La Casa-Museo de Robert E. Howard solicita tu ayuda.

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En 1989, un grupo de voluntarios de Cross Plain adquirió, a través del Proyecto Orgullo (Project Pride), la casa natal de Robert E. Howard, la restituyó a su estado original y desde entonces la mantienen convertida en Casa-Museo del escritor.  Allí, cada año por junio (REH nos dejó un 11 de junio) se celebra el Howard Day, donde se concentran numerosos aficionados que acuden a conocer sus raíces, y por la noche se reúnen y leen sus poemas bajo el farol de su patio trasero (ver aquí entrada de 2012).

REH y personajes por ML PetersPues bien, Jeffrey Shanks, en las páginas de REH: Two-Gun Racounter, recogido después por REHUPA, la Fundación REH, y otras páginas dedi-cadas al autor y su obra, nos recuerdas que ese grupo de voluntarios se ven incapaces de seguir el mantenimiento con sus propios medios, y solicita la ayuda de los aficionados para continuar el proyecto. Rusty Burke, autor de El Último Triunfo, o Una breve biografía de Robert E. Howard, comentó: «si cada aficionado que alguna vez disfrutó de una historia de Robert E. Howard donase un dólar, nunca más habría necesidad de pedir dinero».  Pero no es así, y se necesita ayuda; por insignificante que sea, sumará a la de muchos.

Las donaciones pueden realizarse, por cheque o giro postal, a Projet Pride, PO Box 534. Cross Plains, TX 76443, o, más fácil, mediante Paypal, a projpride@yahoo.com

Más información, texto completo y numerosas fotografías en el artículo original, pulsando aquí.

Los próximos CONAN: EL PUEBLO DEL CÍRCULO NEGRO

EPDCN LibroConan y El Pueblo del Círculo Negro, la nueva adaptación al cómic de la novela homónima de Robert E. Howard, fue concebida en Dark Horse como un volumen fuera de colección, realizado por autores diferentes a los de la serie regular; como hizo en su día con Las Joyas de Gwahlur, de Phillip Craig Russell (otra pequeña maravilla ilustrada, con una visión de Conan muy diferente). En este caso, el encargo de adaptar la obra ha recaido en Fred Van Lente (quien se convertirá en marzo en el guionista oficial de la serie, tras el arco argumental de Conan el Bárbaro, que recrea su época junto a Bêlit y los corsarios negros); Ariel Olivetti se hace cargo del dibujo, impresionante, incluido también el color.

YasminaEl Pueblo del Círculo Negro es uno de los relatos (prácticamente una novela corta) más atractivos y recordados del autor tejano, no sólo por la esencia angustiosa de terror lovecraftiano y brujería que rodea a los Videntes Negros de Yimsa, que pervive en la memoria de todos a través de los años (quién no recuerda esa escena magistral en que uno de ellos extrae el corazón palpitante de Kherim Shah de su caja torácica, que estalla con un simple gesto y vuela hasta su mano, utilizada literalmente en Indiana Jones y el templo maldito; o la flecha que se convierte en áspid venenoso cuando hiere a Valeria en el film de John Milius); sino por ese final magnífico en que la Devi Yasmina rechaza un papel de secundaria y mujerYasmina 2 temerosa que le correspondía hasta el momento, y asume orgullosa su rol regio de gobernante para dar una réplica descarada y altiva, al tiempo que agradecida, al cimmerio.  Como ya apuntara Fred Blosser (1), Yasmina puede no ser una de las mujeres guerrera de Conan en sentido estricto, pero su actitud y respuesta desafiante le otorgan, sin duda, esa consideración y mérito.

En esta historia, Howard traslada a la Era Hiboria uno de sus escenarios más queridos y conocidos: el exotismo de Pakistán antes de su independencia, la India y Afganistán, con sus luchas internas e intentos de dominio imperialista por las potencias, que ya utilizara como marco de las aventuras de otros personajes carismáticos, Kirby O’Donnell, yFrancis Xavier Gordon, «El Borak»; aquí se transforman en Vhendia y Afgulistán, con Turán como potencia expansionista. Y al exotismo de aquellas aventuras e intrigas rodeadas de sectas y dagas curvadas por entre callejas sombrías o pasos de montañas, en El Pueblo del Círculo Negro se unen las artes oscuras y la magia de los videntes y acólitos para conformar una fantástica historia de Espada y Brujería en la que Conan termina envuelto.

