para abrir boca, os dejo un resumen en imágenes (ampliables) de cada cuaderno. Pocos habrá a estas alturas que no conozcan la historia, una de las más completas de Howard; pero para aquel que no guste de spoilers pongo en color blanco los comentarios sobre la misma.  Habrá que resaltarlos con el cursor para leerlos (modificado en 2015: ya se pueden leer)

CeC 1

1 – Tras un recordatorio de los hechos previos en una doble página excelente, Conan llega a Argos, donde contacta con Publio, el perista de su época como corsario:

CeC 2

2 – A bordo de “El Aventurado”, Conan encuentra entre los remeros a varios de sus antiguos corsarios negros, que se sublevan y ponen a su servicio, tras reconocer en él a Amra, el León

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3 – Persiguiendo a Thutotmes y el Corazón de Ahriman, Conan llega a Khemi con sus corsarios.  Pero lo más significativo del cuaderno es un extra añadido a la historia, cuando, en tiempo presente, el rey muestra a Pramis la tumba que le construyen, un mausoleo con estatua y magníficos relieves que recuerdan su vida, en el que le cimmerio se mea (literalmente, lo podéis ver en las imágenes), pues no está dispuesto a morir allí, en paz, sino en la aventura de una buena batalla, conociendo la parte del mundo que aún le resta.

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4 – El episodio con mayor presencia sobrenatural; donde Conan conoce a la sensual no muerta Akivasha, y el redivivo Thoth-Mekri, y se ve envuelto en una sangrienta lucha de magia entre estigios y los kithanios al servicio de Valerius que le persiguen.

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5 – Donde Conan recupera el Corazón de Ahriman, y con la ayuda de la vieja Zelata y Hadratus, el sacerdote de Asura, como mensajeros, y las tropas del conde Trocero de Poitain, inicia el levantamiento de sus súbditos contra el usurpador y la reconquista de su reino.

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6 – Ha llegado la batalla final.  Las tropas de Conan y Trocero cruzan el río Shirki y se unen al ejército de Pallantides, sin que la magia de Xaltotum pueda impedirlo, y se enfrentan en el valle de los leones a las fuerzas conjuntas del Barón Almaric y el rey nemedio, Tarascus, en un impresionante despliegue de grandes masas. Valerius cae ante la emboscada de Tiberias, y Xaltotum nada puede hacer frente a Zelata y el Corazón de Ahrimán en manos de Hadratus, el sacerdote de Asura. Y también Conan; en este punto Truman no ha podido resistirse a seguir los pasos de Roy Thomas en su día, y permitir que el brujo muera sin que el cimmerio esté presente; incluso va más allá que éste.  También comentaremos los hechos en la revisión de la edición española.

Y eso es todo… ¡casi nada!

Porque, ¿qué más se puede pedir a una historia de fantasía heroica?: aventura, viajes por medio mundo, guiños y recuerdos al pasado, acción a raudales; seres sobrenaturales, vampiros, nigromancia, acero y sangre, contiendas de magia entre facciones enfrentada; honor, traición, estrategia, despliegue de hombres y ejércitos en grandes batalla épicas… todo eso se encuentra en La Hora del Dragón y Conan el Conquistador.  Si, además, conserva esa otra magia de las palabras que posee la narrativa de R.E.Howard, bien mantenida, incluso ampliada en los sentimientos, en la adaptación de Truman, o esos impresionantes dibujos e ilustraciones de las páginas que construye Giorello, el aficionado a la narrativa fantástica (gráfica en este caso, pero también en la general), puede considerarse afortunado.

Volveremos sobre el tema a finales de año, tras la edición española de Planeta, que imagino excelente, como hasta ahora.  Eso sí, si en algo pudiera influir, pediría como portada del tomo (independiente a la que elija Dark Horse), la del número 6 de la serie, que encabeza este artículo.  Es la que más se adecua al volumen.

CONAN REY: LA HORA DEL DRAGÓN

Ficha CR3 LaHora del DragónNo creo engañar a nadie si digo que tengo entre mis manos una de las mejores novelas gráficas publicadas nunca sobre el cimmerio, primera parte de dos de esta moderna adaptación al cómic de la única novela que Robert E. Howard dedicó al personaje.  La historia, en sí, es una de las más atractivas del autor; épica, con un comienzo cargado de magia negra en la resurrección de un brujo ancestral, llamado por los enemigos de Conan para conseguir destronarle, contiene tanto batallas de ejércitos con grandes movimientos de masas como aventura individual. De ritmo intenso y narrativa excelente, la acción no cesa, capítulo a capítulo en esa misión que emprende el rey destronado por medio mundo para alcanzar esa joya que le ayudará a vencer la magia antigua de antaño y recuperar su reino, donde no faltan acertijos y presencia sobrenatural, encuentros con seres extraños de todo tipo, viejos enemigos y aliados perdidos, intrigas palaciegas, o el amor, la entrega que representa Zenobia, aliada en la desgracia, a quien terminará por hacer su reina.  Curiosa visión real la de Howard, magníficamente captada por Truman, en esa frase que Conan comenta al escriba en el episodio 3: ¿No te parece apropiado que este reino lo gobierne un salvaje sanguinario cuya reina había sido esclava en un harén?.