Espectaculares portadas de Olivetti

El cimmerio es ahora jefe de guerra de las tribus de montañeses afghulis, unificadas bajo su mando, que atacan y saquean con éxito caravanas y ciudades en Vendhia y puestos fronterizos de Turán.  Tiene algo más de treinta años, lo que supone un salto de casi diez respecto a los episodios narrados en la serie regular, y quedan pendientes de narrar historias intermedias de REH como Un hocico en la oscuridad, La Sombra deslizante (Xuthal del Anochecer), Nacerá una bruja y El demonio de Hierro, en este orden, según la moderna cronología de Dale Rippke.  Pero Fred Van Lente eligió ésta de entre las cuatro que Dark Horse le ofreció adaptar, por ser una de las mejores y más significativas del cimmerio, y contener el personaje femenino más interesante.  Y según manifiesta en una entrevista a Newsarama, confecciona una adaptación fiel de la historia de Howard, en la que mantiene un 98% de los diálogos originales, con pocos cambios en la dramatización de su narrativa.  Es verdad, aunque en mi opinión, no alcanza el mimetismo casi idéntico que reflejaba Roy Thomas en sus adaptaciones. Van Lente confiesa no haber tenido en cuenta aquella primera versión, para no verse influenciado y partir de cero desde el relato original. El resultado es un cómic diferente, mucho más visual que descriptivo, sin apoyo de aquellos textos profusos que engrandecían la narración.  En este sentido, cada uno tendrá sus propias preferencias…

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En el aspecto gráfico, no podremos encontrar dos versiones más diferentes de una misma historia; frente a la oscuridad y grandes manchas de tinta utilizadas por el tamdem Buscema/Alcalá en la versión Marvel, ese sombreado artesano cercano al grabado y de regusto pulp tan característico del artista filipino, Ariel Olivetti realiza una interpretación visual más moderna de la obra, acorde a los tiempos que corren; en ella prevalece un colorido impactante, alegre, claro (¿con exceso de blanco, tal vez?), aplicado directamente sobre el dibujo a lápiz, sin tintas, así como la foto-composición, el collage, y arreglos digitales bajo photoshop.  El resultado impresiona sin duda; impacta en el lector y consigue una obra muy diferente a la anterior, fruto de tiempos distintos.  No quisiera entrar en comparaciones de conjunto, sobre cuál de las dos versiones es mejor; me parece injusto enfrentar concepciones tan desiguales.  Mejor me quedo con ambas y, puesto que sobre gustos no hay nada escrito, que cada uno elija.

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Eso sí, crítica sobre aspectos concretos o reflexiones, sí haré.  Por ejemplo, sigo pensando que el uso de técnicas digitales en el dibujo, frente a una espectacularidad en el colorido y la foto-composición, en ocasiones confiere un rictus innatural a los rostros que no consigue reflejar bien las expresiones; también aquí sucede.  Y me ocurre como en las películas: la aplicación del CGI contribuye a engrandecer la historia; pero una obra digital al completo, incluido los personajes, resulta extraña. No sé dónde acabará el cómic, cuya base es el dibujo (a mano): el uso de técnicas digitales como ayuda lo engrandece, pero a veces tengo la sensación de estar «leyendo» un vídeo-juego…

Conan OlivettiPor otro lado, aceptando sus muchos aciertos en el resultado global, no termina de convencerme la imagen que Olivetti confecciona de Conan, por muy especta-cular que resulte su figura: ese aspecto tan rudo, «acatetado», siempre huraño, hipertrofiado y poco flexible; la expresión de bruto zopenco que a veces refleja su rostro, sin un brillo de inteligencia en la mirada, no corresponde a mi entender a alguien capaz de alcanzar sus logros (y no en el sentido físico): estrategia en la batalla o sus decisiones, líder de hombres donde quiera que vaya, vencedor sobre magos y sabios (que serían los «listos» de la época)… Reflexión: ¡cuánto mal le ha hecho el cine a la figura del cimmerio!: ese rostro hierático de Schwarzenegger, o aquella frase sobre el sentido de la vida: «aplastar enemigos, verles destrozados, oír el lamento de sus mujeres»… (para recordar, aquí).

Diseño de Conan

En cuanto a la narración gráfica, encuentro alguna discontinuidad y saltos poco naturales en alguna escena y páginas, que no sé si corresponden al guión o su interpretación.  El cómic es un arte secuencial, donde no todo consiste en presentar dibujos y fondos espectaculares de colorido llamativo, con enfoques fijos y algún que otro desplazamiento de cámara; la intensidad, la tensión narrativa (sobre todo en escenas de acción) se consigue gracias a cambios continuos de planos y enfoques enfrentados, diferente; y en ese aspecto, aunque los usa, Olivetti debe continuar aprendiendo. Aún recuerdo (y he revisitado) aquellos picados y contrapicados profundos en las montañas himelias; o ese tórax estallando, el corazón saliente, la intensa sensación de movimiento que se nos ofrece en tan sólo dos viñetas en la versión de Marvel; pero claro, hablamos de Buscema, the Big John

El Amo de Yimsa

El corazón de Karim Shah,        en ambas versiones.

Pese a lo dicho, que nadie se llame a engaño: Conan y El Pueblo del Círculo Negro, de Van Lente y Olivetti, con sus defectos y aciertos, resulta una obra atractiva, que me ha gustado ver; una visión gráfica diferente y no poco espectacular del cimmerio y la obra de Robert E. Howard, adaptada a los tiempos que corren.  No faltará en mi biblioteca -y la recomiendo en la vuestra- cuando, dentro de algunos meses, se publique en España.

  1. Conan’s Women Warriors: Salome, Yasmina, Bêlit, Red Sonya of Rogatine, en Savage Sword of Conan #1, (1974)

 

FAFHRD y El RATONERO GRIS. Regreso a Lankhmar.

Ficha Lankhmar1

Ediciones Gigamesh edita de nuevo en España el Ciclo de Lankhmar, las aventuras de Fafhrd y El Ratonero Gris, de Fritz Lieber, una de las más grandes creaciones de Fantasía Heroica; o de Espada y Brujería, si utilizamos el término que acuñó el propio Leiber para describir el género (o subgénero), y es utilizado desde entonces, indistinta-mente.  A mí, personalmente, me permite saldar otra de las grandes deudas de este blog desde sus inicios, pues llevaba mucho tiempo queriendo dedicarle un merecido espacio al autor y los personajes.

Porque, si hay que elegir un triunvirato de personajes, ciclos o sagas, que definan de forma absoluta la Fantasía Heroica clásica del siglo XX (no incluyo el XXI, donde Canción de Hielo y Fuego, de G.R.R. Martin entraría por méritos propios), estos serían sin discusión -para mí, pero imagino que también para muchos-  Conan, de Robert E. Howard (1932) en primer lugarElric, de Michael Moorckoc (1961) Fafhrd y el Ratonero Gris, de Fritz Leiber (1939)  a continuación.  Todos ellos han influido -en mayor o menor medida, eso sí podemos discutirlo- en el desarrollo de historias, enfoques o situaciones y patrones de los héroes imaginados más tarde.  Pero si los dos primeros autores concibieron otros ciclos de personajes (¿menores…?; dejémoslo en menos influyentes) enmarcados como fantasy, Leiber (que, como todos, se prodigó en otros géneros) únicamente aportó al género fantástico estos dos compañeros y amigos que se encuentran en Lakhmar y recorren Nehwon («No cuando», en inglés, leído al revés)…  Pero una aportación nada insignificante:

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Uno de los motivos (si no el primero) esgrimidos por Leiber para crear los personajes (junto a su compañero de instituto Harry Otto Fisher), fue disponer de un par de héroes fantásticos menos individualistas, más cercanos a hombres reales, que Conan el bárbaro o Tarzán (¡que pensaría de alguien como Elric de Melniboné…! nacido más tarde), pero no puede sustraerse a cierta inspiración estereotipada.  Asi, Fafhrd (léase «Faferd») es un bárbaro del norte que impone por su estatura (2`10 mts.), esbelto, cabellos largos de tonos rojizos (después barba), y empuña un gran espadón al que llama «Bastón Gris«; mientras el Ratonero es pequeño, de cuerpo infantil, astuto y guapo, excelente espadachín con un estoque fino y largo (realmente, una espada ropera de origen español, por lo indicado más adelante) al que llama «Escalpelo» («Garra de Gato» el puñal), y viste entero de gris, con ropas de fino corte.  Sin embargo, poco antes de conocerse y ser marcados por la civilizada Lankhmar, el norteño era un romántico empedernido, que aprendía a entonar con voz atiplada como el trovador que pretendía ser; y su amigo no era Ratonero, sino Ratón, y aprendiz de mago… y alejado de ese cierto matiz de cinismo que aparenta.  Juntos forman una pareja entrañable en las conversaciones y una fuerza imparable en acción, cuya simple visión embozados en una calleja oscura de la ciudad todos querrían evitar.