La Hora del Dragón, 6-1bYa he comentado antes (en La Ciudadela Escarlata, El Fénix en la Espada, o el avance a esta Hora del Dragón) la extraordinaria simbiosis que Timothy Truman, estudioso y buen conocedor de la obra de REH, consigue con el autor tejano, en su adaptación de Conan (¡que lástima que este equipo creativo no haya adaptado La Reina de la Costa Negra, otro de sus relatos emblema!).  Me repetiré, sin embargo, para indicar lo acertado de su elección de un personaje como Pramis, el escriba nemedio a quien un rey avejentado pero imponente narra sus historias pasadas; con ello consigue establecer un hilo conductor entre los cuadernos mensuales donde se publica inicialmente la historia, así como un papel destacado para Zenobia como reina y su influencia sobre el personaje, a quien recuerda con inmenso cariño años después de su muerte (tanto como para que un hombre de naturaleza violenta deje escapar sentimientos y alguna que otra lágrima).  Conan se encuentra cercano a su ocaso y el final de su reinado, como se deduce de la frase de Pramis, sobre el deseo de Publius, de que “acabe con la recopilación de las crónicas antes de que partáis hacia el oeste”.  Con él no añoro al Roy Thomas de la mejor época; y eso, dicho por mí, ha de tomarse como un gran elogio.

LHdD Invasión

De igual forma que con Giorello no hecho en falta a Buscema (aunque siempre tendré en mi memoria al Big John), mucho menos a otros.  Son otros tiempos y no son comparables; cada uno en su estilo crean escenas impactantes, claroscuros que impresionan, gestos que destilan sentimientos, grandes masas en movimiento que traslucen acción.  El trabajo del argentino es también memorable, de trazo vivo y claroscuros intensos, en este caso utilizando sombras con carboncillo, que recuerdan en parte al mismo Alcalá, sin tantos rellenos debido al complemento del color (¡tiempos nuevos!), complemento magnífico a sus imágenes; bien aplicado por José Villarrubia, sombrío cuando lo merece, siempre con ese punto de luminosidad apreciable.

¡Y qué decir de esa portada impactante de Manuel Sanjulián! Sencillamente genial.  Da gusto detenerse en cada detalle de la obra, su composición serena pero poderosa, regia y bárbara a un tiempo, la sabiduría que delatan esos profundos ojos azules, el cansancio de los años y aún dispuesto para la acción. Gran acierto su elección frente a cualquiera de las seis de Gerald Parel, todas ellas excelentes pero sin comparación. Una elección que he pedido en más de una ocasión en post previos, y me congratula haber coincidido (no voy a pensar que me lean y haya influido, sino que resulta la elección más lógica).

Por todo ello, y la excelente edición de Planeta de Agostini, siguiendo a la original, me reitero en que éste es uno de los mejores volúmenes de Conan en cómics, que ningún aficionado se debe perder.

Tampoco su continuación, segunda parte de la novela original, titulada Conan Rey: el Conquistador, en honor al nombre con que fue publicada en 1977 por Gnome Press, cuyas seis portadas -de Giorello– reproducimos a continuación:

CeC 1-2-3-4-5-6 Giorello

CONAN el Bárbaro, volumen 4: LA CANCIÓN DE BÊLIT

Ficha CB4Con el volumen 4 de Conan el Bárbaro (Conan volumen 16, en la edición original de Dark Horse), Planeta de Agostini cómics se ha dado prisa en finalizar el  arco de aventuras que recoge la nueva adaptación al cómic de uno de las más aclamados relatos de Robert E. Howard, La Reina de la Costa Negra, esta vez a cargo de Brian Wood, y un variado reparto de dibujantes.

Una adaptación polémica, sin duda; dado que algunos insisten en aclamar esta nueva versión del cimmerio, quizá por ser diferente a las visiones anteriores del personaje, y otros, los más antiguos y veteranos, la critican precisamente por lo mismo.  Personalmente, y aunque incluido en este segundo grupo, he procurado no juzgar la obra en comparación con otras (aunque, a veces, es imposible no hacerlo) que no sean sino el relato original de Howard, su visión, espíritu y poesía, que la tiene, junto a la acción dramática y fiera que refleja a veces.  Esa era la intención inicial de Dark Horse cuando Kurt Busiek se hizo cargo de la serie, que mantuvo Timothy Truman en su relevo (y sigue demostrando en Conan Rey), pero que ha desaparecido desde entonces.  Y en este sentido (siempre en mi opinión), Brian Wood, tras un principio en el que parecía haber captado esa idea y el espíritu de Howard, termina por no dar la talla.  Y digo ésto porque se atreve a reescribir a REH (no adaptarlo, como hacen otros) en muchos de sus momentos más inspirados; y -seamos sinceros- para superar a Howard hay que ser muy bueno, o algo necio; y Wood, por muchos premios anteriores que posea, no alcanza nunca a mejorar al maestro, y para mí, por tanto, entra en esa segunda categoría.

CB 22-25

CB 19p1Pero centrémonos en el volumen:

Antes de abordar el arco final del relato de Howard, Wood nos propone una historia en tres números acerca de unas piedras negras obtenidas en un abordaje, que traslada de nuevo a la pareja protagonista tierra adentro, lejos de La Costa Negra (qué poca aceptación tiene para este hombre historias en el mar, costas desconocidas, o islas perdidas y misteriosas, que tanto juego podrían dar…); una relato que no aporta nada nuevo o de interés a historia del bárbaro o los personajes, y no merece perder más tiempo en ella; sólo indicar que los dibujos corren a cargo de un correcto Paul Azaceta, aun pese a sus entornos (poblados, barcos…) demasiado modernos para la época.

La adaptación de La Canción de Bêlit (parte final del relato original de Howard), se realiza en cuatro números (tres en realidad, más otro de cierre y transición). Por sí misma, puede resultar interesante, bien ambientada en el entorno opresivo y asfixiante del río Zarkheba, plagada de escenas de acción sobre-detallada en numerosas viñetas, muy del gusto actual.  El dibujo de Riccardo Burchielli ayuda a construir el ambiente, presentando una Bêlit rotunda y salvaje, en una relación muy sensual con el cimmerio (siguiendo el diseño inicial de Becky Cloonan aunque de extraño gesto y nunca comparable a la de Buscema).

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Wood consigue una historia que al terminar no deja mala impresión, con ese añadido final donde intenta trasladar la desazón un un joven que ha perdido a su amada y el sentido de su vida, y vaga por poblados negros convertido en un “hombre fantasma”, jugueteando con la muerte…  Sin embargo, tras su lectura (y durante ella) sientes que falta algo… Algo que es importante: la poesía, los sentimientos, el dramatismo que perfila Howard en determinados momentos para construir el terrible drama final, la victoria definitiva del amor sobre la muerte, que siempre han marcado este relato y hecho de él uno de los mejores y más recordados del autor.

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Y es que Wood, centrado en la fiereza física de la tigresa shemita, su ardor guerrero y salvaje en el combate y el sexo, demuestra no haber comprendido al completo un personaje complejo como Bêlit, y obvia, o minimiza, la pasión salvaje de sus sentimientos, su fuerza vital y amor verdadero hacia Conan, salvaje y fiero como ella misma y tan fuerte como para traspasar la muerte si él la llega a necesitar.  Y así, la declaración de amor pasional en la que promete su regreso queda perdida y nada clara en una sola viñeta, de fuerte intención sexual y cargada de texto, donde no destaca la frase más importante… Y no hay dramatismo alguno en la escena donde Conan la necesita y ella cumple su promesa (aquí no está atrapado, sino que encara a su enemigo espada en mano). Con ello, la historia pierde su fuerza, toda su magia, aquello que la hace ser recordada y distinta; una escena recogida por cuantos artistas ha ilustrado al autor desde 1934, año que se publicó el relato, copiada y readaptada a Valeria en el film Conan el Bárbaro de John Milius y otros… y que aquí se difumina.

Distintos artistas

La historia finaliza con la despedida y funeral “vikingo” que otorga Conan a la diablesa del mar, alternada con la transición de ánimos del personaje, desde la apatía a su abandono a la muerte en combate singular, hasta su recuperación y marcha hacia los reinos negros; una historia que ya será narrada por Fred Van Lente (El Pueblo del Círculo Negro) en el siguiente arco argumental de la serie, llamada ahora Conan el Vengador, cuya primera historia en tres números, Sombras sobre Kush, ha sido dibujada por Brian Ching (de nuevo un estilo “moderno” en su interior, sin nada que ver con las portadas; confiemos que el guión merezca la pena).

CEV 1-2-3

En estos 25 episodios de Conan el bárbaro -cuatro volúmenes-, a Wood le han sobrado historias fuera de contexto (por ejemplo, en Cimmeria), y le ha faltado un mínimo intento de explicar o comentar siquiera el sobrenombre de Amra, el león, con que fue conocido el bárbaro mientras era compañero de Bêlit.

Excelente la edición española de Planeta de Agostini Cómics, como siempre, similar a la original, si bien encuentro una pega en ambas: la portada elegida para el tomo; tanto una como otra, entre las 7 dibujadas por Massimo Carnevale, todas ellas atractivas, optan por una de las primer ciclo, sin relación con la historia principal.  Yo hubiese elegido cualquiera de las otras, donde se muestra el Antiguo; en especial la del nº 22, donde también aparece Bêlit.

CB4-La Canción de Bêlit

Sí aciertan, a cambio, en la elección de portada para el siguiente volumen del personaje (ya a la venta), esta vez como Conan Rey: La Hora del Dragón (ver reseña aquí y aquí): un trabajo impresionante de Sanjulián, para una excelente adaptación de Truman y Giorello.  No os la perdais.