Son personajes que aportan frescura a la acción.  Pícaros y aventureros, expertos dominadores de las artes necesarias para sobrevivir en un mundo de acción y necesidades, que desafían las reglas de convivencia de toda ciudad civilizada en un mundo imaginario situado entre la edad del hierro y el medievo.  Jóvenes e inmaduros al inicio, inexpertos en «lo civilizado» y sus relaciones, en sus estados de ánimo frente a los reveses en la vida, Leiber los lleva a evolucionar con el tiempo hasta alcanzar una madurez y personalidad significativas.

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Versión en cómic de Mike Mignola, ampliable

Lo más curioso es que sus aventuras primeras fueron independientes, tenidas en solitario y no como pareja, aunque a la par.  Sólo después, con el paso de los años, en los ’60, con el éxito y recopilación editorial, Leiber decide enlazarlas, y crea nuevos episodios de unión, o retoca los textos iniciales para hacerlos confluir en una cronología conjunta que, desde entonces, marca los destinos de ambos y nos ha sido traslada.  Por eso, una lectura secuencial de la serie puede resultar extraña, con altibajos en el estilo e intensidad de la narración; fruto -en ocasiones- de la gran distancia temporal que separa la concepción inicial de relatos contiguos (20 o más años, a veces), y podría hacer que más de un lector se sienta poco identificado con algún episodio, geniales algunos, más flojo el siguiente o anterior, por neófito o crepuscular… Recuerdo haber tenido esa sensación hace casi treinta años, cuando -ya devoto de Howard y Conan– accedí a ellos en la edición Fantasy, de Martínez Roca (con la misma «mano que mece la cuna» detrás); comparé, y elegí; me decanté por el cimmerio y el tejano, maestro precursor de la Fantasía Heroica clásica.  Desde entonces, Leiber ocupa el tercer puesto en mi ranking particular,  tras Moorcock.  Los tres son reconocidos como los padres de  la Fantasía Heroica (o de Espada y Brujería).

Leiber, por Ed Emshwiller, 1969Este comentario, no obstante, no desmerece, sino ensalza, la obra de Leiber, maestro también de la Ciencia Ficción (El Gran Tiempo ), y el Terror (Nuestra Señora de las Tinieblas), innovador de historias, creador genial de sueños y personajes inolvidables, ganador de todos los  premios importantes (Hugo, Nébula, British, World Fantasy, Locus…).  Hijo de actores y actor él mismo (el malvado inquisidor de El Halcón del Mar, de Errol Flynn, 1940), varios de sus relatos o novelas tuvieron adaptación a la gran pantalla: Weird Woman (1940), Esposa Hechicera (Night of de Eagle, 1962, en España, Arde, Bruja, Arde), The Girl with the Hungry Eyes (1995).

Con Fafhrd y el Ratonero Gris se decanta por la aventura sin complicaciones; historias desenfadadas repletas de fina ironía, menos oscuras que otras, por mucho que en ellas ronde la tragedia o abunden monstruos y magia negra; tramas ligeras, menos complicadas que la de otros personajes atormentados, aún cuando sea trágico el inicio de sus correrías:

Lankhmar - Juego 1976

Aventura llana y entretenimiento, al estilo pulp de la época, válidos para un juego de rol.  No en vano, las aventuras fueronpensadas sobre un complejo juego de guerra ambientado en Nehwon, que después simpli-ficaron en Lankhmar, para TSR, en 1976, que se convirtió en uno de los más llamativos e influyentes de la plataforma Dungeons and Dragons.

Lankhmar-mapa Runequest

Mapa de Lankhmar (Runequest), ampliable

Junto a los caracteres principales, y sus protectores (¿?) mágicos, Ningauble de los 7 ojos, y Sheelba del Rostro sin Ojos, la principal aportación de Leiber, a mi entender, es la propia ciudad de Lankhmar, convertida en sí misma en personaje indiscutible de la serie.  Descrita como decadente y sórdida a partes iguales, cubierta permanentemente de niebla que impide ver las estrellas («la Ciudad de los ciento cuarenta mil humos»), posee un entramado laberíntico de calles sinuosas con sugerentes nombres, donde pulula lo más granado de la baja sociedad: callejón Fosco, de los Huesos (bulevard de la Inmundicia), Callejón de la Muerte o los Asesinatos, Avenida de los Ateos, Calle de los Dioses, de la PesteCalle Barata, donde se encuentra el Gremio de los Ladrones, la Plaza de las Delicias Oscuras

Rinconete y Cortadillo (biblioteca virtual de Andalucia)

Rinconete y Cortadillo (biblioteca virtual de Andalucia)

Según el propio Leiber, está inspirada en la Sevilla del S.XVI que describe Cervantes.  En esa época, la ciudad era el puerto de España por donde entraba el oro de las Indias a raudales; pero la riqueza no llegaba al pueblo, sino a la clase dirigente, cuyo lujo y ostentación atraía a una multitud de personas que terminó convertida en los pícaros, pedigüeños y ladro-nes que recoge Cervantes en sus Novelas Ejemplares. Una de ellas, Rinconete y Cortadillo, retrata la vida de dos personajes jóvenes, pícaros y ladronzuelos, que son también una posible base de nuestros protagonistasPedro del Rincón y Diego Cortado llegan a Sevilla, donde desvalijan el dinero de muchos en base a su astucia y habilidad con las cartas; captados por la banda de Monipodio (una especie de «gremio de ladrones»), vivirán aventuras y desventuras entre ladrones y alguaciles corruptos, matones, chulos y prostitutas, hasta que, cansados de aquella vida, deciden regenerarse.  Los paralelismos con el encantador relato Aciago encuentro en Lankhmar (ganador de los premios Hugo y Nebula) son más que reconocibles.  En la ciudad existe una clase dirigente, un Gobernador y una nobleza ostentosa que apenas aparece en las historias, porque su verdadera estructura la conforman los Gremios, que dictan sus propias leyes y organizan la vida y comportamiento de sus habitantes: Gremio de Ladrones (con un rey a la cabeza), de Asesinos (incluido en la Hermandad de mismo nombre), Gremio de Mendigos, de Prostitutas, de Comerciantes de Granos, de los Brujos…

Corominas - Lankhmar Doble copia

Corominas - FyRG LomosLa edición del Primer Libro de Lankhmar, de Gigamesh, es impecable, siguiendo la estela de las Obras maestras de la fantasía de Orion/Millennium, en 2001; aunque personalmente me agrada más el formato de libros separados de Fantasy; pero son otros tiempos.  Dispone de una nueva traducción, de Jesús Gómez, más agradable y amena que la anterior, y una excelente portada doble del admirado Corominas, que permite su visión al completo al unir ambos libros.  Sin restar méritos, hubiese preferido algo más de color en los personajes, que quedan algo difusos entre las sombras, en beneficio de un colorido general impactante; pero es una opinión personal.  El diseño de conjunto es inmejorable, pues incluye el lomo de ambos tomos unidos, con las siluetas de los protagonistas espalda contra espalda, como en el primer encuentro en Lankhmar que da inicio a su relación (la composición no puede reflejar la diferencia de tamaño entre ambos).  El precio, aunque elevado en inicio (30 €), no es caro, teniendo en cuenta que incluye los 4 primeros libros de la serie, que por separad, hubiesen tenido un coste muy superior.  Sólo echo en falta algo que considero imprescindible en este tipo de obras y hubiese supuesto la guinda de la edición, añafiendo algo más de valor a quienes ya poseen las novelas en su formato anterior: un mapa de Nehwon, o mejor, Lhankmar, como el incluido arriba, extraído de los libros de juegos de rol, tan oficiales como las novelas.

En cualquier caso, un libro altamente recomendable.

Corominas - Primer libro Lankhmar

Para los interesados en localizar las diversas aventuras de los personaje, incluyo un mapa de Nehwhon, realizado por Patrick Maslen. Se puede encontrar con desarrollo sucesivo interactivo, hasta  alcanzar, por ejemplo, detalle de los distritos de Lankhmar, en la página del autor, pulsando sobre la imagen.  Un trabajo muy interesante:

Mapa de Nehwon por Patrick Maslen

En recuerdo de ROBERT E. HOWARD

Hace unos días, el 22, hubiese sido su 108 cumpleaños…

Aunque nos dejó a los 30, con un sinfín de relatos y cuentos de magnífica prosa, que dieron lugar al uno de los pilares básicos del género fantástico: la Fantasía Heroica, subgénero conocido también por Sword and Sorcery, o de Espada y Brujería.  Pero no sólo eso: aventuras a raudales, de corte medieval con trasfondo histórico riguroso, en el lejano oeste que le era tan cercano, o allende los mares soñados; de misterio e imaginación, y terror lovecraftiano, con quien tanto compartiera…

¡Cuánto hubiésemos disfrutado de quedarse un poco más con nosotros!

Aunque nunca nos dejó…, en sus historias.

REH por Sanjulian

Repetimos la imagen de Sanjulián, que tan bien le define… y la portada y contraportada de Berserkr 6, que le dedicamos en su día (1986):

Berserkr 6 - Portada                                                        Contraportada Berserkr 6, 1986 - Muerte de REH, por S. Plunkett_

CONAN el Bárbaro, volumen3: éstos no son Bêlit ni Conan

Ficha CB3

No voy a extenderme demasiado: el título de la entrada lo adelanta todo, y no se refiere al dibujo de la portada, que resulta aceptable (no en vano Bêlit conserva cierto parecido con la que diseñó Buscema en su día), sino al desarrollo de los personajes que realiza Brian Wood, guionista aclamado por Northlanders, pero que aporta muy poco, o nada, al personaje creado por R.E. Howard.

El volumen de Planeta (de edición magnífica como los anteriores, excepto por ese fallo repetido en los créditos de portada, que no indica los dibujantes reales) es prescindible (como el previo), y sólo aconsejo su adquisición a los fans muy frikis de cimmerio, que compramos todo cuanto se publica.  Recoge dos arcos argumen-tales de tres números cada uno, como es habitual en las historias de Wood:

La mujer del Muro (o las Almenas), en la que el guionista idea una nueva historia sobre el pasado de Bêlit y sus padres, y donde hace adoptar a la mujer pirata un comportamiento absurdo e incompatible con el del personaje ideado por Howard, abandonando el Tigresa y a Conan, de quien está perdidamente enamorada, por un regreso a su familia en el desierto profundo de Shem (si fuera por un tesoro, sería admisible…); y que resulta más incomprensible aún cuando en números anteriores (también prescindibles) ella acompaña al bárbaro a Cimmeria, y conoce a su madre…  Si algo puede salvarse de estos números, aparte de sus portadas, es el dibujo de Mirko Colak, correcto y cercano a unos cánones de realismo a los que estamos acostumbrados para el personaje, no los que últimamente ofrece Dark Horse, rallando lo experimental, «underground», o casi infantil…

El segundo arco, encontramos a la pareja en Ophir, antes de su regreso a los mares, en un antro de placer, abandonados a la lujuria y las drogas.  Y es bajo los efectos del loto amarillo donde Conan vive un sueño de su vida junto a Bêlit, náufragos en una isla perdida, ellos solos y sin más compañía que dos hijos, hasta su muerte, ya viejo.  Los dibujos son de Davide Gianfelice, poco atractivos.

Como digo, un volumen absolutamente prescindible, que nada aporta a la historia de Conan, y menos a la de Bêlit, pues todo él como gran parte del anterior, transcurre en tierra, lejos del mar.  Un volumen que, además, traiciona de nuevo el espíritu original de Dark Horse para la serie, donde sólo se basarían en historias, fragmentos, o poemas originales de Howard para componer la nueva historia del cimmerio en cómics.  Puede que analizando las historias fuera de contexto, con otros personajes, no sean malas; pero no son de Conan.

Menos mal que el siguiente volumen enlaza ya con «La Canción de Bêlit«, donde se adapta la segunda parte de la historia original, y pondrá fin a esta poco afortunada adaptación de la vida del cimmerio junto a la pirata shemita, y que, para inventar algo nuevo, no contiene ni asomo de aquella pasión, aventura y épica que -con sus defectos- concibieron en su día unos Roy Thomas y John Buscema geniales.

Como digo en el título, el Conan de Brian Wood no es mi Conan, ni lo es su Bêlit (ni se acercan a los de Howard, por supuesto).

CB 22En el próximo volumen, «La Canción de Bêlit»